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Jueves , 18.10.2018 / 18:24 Hoy

Warren Buffett quebró al capitalismo

El estilo de invertir del segundo hombre más rico del mundo evita la competencia y minimiza el capital de inversión en la economía real.

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Al crecer, nunca admiré tanto a nadie como a Warren Buffett, el mejor inversionista de la historia. Sus logros son enormes. El mercado es un oponente implacable, pero aquí hay un hombre que lo derrotó año tras año, y que ganó 75,000 millones de dólares (mdd) sin recurrir a otra cosa más que sabiduría y encanto. Había una pureza moral en su modestia, su ética y su apego a su hogar en Omaha, Nebraska. ¿Con qué futbolista, político o pensador podría compararlo?

Ahora, a los 87 años, Buffett ejerce una enorme influencia sobre las empresas y finanzas de Estados Unidos (EU), normalmente positiva. Animó a las empresas a recurrir a las opciones sobre acciones, advirtió del peligro de los derivados y le enseñó al público a invertir a largo plazo en fondos indexados de bajo costo.

Sin embargo, más allá de cuánto admires al hombre, su influencia tiene un lado oscuro, ya que la filosofía del "buffettismo", que se menciona en miles de libros de inversión, consiste en evitar la competencia y minimizar el capital de inversión en la economía real.

Numerosos estudios recientes muestran cómo exactamente esas fuerzas –que disminuyen la competencia, aumentan las utilidades y reducen la inversión– afligen a EU.

Por un lado, los economistas Jan de Loecker y Jan Eeckhout hicieron una gráfica en la que se muestra el aumento de los márgenes comerciales corporativos, un indicador que se relaciona con los márgenes de utilidades, de 18% en 1980 a 67% en la actualidad.

Por otro lado, en un estudio que presentaron en Brookings Institution a inicios de este septiembre, Germán Gutiérrez y Thomas Philippon muestran cómo la inversión cayó en relación a la rentabilidad. Buffett no provocó estas tendencias. Sin embargo, sí son algo fundamental para su fortuna. Cuando lo elogias, celebras eso.

[OBJECT]Buffett es muy honesto sobre su deseo de reducir la competencia. Solo que le da el nombre de “ampliar el foso”. “No quiero un negocio que sea fácil para los competidores. Quiero un negocio con un foso a su alrededor, con un castillo muy valioso en el centro”, dijo en 2007.

Le dice a los gerentes de Berkshire Hathaway que aumenten el foso cada año. La definición de Buffett de una buena gestión, por tanto, es clara: si tienes competidores efectivos, estás haciendo mal las cosas.

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Al igual que ocurre con muchos aspectos de su carrera, Warren Buffett solía ser más visible en su actuar. Un ejemplo es la compra que realizó en 1977 de Buffalo Evening News. Compró el periódico por 32.5 mdd, un múltiplo alto sobre su utilidad operativa de 1.7 mdd, y lanzó la edición dominical con la que logró sacar del negocio a su competidor, el Buffalo Courier-Express.

Para 1986 ya lo había renombrado a Buffalo News y convertido en un monopolio local con una utilidad antes de impuestos de 35 mdd. En ese tiempo, era la inversión única más grande de Buffett.


Su concepto de foso se relaciona con su visión sobre la inversión de capital: la belleza de ser el único es que no necesitas a un otro. Una de sus compras más célebres es la de See’s Candies, una compañía que le costó 25 mdd. Cada año, Buffett elevó los precios hasta que la marca tuvo tanta fuerza que, a pesar de que las ventas crecían poco, las utilidades crecían mucho, casi sin la necesidad de inversión de capital. “El negocio ideal es uno que no requiere capital y, sin embargo, crece”, dijo el año pasado.

Su declaración es, sin duda, cierta para una inversión. Para la economía, produce el patrón que se mostró anteriormente: baja inversión en relación con las utilidades más altas. Una línea reveladora se le atribuye a uno de sus socios, Charlie Munger, en la biografía de Alice Schroeder sobre Buffett, The Snowball: “Munger siempre bromeaba con Buffett de que su técnica de administración consistía en retirar todo el dinero de la compañía y elevar los precios”. Eso lo resume todo.

Si Buffett y su genialidad hubieran encontrado unas cuantas empresas que fueran de verdad inusuales y las hubiera comprado baratas, no habría problema. Pero los acólitos llevan sus métodos a toda la economía en general.

[OBJECT]En la actualidad, Buffett tiene dos estrategias principales para poner su dinero a trabajar. Por un lado, ya invierte en activos físicos, aunque solo en industrias reguladas como la electricidad y los ferrocarriles, donde los rendimientos en gran medida están garantizados. Por el otro, trabaja con la firma brasileña de capital privado 3G, que redujo los costos al mínimo y elevó los márgenes en Burger King y la compañía de alimentos Kraft Heinz.

Kraft ahora tiene un margen operativo de 23% y una enorme rentabilidad sobre capital tangible. En un mercado competitivo, esos altos márgenes deberían presentar una oportunidad para que los rivales inviertan y roben participación de mercado.

En su lugar, los competidores de Kraft, como Unilever y Nestlé, están bajo la presión de sus dueños –una mezcla de fondos indexados y activistas como Buffett– para igualar esos márgenes tan altos. Si los rivales también reducen en lugar de invertir y competir, entonces Kraft puede reducir aún más. Se lleva a cabo una especie de equilibrio estilo Buffett.

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Para ser claro, esta no es la única razón del descenso de la inversión y del aumento de las utilidades en EU. Tampoco hay una solución fácil. Una mejor aplicación de las reglas antimonopolio ayudaría, pero las propuestas recientes para reformar por completo la política de competencia no están bien fundamentadas.

Aunque las investigaciones que relacionan la falta de competencia con las participaciones cruzadas de fondos institucionales son interesantes, no capturan la realidad de los operadores de capital privado como 3G.

Podemos decidir a quién admiramos. Buffett es brillante al obtener utilidades con los monopolios, pero no crea empresas ni apuesta en nuevas ideas. Estados Unidos es un país lleno de emprendedores que lo hacen. Un ejemplo es Elon Musk, quien invierte en dos sectores muy arriesgados y competidos: automóviles y el sector espacial. Incluso los denostados hermanos Koch amasaron la mayor parte de su fortuna con inversiones en la economía real. Tenemos que celebrar ese tipo de negocios. Son del tipo que se necesitan.

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