Consuelos de la ficción

El hombre es hijo de su imaginación. Nuestra sobrevivencia no es resultado de nuestra capacidad para inventar armas o escudos sino de nuestra disposición a creer en lo indemostrable.
 Con asombroso detalle describimos lo imposible. Nos deleitamos en leyendas y fantasías.
Con asombroso detalle describimos lo imposible. Nos deleitamos en leyendas y fantasías. (Ilustración de Adrián Pérez para Nexos)

Ciudad de México

La historia de la humanidad que Yuval Noah Harari ha propuesto descansa en esa hipótesis: la palabra es la clave de nuestra identidad en el planeta. No es que seamos la única especie que transmite información sobre el mundo, los únicos que descifran mensajes de sus congéneres. Hasta los seres más elementales comunican la presencia de alimento y advierten la aparición de amenazas. Lo que nos eleva en la selva es la ficción. Nombramos lo que no existe. Con asombroso detalle describimos lo imposible. Nos deleitamos en leyendas y fantasías. Las hazañas de la humanidad son producto de esa disposición a creer. Nuestras atrocidades lo son también. Las catedrales y las masacres necesitan el estímulo de la fantasía. Un chimpancé nunca me entregaría un plátano si yo le ofrezco el paraíso de los plátanos infinitos en la otra vida. El homo sapiens es, en realidad, homo credulus.

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ALEC