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Miércoles , 20.06.2018 / 10:31 Hoy

Jazzista Marcus Miller cimbra escenario del Festival Oasis

Con las piezas “Tutu” y “Jean-Pierre”, el bajista estadunidense le rindió un homenaje a su maestro, el trompetista Miles Davis.

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Xavier Quirarte

Cosa curiosa eso de las etiquetas. Aunque el sexto Festival Oasis Jazz U, organizado por Oasis Hotels & Resorts en Cancún, se ha promovido bajo el rubro de smooth jazz, un estilo conocido por su extrema ligereza y accesibilidad, el concierto del bajista Marcus Miller y su quinteto la noche del sábado desmintieron tal categoría. Lo mismo ocurrió con Daniel Peñalver y su propuesta de jazz latino.

Con una actuación trepidante, el bajista estadunidense ofreció una variedad de estilos alejados de la complacencia. Su banda, alimentada con sangre joven de músicos en crecimiento, recordó, por su dinámica, a la de su mentor Miles Davis en los años 80, en ese afán de creer en sus colaboradores como si de una familia se tratara.

A los 58 años, aunque aparenta menor edad, Miller había dicho horas antes de su presentación: “Ahora solo quiero pasarla bien con músicos con los que realmente disfrute haciendo música”. Esto se notó en la Oasis Arena, sensación que en todo momento se transmitió a un público que se entregó al líder desde que interpretó dos temas de su disco más reciente, Afrodeezia (Blue Note, 2015).

El bajista ha tenido el buen tino de reclutar a un gran trompetista, Russell Gunn, quien hace casi dos décadas llamó la atención de la crítica y la industria por su disco Ethnomusicology Vol. 1 (Atlantic, 1999), que incluso fue nominado a un Grammy. También ha incluido a un joven saxofonista de 29 años, Alex Han, tan virtuoso como inventivo, complementados por un pianista —y a ratos cantante— que sabe hacer uso de los silencios y un baterista que no sufre de egocentrismo.

Ante lo que escuchamos la noche del sábado, uno entiende que Miller haya exigido dos pruebas de sonido. La dinámica musical no fue interrumpida en ningún momento por errores técnicos que, desafortunadamente, suelen dar al traste con una buena actuación. La batería sonaba, si me perdonan la expresión, como batería y el bajo… El bajo es punto y aparte.

Miller es un consumado bajista, capaz de proezas circenses que, por fortuna, en esta actuación fueron medidas. Solista melódico, con precisión llevó a la banda por distintos ambientes, desde una versión arrolladora de “Papa Was a Rolling Stone” de los Temptations —cuyo riff de bajo se atribuye a varios músicos— hasta un cóver de “Come Together” de los Beatles. También tocó el tema “Tutu”, que compuso para el disco del mismo nombre de su mentor Miles Davis; “Jean-Pierre”, tema de Miles del disco Want Miles, y “Maputo”, que el bajista escribió para el disco Double Vision de Bob James y David Sanborn (por cierto el único momento de smooth jazz en el concierto).

El proyecto del saxofonista Daniel Peñalver, cubano radicado en Cancún, resultó un afortunado reencuentro con su amigo de muchos años, el pianista también cubano Elio Villafranca. Después de casi 20 años de no tocar juntos, Peñalver y Villafranca se reencontraron para ofrecer una propuesta de jazz latino con un grupo de músicos de cuatro países, que incluyó al soberbio trompetista estadunidense Freddie Hendrix.

Al frente de un octeto que incluía percusiones y un tres cubano, Peñalver ofreció un repertorio de versiones en jazz latino de piezas clásicas, como “Giant Steps” de John Coltrane, “Footprints” de Wayne Shorter, “In Walked Bud” de Thelonious Monk y “Caravan” de Duke Ellington.

El próximo sábado concluirá este Festival con la presentación de la contrabajista y cantante Esperanza Spalding, ganadora de cuatro premios Grammy.

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