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Domingo , 24.06.2018 / 02:04 Hoy

De los ataques cibernéticos a la inversión

El virus WannaCry que afectó a más de 150 países es solo un ejemplo para los inversionistas de que sí necesitan exposición al creciente sector de tecnología.

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John Redwood

El ataque cibernético mundial de la semana antepasada mostró la dependencia a las computadoras y el software. La solución quizá sea más gasto en software, en una industria cuyos productos ya tienen una vida corta. Las malas noticias para los usuarios, son buenas para los expertos cibernéticos y los que fabrican los productos de seguridad. ¿Todo este interés en la tecnología significa buenas noticias para los inversionistas?

El crecimiento puede ser el ingrediente mágico de la inversión en acciones. Si compras una acción de una compañía que aumenta su facturación, normalmente eleva sus utilidades. Eso puede significar mayores dividendos, y un valor más grande de activos para la empresa, mientras mantiene parte de la utilidad y la invierte en su negocio. La inversión de valores exitosa puede protegerte contra la inflación, ya que la facturación de una empresa a menudo la refleja, y te da un crecimiento adicional en términos de efectivo.

Por supuesto, nada es tan sencillo. A veces todo el mercado bursátil cae gracias a una recesión o a políticas fiscales más estrictas, lo que deja tus acciones bien elegidas operando a un menor nivel a pesar de su buen avance. A veces, las empresas que parecía que iban a ser capaces de tener un crecimiento cometen un error, o los competidores o los acontecimientos inesperados las ponen de cabeza.

Sin embargo, el argumento general para la inversión en valores al final depende de la capacidad que tengan suficientes compañías para aumentar su facturación y sus utilidades a un mayor nivel que el de la inflación, y entregar más valor a los accionistas. Algunas compañías pueden hacer que ganes buen dinero a pesar de que nunca pagan dividendos.

La inversión en fondos cotizados en bolsa (ETFs) en principio da una exposición general al mercado de valores elegido. Puedes tener acceso a acciones en empresas que logran tener buen crecimiento, y acciones en empresas que no (pero bien pueden pagar un buen dividendo y tener un avance constante).

El índice habitualmente es darwiniano. Las compañías no exitosas y las que pasan por momentos difíciles a menudo salen de un índice cuando su valor cae por debajo de cierto nivel. Estas serán reemplazadas por empresas a las que les va bien y crecen rápido, que entran en el índice cuando alcanzan cierto valor.

Antes de que salgan las compañías débiles, su valor y por lo tanto su impacto en el índice se reduce. En este sentido, un índice (como el FTSE 100 o el FTSE 250) es como un inversionista de impulso, compra acciones cuando están a la alza y las descarta cuando están a la baja. Si quieres tratar de elegir las acciones que están bajas en empresas que están a punto de mejorar, un índice con un número limitado de acciones puede no ser la respuesta.

Estados Unidos (EU) es el hogar de lo grande y lo bueno del mundo digital. La tenencia en el Nasdaq logró buenos resultados y alcanzó alrededor de 9% del total de activos debido al buen desempeño de muchas de las compañías en Nasdaq, incluyendo las acciones llamadas FANG, Facebook, Amazon, Netflix y Google (o Alphabet).

Todavía me gusta el tema de comprar en la siguiente revolución tecnológica. Estamos en el umbral de enormes avances en inteligencia artificial y automatización de servicios. Áreas como la venta minorista y la banca cambian a estar en línea. Las computadoras controlan los almacenes y eligen nuestros productos para entrega. En el futuro, lo podrían hacer por medio de un dron o de camiones semiautomatizados. Y eso no se queda allí.

Muchas fábricas modernas están casi totalmente automatizadas. En el mundo agrícola, máquinas inteligentes podrán pizcar la fruta, mientras que los drones van a monitorear y fumigar los cultivos.

En el mundo de las inversiones, ya vemos la “asesoría robótica” de bajo costo, y sin duda habrá asesorías similares en línea de abogados, contadores y otros profesionales. Ya estamos acostumbrados a las plataformas de agencias inmobiliarias en línea y a las solicitudes de empleo en la red.

Dentro de nuestros hogares, se utiliza el “internet de las cosas” para reducir nuestro consumo de energía y asegurar que nunca nos quedemos sin jabón para el lavaplatos, y los innovadores trabajan en más robots domésticos.

Este uso extendido de la tecnología aumenta la necesidad de tener más protección de seguridad para nuestros sistemas en línea, más poder informático y de banda ancha además de una mayor capacidad y mejora en el espacio cibernético.

La inversión accionaria puede aprovechar este potencial de futuro crecimiento. Habrá muchas compañías nuevas, y muchos fracasos en un mundo que se mueve rápido. También habrá grandes ganadores. Estamos en las primeras etapas de una gran transformación y nos movemos hacia los vehículos de autoconducción, la asesoría profesional por medio de internet, más equipo de defensa que está bajo control remoto y muchas cosas más que no podemos definir. Los mercados deben buscar estas oportunidades de crecimiento.


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