• Regístrate
Estás leyendo:
Comparte esta noticia
Martes , 19.06.2018 / 06:56 Hoy

Una victoria política de Cristina ante los "buitres"

La disputa legal entre Argentina y el grupo de acreedores "holdouts" inflige daños colaterales a un creciente número de víctimas atrapadas en el fuego cruzado; uno de los pocos ganadores en la pelea puede llegar a ser la presidenta del país sudame

Publicidad
Publicidad

Benedict Mander

Mientras Argentina continúa con su desafío de la orden judicial del tribunal estadunidense para pagar a los holdouts después de su incumplimiento de pagos de la deuda de 2001, sus ciudadanos sufren las consecuencias más amplias por una economía en dificultades. Los tenedores de bonos permanecen sin su pago desde que el gobierno entró en default nuevamente el año pasado. El juez de Nueva York bloqueó a los intermediarios financieros para que puedan procesar los pagos de los bonos argentinos, por lo que cayeron en desgracia con la disputa.

Sin embargo, Fernández se prepara para clamar una victoria política cuando termine su mandato después de las elecciones de octubre, al mantener su promesa de no pagar a lo que ella llama fondos buitre —que dirige Elliott Management del multimillonario estadunidense Paul Singer— “un centavo más” de la cantidad que aceptó 93 por ciento de los acreedores en la reestructuración de la deuda en 2005 y 2010.

“Es muy notable que podemos decir que Cristina ganó dada la cantidad de pérdidas que sufrió Argentina en los tribunales”, dice Tim Samples, profesor de estudios legales de la Universidad de Georgia, al referirse a los repetidos fracasos para revertir el fallo de un tribunal de Nueva York de que debe pagar a los holdouts los fondos de cobertura en su totalidad. El problema, dice, es el alcance de los daños colaterales.

“¿En qué resultó la justicia? Los mayores perdedores son las partes equivocadas, los inocentes que hacen su trabajo o que actúan de buena fe. Los que son actores responsables en el sistema financiero”. Estos incluyen a los tenedores de bonos y a los intermediarios financieros que participaron en la reestructuración de la deuda de Argentina.

La semana pasada el ministro de Economía, Axel Kicillof, amenazó con sanciones a Citibank, lo que provocó temores de que se pueda revocar su licencia bancaria local, después de que el banco estadunidense dijo que dejaría su operación de custodio en Argentina en un intento por cumplir con el fallo del juez Thomas Griesa, que le impide realizar los pagos a los tenedores de la deuda reestructurada de Argentina antes de que pague a los no aceptantes.

Fernández también sorteó una profunda crisis política que se desencadenó por la misteriosa muerte en enero del fiscal federal Alberto Nisman. El jueves una corte de apelación confirmó la decisión del juez de desestimar las acusaciones de Nisman de que Fernández ayudó a ocultar el supuesto papel de Irán en el peor ataque terrorista en Argentina en 1994.

Sin embargo, la economía argentina sigue con su sufrimiento, inundada con una de las tasas de inflación más altas del mundo y controles de capital que hunden a la moneda.

“Tal vez (la presidenta) puede terminar su mandato y decir que no cedió ante los holdouts, pero, ¿hizo algo para resolver la crisis financiera de Argentina? La respuesta es no”, dice Richard Samp, abogado en jefe de Washington Legal Foundation. “Ganó su batalla política a expensas de hacer que Argentina sea un paria de los mercados financieros internacionales”.

De hecho, la incapacidad de Argentina para poder solicitar préstamos en el extranjero es la mayor preocupación del gobierno, ya que busca recaudar fondos para aliviar la creciente escasez de moneda extranjera, dice Alejo Costa, director de estrategia de Puente, un banco de inversión en Buenos Aires.

“Elliot arrincona a Argentina más y más y no hay mucho que pueda hacer el país además de ceder, algo que no piensa hacer la actual administración”, dice Costa.

Dice que los holdouts tratan de impedir que el gobierno emita nueva deuda extranjera, o que pague por los bonos existentes. La estrategia es poner a Argentina en un margen financiero tan estrecho que el nuevo presidente que llegue al poder en diciembre tendrá que participar en negociaciones rápidas.

Un intento de emitir al menos 2 mil millones de dólares en deuda local el mes pasado con la ayuda de JPMorgan y Deutsche Bank se frustró después de que los bancos temieron quedar atrapados en una costosa disputa legal con los holdouts por ayudar a Argentina a evadir el fallo del juez Griesa.

Pero Costa Cree que el gobierno todavía puede tener éxito para solicitar suficientes préstamos en dólares con el fin de evitar una crisis de balanza de pagos —y la necesidad de negociar con los holdouts— antes de que termine el mandato de Fernández a través de una serie de colocaciones privadas con inversionistas individuales.

En intentos paralelos para presionar a Argentina, Elliot también busca activos que pueda embargar como compensación.

Sin embargo, la cantidad de dinero involucrado en este tipo de demandas son “cacahuates” en comparación con los mil 600 millones de dólares que Argentina le debe a Elliott, dice Samp.

“El tiempo está de su lado (de Elliot)”, dice Samp. “Con el tiempo, Argentina se dará cuenta de que es en su propio interés regresar a los mercados financieros, y en ese momento estarán dispuestos a negociar”.

7%

Acreedores de la deuda soberana argentina que no aceptaron los términos de restructuración que hizo el gobierno de ese país en 2005 y 2010

1,600 mdd

Deuda que mantiene el gobierno de Cristina Fernández con Elliott Management

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.