“No es que no haya trabajos; no hay sueldos”: egresada

Jóvenes prefieren vender productos a trabajar por un sueldo de ocho mil pesos.
Los ex universitarios se enfrentan a una situación complicada.
Los ex universitarios se enfrentan a una situación complicada. (Archivo)

Monterrey

Seis meses después de graduarse, a un joven recién egresado se le puede considerar ofi­cialmente nini (ni estudia, ni trabaja). Una expresión que para las autoridades sirve para diferenciar a los que necesitan acudir a las ferias del empleo de los que no.

Pero que puede ser considerado hasta denigrante para aquellos ninis, que sólo se les recuerda que no han logrado acomodarse dentro de la fuerza laboral de México.

Gabriela Turrubiates y Martha Vargas egresaron el mes de diciembre de 2014. Con experiencia –de practicantes–, conocimiento de dos idiomas, la primera con un año de estudios en el extranjero y reconocimientos por sus buenas cali­ficaciones, ambas son ahora consideradas ninis.

"No es que no tenga trabajo, o bueno, fuente de ingreso. Es que lo que he estado haciendo es vender cosas, pasteles, galletas, y otras cosas que compro en Estados Unidos, pero no tengo un trabajo", explicó Gabriela en entrevista con MILENIO Monterrey.

En un mes, calculó Gabriela, puede llegar a ganar entre siete y nueve mil pesos. Libres, porque no otorga facturas ni paga impuestos.

El problema es que los trabajos que le han ofrecido en los pasados 12 meses, le ofrecen un sueldo de entre seis mil y ocho mil pesos.

"No es que no haya trabajos, es que no hay sueldos. Te quieren pagar como practicante, y no les importa si tienes experiencia. Yo tengo un título, buen promedio, estudié en Canadá un año y hablo inglés a la perfección.

"Pero no importa, puedo ser nini, pero no voy a ganar seis mil pesos. Mejor sigo vendiendo mis cosas, gano mejor y al menos yo me administro. Puedo ganar más si me lo propongo", aseguró.

Pero para Martha, el problema va más allá de los sueldos.

Al caer en la categoría de nini se le tacha de vividora de sus padres, floja, y sin aspiraciones, a decir de ella misma.

Martha se gana la vida actualmente dando asesorías de inglés a jóvenes estudiantes –de preparatoria principalmente-, que necesitan mejorar sus promedios y tienen problemas para entender el idioma.

"Sí soy nini, pero el problema es que el nini es como algo malo. Sólo porque no tengo trabajo, y no estudio, pero como que ya se ha marcado el término como algo malo: los pandilleros o malandros que andan en la calle robando o asaltando.

"Y cuando vas a las ferias del empleo, como que lo hacen pensando en esa terminación de nini. Son puestos de cajeros, en el OXXO, de secretarias... Que sí son trabajos dignos, pero para alguien que no estudió o no tiene un título válido como el mío", lamentó Martha.

Los salarios no son tampoco muy buenos, reconoció; lo máximo que le han ofrecido son ocho mil pesos, menos impuestos, y sin prestaciones. A través de outsourcing, a dos horas de viaje desde su casa y sin un contrato.

"No lo valía", consideró.

Como Martha y Gabriela, los egresados de Nuevo León se enfrentan a salarios pocos competitivos. Sin embargo, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Trabajo y Prevención Social, la entidad es una de las que mejores sueldos tienen: mientras el promedio nacional ronda los nueve mil pesos, en Nuevo León es de 10 mil pesos.

Las últimas cifras, en Nuevo León hay más de un millón 500 mil jóvenes, de los cuales alrededor de 99 mil son ninis.