La fe del escéptico

El conservador, cuanto más fanático, más se aferrará a sus principios. Lo mismo el revolucionario respecto a sus fines.
El conservador, cuanto más fanático, más se aferrará a sus principios
El conservador, cuanto más fanático, más se aferrará a sus principios (Ilustración: Patricio Betteo)

Ciudad de México

Si las guerras materiales necesitan presentarse como guerras de fe, si necesitan una legitimación superior a las causas del puro poder, es en esa vacilación del arma ya levantada frente a su enemigo donde el pensamiento encuentra su espacio. De ese lapso decisivo dependen la preservación de la justicia y la ley, así como las tratativas de paz. Es la cuestión de vida o muerte pendiente del brazo armado de cada terrorista, pero también de la punta de cada lápiz alzado.

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