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Jueves , 18.10.2018 / 09:06 Hoy

Una historia migrante en botellas de vino

La hija de Honorio Ramírez y su familia son la segunda generación de mexicanos en EU triunfando ahora como bodegueros en el competido Napa Valley.

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Julio y agosto, los meses de vendimia, eran los más laboriosos para Honorio Ramírez Mata, un mexicano que migró a California a principios de la década de los 80 a sus veintitantos años.

Originario de San Salvador de los Ahorcados, Guanajuato, Ramírez trabajó durante 16 años en Caymus Vineyards, primero en los viñedos y ascendió en el lagar hasta llegar a maestro de bodega: el responsable de cada aspecto de la producción, desde que la uva entra a la bodega hasta que el vino sale embotellado.

A la par de su puesto en Caymus, los fines de semana trabajaba en los viñedos de otras bodegas pequeñas en Napa. Su sueño era algún día producir su propio vino, y tras su prematura muerte en 1998, su hija, Miriam Puentes, se empeñó en cumplirlo.

Hoy, ella y su esposo, Juan José Puentes, producen 1,500 cajas de vino Cabernet y 250 de Sauvignon blanc al año, bajo la etiqueta de Honrama, nombrado por las primeras sílabas del nombre Honorio Ramírez Mata, y con un costo de 40 dólares por botella.

Son parte de una nueva corriente de orgullosos propietarios de empresas productoras de vino en el valle de Napa, descendientes de una generación de mexicanos que llegó a California buscando el sueño americano.

"Mucha gente respeta eso. A los hispanos nos ven cómo llegamos aquí a hacer la labor. Nuestros papás vinieron como inmigrantes, ganando casi nada; nosotros empezamos también con mucho esfuerzo, de la nada”, dice Miriam Puentes.

Hoy hay unas 30 casas vinícolas en California con dueños de origen mexico-estadounidense, según cifras de la Asociación México-Americana de Vitivinicultores (MAVA, por sus siglas en inglés). Algunas de las marcas en este nicho son: Honrama de Miriam Puentes, Ceja Vineyards, Delgadillo Cellars y Encanto Vineyards. Las más grandes generan cerca de 150,000 cajas al año, mientras que las pequeñas alcanzan solamente unas 300 cajas.

Las mexico-estadounidenses representan menos de 1% del total de bodegas en California, un estado que suma unas 4,500. En total, la industria del vino en Napa Valley tiene un valor superior a 13,000 millones de dólares (mdd), incluyendo los sectores del campo, producción, comercialización, creación de empleos y turismo, según el estudio Impacto económico del vino y las uvas del Condado de Napa, publicado en 2012 por Stonebridge Research Group LCC.

Esto representa una cuarta parte del negocio total de vino de Estados Unidos (EU). En contraste, el vino de la región ya consolidada de Rioja, en España, representa un negocio de 1,200 millones de euros.

Nos hizo el hambre

Uno de los obstáculos a los que se enfrentan los productores de origen mexicano es la incredulidad del mercado. Actualmente en México se consumen solamente 700 mililitros de vino per cápita al año, mientras que en EU se beben 9.7 litros por persona anualmente y en el estado de California el volumen sube hasta 14.7 litros, según datos de Euromonitor. Un pueblo que no consume vino, ¿cómo sabrá producirlo?

“El vino que están haciendo los mexico-americanos es de la más alta calidad, la misma con la que trabajan otras casas muy famosas aquí (en California). Pero la gente piensa ‘esto es de mexicoamericanos, ¿qué saben ellos de vino?’”, dice Rafael Ríos, presidente de MAVA. La realidad es que “crecieron en las viñas, saben de la tierra, de las uvas, que es lo más importante al hacer el vino”, agrega.

La familia de Ríos llegó de Michoacán bajo el programa Bracero y él (ahora abogado por la Universidad de Santa Clara) recuerda que pasaba las tardes piscando uva en los viñedos con sus padres. Ríos se especializa en derecho relacionado con la industria del vino y tiene su propia etiqueta: Justicia Wines.

Alrededor de 4.5 millones de migrantes mexicanos llegaron a California en las décadas de los 40 y 50 a través del programa de trabajo temporal Bracero, con la finalidad de llenar vacíos laborales agrícolas tras la Segunda Guerra Mundial.

