Zonas Económicas Especiales: los nuevos hot spots de México

Las ZEE se echan a andar en 2017 con una partida presupuestal del gobierno de 2,000 mdp, de una inversión total necesaria de 127,000 mdp.
El gobierrno busca beneficiar a 10 estados con inversión, en su mayoría pública, y busca que para 2018 cada ZEE tenga una empresa ancla.
El gobierrno busca beneficiar a 10 estados con inversión, en su mayoría pública, y busca que para 2018 cada ZEE tenga una empresa ancla. (Cortesía)

En un escenario de ajustes al gasto público, el paquete económico 2017 proyecta una bolsa por 2,000 millones de pesos (mdp) para echar a andar de manera formal la estrategia de las cuatro Zonas Económicas Especiales (ZEE), con la cual el gobierno federal busca beneficiar a 10 estados del sur-sureste del país y, con ello, revertir los rezagos económicos y sociales que existen frente a la región centro-norte.

De los recursos propuestos para impulsar la infraestructura económica de las ZEE, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF 2017) asignó 1,200 mdp para el Programa de Inversión de Mantenimiento de las Vías Férreas Chiapas-Mayab, es decir, 60% de la partida total.

Otros 400 mdp están etiquetados para la carretera Acayucan-La Ventosa, en Oaxaca; 300 mdp para la modernización de la carretera federal 180, en los tramos San Andrés Tuxtla-Catemaco y Cosoleacaque-Jáltipan-Acayucan, en Veracruz, y 100 mdp más para otros proyectos.

En opinión de Gerardo Gutiérrez Candiani, titular de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales, la bolsa propuesta por el Ejecutivo Federal para 2017 es un buen inicio, considerando que es un proyecto de largo plazo y que se vienen realizando trabajados con anterioridad.

Sin embargo, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, considera que los recursos son insuficientes para la magnitud de la iniciativa y los objetivos ambiciosos que se trazaron en torno a ella.

Proyecto de largo plazo

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la inversión total para el proyecto de las ZEE asciende a 127,000 mdp, de los cuales 70% provendrá del sector privado.

En un informe, refirió que se tienen identificados 140 proyectos de infraestructura que deberán concretarse antes de 2018. De estos, 45 son prioritarios, los cuales requerirán de una inversión de 13,500 mdp.

“Específicamente se refieren a infraestructura básica para el quehacer empresarial: electricidad, gas, conexiones logísticas y transporte”, detalló.

Efecto multiplicador

Las ZEE se definen como un espacio geográfico delimitado en el que se ofrece un marco especial de incentivos para garantizar un entorno favorable para el desarrollo de negocios. 

En México se detectaron cuatro zonas geográficas que tienen el potencial de ZEE: Puerto Lázaro Cárdenas, que incluye a los estados de Michoacán y Guerrero; el Istmo de Tehuantepec, desde Coatzacoalcos, Veracruz, hasta Salina Cruz, Oaxaca; Puerto Chiapas, en Chiapas, y la región compuesta entre Campeche y Tabasco.

Además de Michoacán, Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Campeche y Tabasco, otras tres entidades se verán beneficiadas con esta estrategia impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Se trata de Puebla, Yucatán e Hidalgo, en las cuales se detonarán “zonas de nicho”, es decir, con una especialidad.

En estos 10 estados habitan 40.2 millones de personas, 33% de la población total, y –de acuerdo con el gobierno federal- dos de cada tres personas que viven en condición de pobreza extrema. Sin embargo, las bondades iniciales, según la SHCP, beneficiarán a solo cerca de 2 millones de personas, en 22 municipios.

El objetivo es que para 2018 cada una de las ZEE tenga una empresa ancla que detone un efecto multiplicador en la región. Hasta el momento, de acuerdo con Gutiérrez Candiani, al menos 50 inversionistas nacionales e internacionales están interesados en canalizar recursos en la zona sur de la República, particularmente en los sectores agroindustrial, acerero y manufacturero.

Entre lo que ofrecerán estos corredores económicos a la inversión están: los beneficios fiscales, el régimen aduanero especial, el marco regulatorio ágil, la infraestructura competitiva y los programas de apoyo, entre otros estímulos y condiciones preferenciales.

