7 viajes totalmente decepcionantes

Los escritores del Financial Times comparten algunas de sus peores experiencias.

1. Las playas sucias de la India

Por Clare Wrathall

Visité Ajanta por primera vez en 1984, hace 30 años exactamente. En ese mismo viaje, poco después de explorar las cuevas, fui a Goa y me enamoré de lo que era la costera más hermosa de la India. Este año sufrí una gran decepción cuando visité de nuevo las playas de Baga y Calangute. Alguna vez fueron prístinas y hermosas; eran lugares en los que solía caminar descalza de un lado al otro mientras pensaba en la trama de los libros en los que trabajaba.  Ahora están sucias, llenas de basura, de gente, contaminadas, invadidas y abandonadas.  Afortunadamente existen otras playas hermosas en la India, algunas en Goa todavía no están echadas a perder; pero Baga es como una advertencia de lo que puede suceder en Goa si llega a sucumbir  al horror del turismo masivo que está llegando a otras costas.

2. Las autopistas de Alemania

Por William Dairymple

En verano se manifestó  mi crisis de la mediana edad cuando compré un súper auto, un poco maltratado, modelo noventa y algo. Lo adquirí  con la intención casi única de manejarlo a unas velocidades imposibles pero legales en las maravillosas autopistas de Alemania. Supongo que la estruendosa enormidad de la decepción subsiguiente me sirvió de alguna manera. Cuando no me arrastraba por el contraflujo de las obras de mantenimiento del camino, me quedaba atorado detrás de los camiones que tardaban media hora en rebasarse. Los carriles sin límite de velocidad estaban siempre demasiado llenos como para que uno pudiera manejar estúpidamente rápido con cierta seguridad, aunque a algunos eso no los detenía.

3. Leña en 200 dólares

Por Tim Moore

La suite 15C en The Lowell de Nueva York es mi habitación de hotel favorita de cualquier ciudad del mundo. Diseñada por Michael S.  Smith (quien hizo las habitaciones privadas de los Obama en la Casa Blanca),  es el único hotel del mundo que tiene chimeneas de leña reales en una ciudad. La última vez que me había hospedado allí era verano, y yo veía la chimenea con admiración. Volví a ir en invierno y me gasté más de lo previsto. No leí el costo de la chimenea, y terminé pagando más de 200 dólares en leña (y eso fue después de que había renegociado la cuenta). Eso sí, era madera muy elegante, perfectamente cortada en longitudes inmaculadas que proporcionaban un espectáculo de fuego breve y cálido.

4. Una cerveza asquerosa en Escocia

Por Sophy Roberts

Fue en una visita a Knoydart, una península remota accesible sólo por lancha o por una caminata de dos días.  Hay un pueblo, Inverie, que tiene un bonito café y una tienda muy agradable, pero lo que le encanta a la gente es el Old Forge, que según los récords mundiales de Guinness es el pub más remoto en tierra firme de Gran Bretaña. Está lleno de trofeos y los periódicos lo elogian. Llevaba años leyendo sobre este lugar, era algo así como mi idea del cielo pero cuando finalmente, con muchas ganas, entré al bar me dieron el tarro más desagradable que jamás había visto. Estaba lleno de hojuelas de levadura amarillas y estaba tan turbia que no se podía ver a través del vaso. El sabor era amargo. Y lo peor fue que el dueño no quiso cambiarla, insistía en que así tenía que ser la cerveza. Llevaba años imaginando ese tarro y terminé tirándola afuera en el pasto. Y no podía ir a ningún otro lado, el pub más cercano estaba a ocho kilómetros atravesando mar abierto de ese lugar.

5. El edificio más feo de Italia

Por Tom Robbins

Inauguraron el auditorio Oscar Niemeyer en Ravello en el sur de Italia hace cuatro años, pero fue hasta este año que tuve el infortunio de conocerlo. Es un edificio abominable. Es un bulto que sobresale en las grandes curvas de los caprichosos acantilados que dan al Mar Tirreno. Es una inflamación arquitectónica, es una gran búnker de concreto blanco en las colinas de un pueblo del siglo XVIII.  Sea cual sea el mérito de su ingeniería, nunca debió permitirse que profanara las hermosas terrazas de la costa de Amalfi, un tesoro de los patrimonios de la humanidad de la UNESCO. Retomando las palabras de alguien que se opuso a esta construcción, se trata de “una nave extraterrestre que aterrizó en el planeta equivocado”. El auditorio fue unos de los últimos proyectos de Niemeyer. El arquitecto brasileño murió a la edad de 104 años, dos años después de que se terminara esta obra. Aparentemente nunca visitó Ravello. Esta es la única parte de la historia que tiene sentido.

6. Una hacienda en Yucatán

Por Peter Hughes   

Llegué a México, al estado de Yucatán, y mi cabeza estaba llena de ideas románticas sobre las haciendas en las que me iba a hospedar. Me imaginaba las columnas, los jardines exuberantes, los muros color ocre cubiertos de vegetación, las sombras arboladas. Y lo que obtuve la primera noche fue una habitación con una cama en una “hacienda” deslucida en la ciudad de Izamal, en donde me sirvieron la cena en un jardín lleno de mosquitos. Durante una buena parte de la noche se escuchaba el ruido del tráfico. Pude haber llorado.

7. Las Vegas

Por Lucia van del Post

¿Cómo me pudo haber gustado tanto Las Vegas cuando era una adolescente que venía de los grises claustros de Inglaterra y contaba con vouchers que me permitían comer casi gratis? Cuando regresé casi dos décadas después este verano me topé con una Disneylandia saturada que no tenía nada de la inocencia de un parque de diversiones, el calor era extremo y el escenario era tan poco atractivo que ni las hamburguesas de Gordon  Ramsay lograban sacarme de mi habitación.

Esta ciudad del desierto de EU sólo es buena para los que prefieren las imágenes a la vida real.