"Tenemos la deuda más baja de la BMV": Urbi

Urbi proyecta la venta de 57,000 viviendas en los próximos cinco años, después de reestructurar su deuda, sortear el concurso mercantil y regresar al piso de remates.
Francisco Román Álvarez Varea es director general de Urbi.
Francisco Román Álvarez Varea es director general de Urbi. (Cortesía)

¿Cuánto tiempo estuvieron ausentes de la Bolsa Mexicana de Valores?

Tres años y tres meses. El 25 de julio de 2013 las acciones de la empresa fueron suspendidas de la Bolsa (BMV). El 19 de octubre estaban de vuelta en el piso de remates.


¿Cuánto reestructuraron de deuda?

Se refinanciaron pasivos por 36,000 millones de pesos (mdp), que se convirtieron en capital para desarrollar el plan de negocios de la empresa. Después de estas negociaciones, apenas nos quedamos con una deuda de 363 mdp, el nivel más bajo de las emisoras que cotizan en la bolsa.


¿Hubo ajustes en la plantilla laboral?

Se fueron pocas personas, las puedo contar con una mano. Te aseguro que la rotación de la compañía durante el Concurso Mercantil fue menor al promedio del mercado, por mucho. Lo que sí fue una realidad es el ajuste que hicimos en salarios. A los directivos de nivel “A” les pagábamos 30% de su sueldo. A los de nivel “B”, 50%, y a los operativos, entre 70 y 100%.


¿Cuál es el nuevo plan de negocios?

Un grupo de 34 inversionistas capitalizó la empresa con 1,266 mdp. Con ello, la estrategia que proyectamos es a un plazo de cinco años, con ingresos por 31,400 mdp, 93% de los cuales provendrá de la venta de 57,000 viviendas. Para hacerlo, ya tenemos 80% de las tierras que se necesitan. Prácticamente no requiero más hectáreas para desarrollar la estrategia de la empresa. 


¿Existe otro flujo de ingresos?

Sí. Es una actividad a la que denominamos “Línea B”. La “Línea A” es la venta tradicional de vivienda. Esta idea salió en el proceso del concurso mercantil y la necesidad de flujo de efectivo. Consiste en entregar los terrenos listos para construir a otros desarrolladores, incluso a la competencia. Es decir, ayudarlos en temas de luz, agua, vialidades, drenaje, toda la infraestructura, para que solo se enfoquen en edificar vivienda. Esta unidad nos va a generar más de 2,000 millones de pesos en los próximos cinco años. 


¿En qué segmento se van a especializar?

Vamos a migrar de la vivienda que requiere del subsidio federal hacia el segmento de interés social medio. De nuestro plan de negocios, 51% se enfoca en ese rubro, con precios que van de 400,000 y hasta 720,000 pesos.

Además, ya no vamos a competir por volumen. Somos una empresa más compacta pero más sólida, que no va por 30,000 unidades anuales como en otras épocas. Para este 2016 proyectamos la escrituración de 1,100 casas; para el próximo año, 3,200, y para el 2021, alrededor de 15,000.


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¿Cuál es su reserva territorial?

Mantenemos un balance de 6,000 hectáreas bien ubicadas, entre las que son propias y las que son de socios inmobiliarios. Esta reserva está en las zonas metropolitanas más relevantes del país: Tijuana y Mexicali, que es nuestra casa; Monterrey, Guadalajara, el Bajío y Área Metropolitana del Valle de México. Tenemos solo un proyecto que está en el sur del país: Cancún.


¿En qué se equivocó Urbi?

La empresa “no supo detener el coche para cambiarle las llantas”. Entre 2010 y 2012 había que redimensionar la compañía, había que redireccionar de una manera diferente, el crecimiento que le estaba exigiendo el mercado combinado con la manera en que venía produciendo vivienda hizo que los niveles de apalancamiento no fueran sostenibles.

En ese sentido, la crisis nos dejó mucho aprendizaje, y de éste lo que estamos viendo es que tenemos que crecer con orden, tenemos que ser prudentes e ir a un ritmo más moderado para llegar a los objetivos de 2021.