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Martes , 17.07.2018 / 09:58 Hoy

¿Y el desarme en Colombia?

Es posible que las guerrillas de izquierda no cumplan con el plazo establecido para el proceso de paz. 

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Gideon Long

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dio la señal más clara a la fecha de que no se cumplirá con el plazo de finales de mayo para que las guerrillas de izquierda se desarmen totalmente como parte de un proceso de paz del país.

En una entrevista con la estación de radio RCN, Santos dijo que espera que los combatientes de las FARC, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y quienes han salido de sus escondites en la selva en los últimos meses para entregar todos sus rifles y armas pequeñas, lo concluyan para finales de este mes como se tiene previsto.

Pero el grupo guerrillero también tiene cientos de armas en escondites ubicados en todo el país que todavía no se han descubierto. Funcionarios de inteligencia creen que contienen explosivos y armamento pesado, incluyendo misiles rusos tierra-aire.

Una delegación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas visitó Colombia la semana antepasada y sugirió que el plazo para el desarme total, incluído el armamento almacenado en escondites, tiene que aplazarse para permitir que el proceso se complete plenamente.

“Estudiamos la solicitud que nos hizo la ONU, para ver si podemos prolongar (el período de desarme), y sí, tal vez lo vamos a prolongar”, dijo el presidente Santos.

“Pero les pregunto, con la mano en mi corazón: un mes más, o seis meses más, después de una guerra de 52 años, ¿es realmente importante?”

La dimensión total del arsenal de las FARC no está clara, pero en una entrevista reciente en la radio, uno de los comandantes del grupo dijo que tenía 949 lugares para almacenar armamento en todo el país. Muchos de ellos en lugares remotos, zonas montañosas, que solo son accesibles a pie o por río.

Las FARC dicen que dieron las coordenadas de los escondites a los funcionarios de la ONU que supervisan el proceso de desarme. Pero sacarlos de la selva y su desmantelamiento requerirá de varios meses más.

El presidente Santos dijo que las guerrillas entregaron alrededor de 1,000 rifles, solo una fracción del total. En entrevistas con medios locales, los comandantes de las FARC dijeron que el grupo tenía aproximadamente un rifle por combatiente, alrededor de 7,000 en total. La lentitud del desarme demuestra la complejidad de la implementación del proceso de paz de Colombia.

El Estado todavía tiene que llegar a un acuerdo con el segundo grupo guerrillero del país, uno más pequeño, el Ejército de Liberación Nacional, al que se le culpa de los recientes secuestros y ataques a oleoductos.

También existe el problema de cómo reintegrar a los guerrilleros a la vida civil. Muchos de ellos pasaron décadas o incluso toda su vida en las FARC.

El Estado tendrá que moverse con rapidez y decisión para entrar en las áreas controladas por las FARC para asegurar que no las tomen narcotraficantes o paramilitares de derecha.

En una encuesta de Gallup del mes pasado se muestra que 57% de los colombianos considera que la implementación del proceso de paz va mal. Eso se compara con apenas 43% en diciembre, poco después de que comenzó. Pero Santos dijo que esos reveses eran de esperar después de un conflicto tan largo y divisivo.

“¿Hay problemas? Sí, los hay, y sin duda habrá más”, dijo.


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