En opinión de Luis de la Calle, socio fundador de De la Calle, Madrazo, Mancera, la idea de tener las primeras empresas en 2018 es muy precipitada, ya que difícilmente la infraestructura que se requiere estará lista para esas fechas, aunque la inversión canalizada para tal fin fuera “enorme”.

Parte del éxito de las ZEE, dijo, radicará precisamente en la capacidad que tenga la autoridad de garantizar las condiciones necesarias de infraestructura, además de un sistema educativo óptimo y un Estado de Derecho sólido.

Mapeo de industrias

De acuerdo con la Comisión de las Zonas Económicas Especiales (CZEE), cada región tendrá una o varias especializaciones sectoriales en función de sus ventajas presentes y potenciales.

En Coatzacoalcos se desarrollarán las industrias petroquímica y del plástico, química y agroindustrial; en el Istmo de Tehuantepec, la automotriz, forestal, minera y siderúrgica; en Salina Cruz, la textil y del vestido, la de maquinaria y equipo y la relacionada con energías renovables, y en Puerto Chiapas, la de pulpa y papel, eléctrica y electrónica, textil y del vestido y la agroindustrial.

Lázaro Cárdenas se especializará en los sectores automotriz, metalmecánico, minero, siderúrgico, químico, eléctrico y de la construcción; mientras que en Campeche y Tabasco destacan los segmentos químico y del plástico, de maquinaria y equipo, el relacionado con los metales y el agroindustrial.

Dos realidades

En México subsisten dos mundos. Por un lado, está la región centro-norte, donde estados como Aguascalientes, Nuevo León y Jalisco crecen a una tasa superior de 5% (primer trimestre de 2016). Por otro, está la zona sur-sureste, donde Campeche y Oaxaca tienen números rojos en materia de crecimiento, mientras que Tabasco y Veracruz apenas lo hacen a una tasa de 1%, de acuerdo con cifras del INEGI.

Hay otros datos que reflejan estas dos realidades. De acuerdo con la CZEE, de 1980 a 2014, en el norte-Bajío, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita creció 51%; una cuarta parte de la población ocupada se desempeñó en el sector manufacturero; seis de cada 10 personas laboraban en el sector formal, mientras que 3 de cada 10 personas vivían en situación de pobreza y 4 de cada 100, en pobreza extrema.

En contraste, en el mismo periodo, en el sur, el PIB per cápita creció apenas 9%; solo 10% de los trabajadores formaban parte de la industria manufacturera; dos de cada 10 personas laboraban en el sector formal, mientras que 7 de cada 10 habitantes estaban en situación de pobreza y 20 de cada 100, en pobreza extrema.

Este rezago en la zona sur de México obedece a una serie de deficiencias estructurales, entre ellas bajos niveles de capital humano, carencias de infraestructura, baja integración a la economía global, ausencia de una masa crítica de empresas en sectores altamente productivos, insuficiencia de servicios de soporte, elevados niveles de informalidad, escasa innovación, acceso limitado al crédito, ambiente de negocios poco atractivo y Estado de Derecho débil.

Experiencia mundial

Las ZEE nacieron hace más de medio siglo. La primera se instaló en el Aeropuerto de Dublín, Irlanda, en 1959, refiere un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas.

Pero fue hasta mediados de los 80 cuando se dio el mayor auge de estos corredores económicos. En 1986, la Organización Internacional del Trabajo registró el establecimiento de 176 ZEE en 47 países. Actualmente se habla de más de 3,500 en 130 naciones.

Sin embargo, no todas han sido exitosas, incluso algunas han fracasado en sus objetivos principales. China, Panamá y Jordania son algunos países donde esa estrategia ha funcionado.

En 2015 se presentó la Iniciativa de Ley de las ZEE en México. El 31 de mayo de 2016, el presidente Enrique Peña Nieto promulgó la ley, de la cual se tendrán los resultados más palpables en un lapso de cinco años.

De acuerdo con un análisis de Viridiana Ríos, doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard, se debe considerar una serie de factores para que den los resultados deseados, sobre todo, no se debe perder de vista el tipo de ZEE que se quiere crear, pues se corre el riesgo de que se transite hacia un modelo económico de atracción de inversiones a partir de salarios bajos e industrias poco complejas.