El Estado en los tiempos del neoliberalismo

No es nuevo que se asocie la defensa del libre mercado al derecho. Porque se supone que el mercado funciona bien sólo si todos los que concurren en él aceptan y cumplen las mismas reglas.
El propósito fundamental del liberalismo es la limitación del poder y muy especialmente la limitación del poder del Estado.
El propósito fundamental del liberalismo es la limitación del poder y muy especialmente la limitación del poder del Estado. (Víctor Solís, cortesía de Nexos)

Ciudad de México

La definición frente al Estado es un asunto vidrioso para cualquiera de las tradiciones liberales. No tiene ningún misterio. El propósito fundamental del liberalismo es la limitación del poder y muy especialmente la limitación del poder del Estado. Pero el recurso básico, indispensable, para garantizar la libertad es el Estado. En el caso del neoliberalismo la ambigüedad es más acusada porque su programa añade intensidad a los dos polos: necesita más Estado, un Estado más activo, capaz de contener los intentos de la sociedad de sujetar, controlar o regular el mercado —es decir, que no preste su autoridad para interferir con el mecanismo de los precios. La solución, en general, consiste en defender al Estado como “Estado de Derecho”.

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