Ciudades biofílicas, ¿una utopía verde?

Necesitamos ciudadanos biofílicos, enamorados de la naturaleza, que comprendan que la conservación de las especies requiere más del respeto por la naturaleza que de su rescate.
Especialmente en las ciudades, los habitantes nos esforzamos por vivir alejados del salvajismo que representa la naturaleza.
Especialmente en las ciudades, los habitantes nos esforzamos por vivir alejados del salvajismo que representa la naturaleza. (Izak Peón)

Ciudad de México

Especialmente en las ciudades, los habitantes nos esforzamos por vivir en un mundo cada vez más ordenado, aséptico, libre de gérmenes y alejados del salvajismo que representa la naturaleza. Jardines recortados a la perfección, geles antibacteriales y antibióticos cada vez más agresivos nos ayudan a tener controlada la naturaleza delimitando los dominios de nuestra especie. Sin embargo, aun en las ciudades más grises, existen elementos naturales a nuestro alrededor. Prestemos atención o no, están ahí, caminando bajo nuestros pies, abriéndose paso entre el pavimento, escondiéndose en nuestros cuerpos de agua, flotando el aire o volando sobre nuestras cabezas.

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