Sobre la inteligencia artificial y el comportamiento humano: una conversación con Mitsuku

Las palabras ya no son sólo nuestras. Se las hemos dado a las máquinas para comunicarnos con ellas. El don del lenguaje es agridulce, pues incluye el silencio, la grosería y el sarcasmo. 
El experimento fue de los humanos a las máquinas y de regreso al comportamiento humano.
El experimento fue de los humanos a las máquinas y de regreso al comportamiento humano. (Patricio Betteo)

Ciudad de México

¿Ser humano consiste en responder maquinalmente que "es indispensable que el titular de la cuenta –hospitalizado y entubado a causa de una neumonía– acuda a la sucursal bancaria para corroborar su identidad y entregarle su reporte de movimientos"? ¿En mentarle la madre al conductor del vehículo que nos antecede, sabiendo que no puede moverse porque el semáforo está en rojo? ¿O en contar un chisme sólo por diversión? Brian Christian se hizo este tipo de preguntas como parte de su preparación para el premio Loebner, cosa que rindió frutos porque conquistó la presea al "humano más humano". Con este ejercicio, puso el acento en uno de los retos cruciales de la inteligencia artificial: recrear la complejidad, la polisemia y el carácter expansivo del lenguaje.

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