El futuro del agua en la Ciudad de México: ¿una catástrofe irreversible?

El conflicto central del agua es ideológico. La idea de ese sistema es la del agua infinita. Esa noción permea lo cotidiano: el agua debe ser barata y puede ser desperdiciada sin consecuencias.
El acuerdo es claro: el agua es cada vez más escasa; traerla es cada vez más costoso; mantener la infraestructura resulta casi imposible.
El acuerdo es claro: el agua es cada vez más escasa; traerla es cada vez más costoso; mantener la infraestructura resulta casi imposible. (Pablo García )

Ciudad de México

Para poder hacer efectivo el derecho humano al agua es necesario pensarlo como uno ligado a muchos más: el derecho a la ciudad, a la alimentación, a la vivienda y tantos otros. El agua es, además, crucial en la producción de la desigualdad. La ausencia y presencia de agua da forma a las disparidades entre campo y ciudad y dentro de estas unidades geográficas, creando un paisaje de escasez y abundancia relativas. En el contexto urbano, el agua debe ser pensada a la par de la vivienda, de la zonificación y de la planeación. Con respecto al campo, la ciudad tiene deudas históricas que nos exigen repensar los términos del intercambio de recursos y la noción de límites que tenemos hoy. Esto sin excluir, por supuesto, la necesidad de imaginar futuros sustentables que puedan incluir a todos. La otra opción parece ser una gran catástrofe.

Lee aquí el artículo completo.