Francisco y el sexo: pistas para una lectura no católica de Amoris Laetitia

El Papa había logrado no hablar (tanto) del tema que obsesionaba a la Iglesia de Wojtyla y Raztinger: el sexo.  Es decir, de matrimonio convencional. 
Francisco es un Papa que obsesiona a los medios como Benedicto XVI jamás lo hubiera conseguido, y tal vez en un grado semejante al de Juan Pablo II, pero por razones distintas.
Francisco es un Papa que obsesiona a los medios como Benedicto XVI jamás lo hubiera conseguido, y tal vez en un grado semejante al de Juan Pablo II, pero por razones distintas. (Víctor Solís)

Ciudad de México

Francisco es un Papa que obsesiona a los medios como Benedicto XVI jamás lo hubiera conseguido, y tal vez en un grado semejante al de Juan Pablo II, pero por razones distintas. La latente expectativa de un viraje radical que es alimentada sólo por pequeños gestos, declaraciones tímidas, desaires al poder perceptibles sólo para los más avezados, eventos vistosos como una reunión con transexuales o, más decididamente, la publicación de una encíclica ambientalista y crítica al sistema económico y político global, lo convierte en un Papa enigmático.

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