En 1976, dos vinos del Valle de Napa ganaron un concurso en París y con ello inició la fiebre del vino en la región. En 1970 solo había 50 bodegas, mientras que actualmente hay más de 800 en el condado, según el Perfil de los Inmigrantes del Condado de Napa, del Centro Nacional de Políticas de Integración de los Migrantes de EU.

“La industria del vino del Valle de Napa fue iniciada por inmigrantes y grandes cantidades de ellos trabajan en sectores relacionados con el vino como viñedos, bodegas y hospitalidad”, indica el Perfil. Para el quinquenio de 2005 a 2009, los inmigrantes eran 73% de la fuerza laboral agrícola de Napa y la vasta mayoría estaba empleada en viñedos.

Mientras que Miriam Puentes nació en México y llegó muy pequeña a EU, su esposo Juan José nació en California. Sus padres migraron en 1968.

“A nosotros nos hizo el hambre y querer progresar”, dice José, a quien su papá lo llevaba a regar y en los veranos a cortar chabacanos para comprar la ropa para la escuela. “Me pagaban un dólar por trabajo de un montón de horas. Mis papás eran mis ídolos. Trabajaban fuerte para darnos lo que ellos no tuvieron”, recuerda.

A diferencia de sus padres, Miriam y Juan José estudiaron la universidad. Ella se graduó de Negocios Internacionales en St. Mary’s College y trabajaba en las oficinas de una empresa vitivinícola hasta hace tres años, cuando empezó a dedicarse a criar a sus tres hijos y al marketing de su vino.

Juan José estudió Telecomunicaciones en el West Hills College y consiguió “un excelente trabajo” en una telefónica. Conoció a su esposa en 1999, un año después de que ella perdió a su padre y aunque no sabía nada de vinos, le prometió que algún día cumplirían el sueño de don Honorio Ramírez.

Cuando Juan José perdió su trabajo en 2001, empezó a hacer carrera en bodegas de casas vitivinícolas como Teju y White Hall y seis años después, cuando adquirió el know-how, compraron la uva para hacer su propio vino.

En 2008 lanzaron las primeras 500 cajas de la etiqueta Honrama. Su inversión inicial fue de 50,000 dólares y hoy facturan unos 840,000 dólares al año y generan empleos para 15 personas.

“Le tengo mucho respeto a mi esposo porque aunque no conoció a mi padre, lo honra”, dice Miriam Puentes, hija de Honorio.

Un paso más

Los emprendimientos vitivinícolas mexicoestadounidenses han reivindicado el trabajo de los migrantes en la región. “La gente que tomaba el vino solo veía las bodegas y las botellas, pero no veía cómo ni quién hacía el trabajo. Ahora aumenta la conciencia y la gente tiene un mejor entendimiento de toda la industria, y cómo se basa en esta fuerza laboral”, dice Ríos.

Cada vez más hijos de estas familias dedicadas al vino buscan educación formal que complemente el aprendizaje empírico que tienen en los viñedos y bodegas. La proporción de estudiantes de origen hispano en el departamento de Viticultura y Enología de la Universidad de California, Davis, se triplicó entre los años 2000 y 2015. Hoy de los 40 alumnos que se gradúan al año de esa licenciatura, 8 son latinos.

Sin embargo, algunas familias desaprovechan su herencia por el recelo al trabajo agrícola. “Mi impresión es que los mexicoamericanos no necesariamente quieren que sus hijos sigan dedicados a la agricultura”, dice el director del departamento de Viticultura y Enología de la Universidad de California, Davis, doctor David E. Block. “Mucho de nuestro reclutamiento para licenciatura y maestría será convencer a los padres que la agricultura da un buen estilo de vida”, añade.

Tal vez ya no trabajan de sol a sol en el campo como sus padres, pero estas familias siguen trabajando con la vid. “Es difícil para nosotros. Si hay una bodega grande establecida en medio de viñedos y montañas, a mucha gente le llama más la atención tomarse las fotos en medio del viñedo, mientras que con nuestra etiqueta Honrama básicamente soy solo yo, y te estoy sirviendo nuestra historia”, dice Miriam.


Visita la galería de fotos de Honrama y la generación de latinos en Napa Valley: http://www.milenio.com/negocios/ftmercados-migrantes-vino-valle_de_napa-honrama-negocios_5_788371161.html

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