“Documentar, preservar…” ¿y la difusión? (Una crítica a la iniciativa de la Ley General de Archivos)

Al revisar la iniciativa de Ley General de Archivos, llama la atención la incongruencia entre modernizar los archivos para el siglo XXI y elementos que conducirían a un retroceso hasta de siglos.
La preservación de un archivo ordenado podría servir al mejor funcionamiento de un gobierno que aspiraba a ser ilustrado.
La preservación de un archivo ordenado podría servir al mejor funcionamiento de un gobierno que aspiraba a ser ilustrado. (Estelí Meza)

Ciudad de México

La cuestión es de fondo. Si es indispensable establecer un criterio de valoración sobre lo que debe pasar con prioridad a un archivo histórico, deberíamos pensar en un sistema en el que los académicos, el personal capacitado al frente de los archivos históricos y la sociedad civil (organizaciones civiles, grupos de transparencia, periodistas, etc.) puedan exigir y conseguir efectivamente el traslado de información a archivos donde su consulta sea irrestricta, así como la preservación permanente de los razonamientos que hayan motivado un traslado o una baja documental. En pocas palabras, la valoración no debe ser una cuestión meramente técnica, sino un asunto de la mayor responsabilidad.

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