“Hay que chingarle más”: respuesta a Raúl Araiza

El “hay que chingarle más” es algo a lo que debería prestársele atención, porque —conscientemente o no— toca supuestos que se han ido integrando a nuestro sentido común.
Al afirmar que basta con “chingarle” para salir adelante se parte del supuesto de que vivimos en una sociedad que reconoce el mérito.
Al afirmar que basta con “chingarle” para salir adelante se parte del supuesto de que vivimos en una sociedad que reconoce el mérito. (Ilustración: Víctor Solís)

Ciudad de México

Más que hablar del número de horas que trabajan los mexicanos, la precarización del empleo, lo raquítico del salario mínimo o la brecha entre la remuneración de hombres y mujeres, lo que nos interesa es reflexionar sobre los factores que lo hacen pasar por una respuesta posible (incluso aceptable, en ciertos círculos). Vale la pena discutir al menos tres: el primero, la creencia de que en México quien trabaje duro puede abrigar la esperanza de ascender socialmente; el segundo, la concepción de la justicia social como igualdad de oportunidades y, por último, el discurso que reduce los problemas colectivos a una cuestión de virtudes o defectos individuales.

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