Dylan, la larga odisea interior

El premio Nobel de Literatura al cantante Bob Dylan (1941) fue una sorpresa para el mundo de la alta cultura.
La grandeza de Bob Dylan: contra viento y marea, su voz se impone, y lo que dice resuena, de generación en generación.
La grandeza de Bob Dylan: contra viento y marea, su voz se impone, y lo que dice resuena, de generación en generación. (Jean-Luc Ourlin. Bajo licencia de Creative Commons.)

Se dice que su obra devolvió la poesía a la gente, que la sacó de los empolvados libros y se la arrojó en la cara, como ocurría antes, cuando los trovadores iban develando el mundo a las personas comunes, que enfrascadas en la ardua tarea de sobrevivir, no se enteraban del mundo que estaba frente a ellos. "Por haber creado una nueva expresión poética en la gran tradición americana de la canción", afirma el veredicto de la Academia Sueca. Es un premio polémico, de eso no hay duda, sobre todo con respecto a esa guerra innecesaria entre la alta literatura y lo popular. En esta ocasión, bien avanzado ya el nuevo milenio, habrá que buscar a la literatura en la rebeldía creativa de Bob Dylan.

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