La sordera de la ONU

La Sesión de la Asamblea General sobre el “Problema Mundial de las Drogas” debería ser particularmente importante por la posibilidad de actualizar un régimen internacional de control que data de 1961.
Las soluciones vendrán desde lo local haciendo a la ONU cada vez más irrelevante y cuando eso pase poco importará lo acordado en Viena o Nueva York.
Las soluciones vendrán desde lo local haciendo a la ONU cada vez más irrelevante y cuando eso pase poco importará lo acordado en Viena o Nueva York. (Ilustración: Fabricio Vanden Broeck)

Ciudad de México

A falta de un milagro, la triste conclusión de la UNGASS 2016 seguramente será que el sistema internacional de control de drogas permanecerá unos años más como ese caso paradigmático de inmovilismo multilateral derivado de la institucionalización de ideas, creencias y prácticas que favorecen la adopción de enfoques fallidos por encima de alternativas más prometedoras.

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