La lucha de los jóvenes por un lugar para estudiar: entre el rechazo y la resiliencia

La imposibilidad de acceder a una universidad pública significa un rechazo que impacta tanto en la trayectoria educativa como en los ideales, expectativas y aspiraciones que los jóvenes tienen.
Este año 383 mil 557 jóvenes participaron en el proceso de selección de la UNAM, la UAM y el IPN.
Este año 383 mil 557 jóvenes participaron en el proceso de selección de la UNAM, la UAM y el IPN. (Víctor Solís )

Ciudad de México

Una vez más, como cada año, presenciamos el mismo fenómeno: miles de jóvenes que intentan ingresar a una universidad pública consolidada y reconocida de la Ciudad de México se quedan sin la posibilidad de acceso; algunos lo han intentado hasta seis veces o más, lo que implica que llega a requerir hasta tres o cuatro años conseguir el ingreso. Este año, un joven de 20 años logró un puntaje perfecto en el examen de ingreso a la UNAM y dos tuvieron un solo error. Con ello la llamada “máxima casa de estudios” intenta distraer —como si fuera necesario— a la opinión pública del fenómeno de “siempre”, que es que sólo puede atender entre al nueve y el diez por ciento de los que aspiran a un lugar ahí.

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