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Jueves , 13.12.2018 / 07:58 Hoy

Usain Bolt, sin spikes

Más allá de sus extraordinarias actuaciones en la pista, el velocista jamaicano ha cautivado al mundo gracias a su inteligencia y modesta personalidad.

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En las entrañas del estadio Olímpico de Río de Janeiro, el año pasado, Usain Bolt vestía una playera amarilla y verde, los colores de su natal Jamaica, y hablaba sobre su futuro. Acababa de ganar la medalla de oro en los 100 metros planos masculinos en su tercer título olímpico en esa distancia, para confirmar su condición como el mejor velocista de todos los tiempos.

Cuando le preguntaron cuánto tiempo más podría seguir compitiendo, respondió: “Espero que el sueño no se detenga”, lo dijo con su típica sonrisa. “Nunca me alcanzan”.

Aunque desde entonces Bolt aceptó que el sueño tenía que terminar, sus rivales aún podrían fallar en el intento por alcanzarlo. A los 30 años, anunció que su última carrera sería este año, en el Campeonato Mundial de Atletismo que comenzó en el Estadio Olímpico de Londres.

Si todo hubiera marchado de acuerdo con lo planeado, la noche del sábado 5 de agosto Bolt hubiera derrotado al grupo de los hombres más rápidos de la tierra para ganar su cuarto título mundial en 100 metros. Hubiera adoptado su característica pose de la victoria, llamada “To Di World”, con los dedos apuntando hacia arriba como si enviara un rayo al espacio. Frente a sus seguidores, daría una vuelta o dos de honor. Aparecería de nuevo la semana siguiente, para apuntalar a Jamaica en la carrera de relevos 4 x 100 metros, y entonces, con los tenis en la mano, Bolt se retiraría del deporte.

“Honestamente, en el tiempo que he visto este deporte no puedo recordar a nadie… que atrape tanto la atención como lo hace este singular chico”, dice Sebastian Coe, presidente de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) y ganador de dos medallas de oro de los Juegos Olímpicos.

Ricky Simms, el agente de Bolt, dice: “Tiene la capacidad de brillar en el escenario más grande y ser él mismo en todo momento, ha traído mucha actitud positiva a la pista y al campo”.

A pesar de que no logró una última victoria, el retiro de Bolt deja un vacío. Durante años, el atletismo estaba plagado de escándalos. La IAAF todavía tiene que levantar la prohibición de los competidores de Rusia, que se impuso antes de los Juegos de Río, después de que se dieron a conocer las acciones de dopaje promovido por el propio estado ruso.

Bolt, quien nunca dio positivo en ninguna prueba de dopaje, le dio legitimidad al atletismo durante tiempos difíciles. Al hablar con la BBC dijo que el deporte “tocó fondo” con las divulgaciones de los deportistas rusos, mientras que exigía que los atletas que se dopan deben “detenerse o el deporte morirá”.

“En el mundo de las personalidades deportivas empacadas artificialmente y programadas previamente, que tienen que mirar de reojo a los spin doctors (estrategas de relaciones públicas) para responder incluso las preguntas más mundanas, este chico tiene una opinión”, dice Lord Coe. “Es su personalidad, no el gabinete de trofeos, lo que lo llevó a donde está”.

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Bolt nació en Sherwood Content, en el distrito de Trelawny, Jamaica. Sus padres, Wellesley y Jennifer, todavía viven en Trelawny (población de 75,000 habitantes), que tiene la reputación de producir grandes velocistas. En la zona también crecieron campeones mundiales como Veronica Campbell-Brown, Merlene Ottey y Yohan Blake.

Varias teorías tratan de explicar el éxito de Bolt. Una es que tiene las fibras musculares de “contracción rápida” que se requieren para los velocistas de élite, que son comunes entre los atletas jamaicanos de ascendencia africana.

“Simplemente tenemos un buen sistema”, me dijo Bolt el año pasado en Río. “Chicos y chicas, Champs produce más y más atletas. Y por muchos años más vamos a tener grandes atletas para ganar”.

También tiene un físico único. Con 1.96 metros de altura, Bolt es más alto que el velocista promedio. Al igual que sus rivales, es capaz de un arranque explosivo y luego generar una fuerza de forma eficiente en el suelo para ganar velocidad. A diferencia de los competidores de menor altura, solo necesita 41 pasos para completar 100 metros, mientras que sus oponentes necesitan de 45 a 48.

En realidad Bolt acelera a lo largo de los primeros 60 metros para alcanzar la máxima velocidad de más de 12 metros por segundo. A partir de ese pico, demostró que tiene la capacidad para mantener la máxima velocidad durante más tiempo.

Entre los que se dice que podrían reemplazar a Bolt se encuentra Andre De Grasse, de Canadá, un deportista de 22 años considerado como un futuro campeón olímpico. “Todo el mundo sabe que pierde un poco de velocidad”, dijo De Grasse sobre Bolt a principios de este año. “Se hace más grande, pero todavía es el hombre a vencer”.


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