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Lunes , 25.06.2018 / 14:52 Hoy

Toyota contraataca en la batalla de los autos ‘inteligentes’

La incursión en el sector que realizan Google, Apple y otros grupos de tecnología pone en alerta a la automotriz, que aún no apuesta por la autoconducción total.

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Kana Inagaki

Cuando Gill Pratt, ex director de robótica de la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa, la división de investigación del Departamento de Defensa de Estados Unidos, se unió a Toyota el año pasado, se le dio la autoridad para hacer algo por lo que el conservador fabricante de automóviles de Japón es poco conocido: tomar decisiones rápidas.

A seis meses del lanzamiento del Laboratorio de Investigación de Inteligencia Artificial y Robótica en Silicon Valley, Pratt ya contrató a 70 empleados, entre los que se encuentra James Kuffner, ex director de robótica de Google. También abrió un tercer centro de investigación en Ann Harbor, Michigan, para aprovechar de esa manera la inversión inicial de Toyota de mil millones de dólares.

A Pratt, director ejecutivo del Instituto de Investigación Toyota (TRI, por su sigla en inglés), una filial con sede en Estados Unidos, se le dio una poco común carta blanca para que pudiera tomar decisiones claves.

Después de la posición prudente que el grupo automotor tomó sobre la conducción autónoma, el cambio recibe el impulso de un sentido de urgencia, ya que Toyota pretende luchar contra las incursiones en el sector que realizan Google, Apple y otros grupos de tecnología.

“Una de las principales razones para fundar el TRI fue dejar que nuestra organización pudiera tomar decisiones de una manera más rápida”, dijo Pratt a los periodistas en Tokio. “Mi autoridad tiene un gran alcance. No es infinita, pero se me permite tomar muchas decisiones por mi cuenta”.

La influencia de Pratt se extiende a las decisiones de inversión. Sin embargo, no quiso hacer comentarios sobre los informes de que Toyota está en negociaciones con Alphabet para adquirir las divisiones de robótica de Google, Boston Dynamics y Schaft. Se limitó a decir: “Hablamos con todo el mundo”.

El cambio en Toyota no se limita al campo de conducción autónoma e inteligencia artificial, y refleja un esfuerzo más amplio para transformar su cultura corporativa. El mes pasado, el grupo japonés anunció una inversión no revelada en Uber, la compañía estadunidense que presta el servicio para solicitar transporte, y acordó ofrecer acuerdos de arrendamiento para los conductores de la empresa de tecnología.

“Creo que se encuentran en una coyuntura donde sienten que se quedan un poco a la zaga con el tipo de discusión metódica que es la costumbre clásica de Toyota”, dijo el analista de CLSA, Christopher Richter.

Un ex empleado de Toyota que se cambió al sector de tecnología dijo que en el pasado sería “impensable” que la empresa japonesa actuara tan rápidamente para robarle a otra compañía un ejecutivo externo de alto nivel y realizar una inversión de mil millones de dólares.

Richter está de acuerdo, dice que tomará un tiempo poder determinar el grado de éxito que lograrán al cambiar el enfoque: “No es algo típico de Toyota. Cuando las empresas hacen cosas que no están dentro de su costumbre, tenemos que ver cuál es el resultado”.

La urgencia se produce cuando el fabricante de automóviles más grande del mundo, con ventas anuales de 10 millones de vehículos, lucha con la necesidad de fortalecer su capacidad de software y datos para poder sobrevivir a la carrera para construir coches inteligentes que puedan actuar por cuenta propia y de esa manera evitar accidentes. Toyota también se prepara para su primera caída de utilidades en cinco años después de un periodo estable de ganancias históricas como resultado de la caída del valor del yen.

En mayo, Akio Toyoda, el presidente de Toyota, lamentó que la empresa se “volvió demasiado grande para poder responder con rapidez a los enormes cambios en el entorno empresarial” y señaló la necesidad de recurrir a sus socios en lugar de “obsesionarse con hacer todo nosotros mismos”.

En un discurso para los nuevos empleados de la compañía a principios de este año, Toyoda utilizó un tono igualmente duro, y advirtió que no puede recurrir a los éxitos del pasado para lograr el crecimiento en el futuro. “Toyota trata de tener un cambio muy grande”, dijo.

A pesar del nuevo enfoque de Toyota en la conducción asistida por la inteligencia artificial, la estrategia de la compañía es diferente a la que realiza Google. El grupo automotor japonés cree que los seres humanos, con la ayuda de un grado cada vez mayor de automatización, deben permanecer detrás del volante durante un largo periodo de transición, en lugar de enfocarse en los vehículos totalmente autónomos.

Pratt dice que TRI tiene el objetivo de desarrollar sistemas de seguridad asistida por inteligencia artificial que le ayudará a los conductores a evitar accidentes dentro de los próximos cinco años.


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