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¿Toda la culpa de Samsung es de las baterías?

Es probable que el fabricante de dispositivos móviles coreano haya empujado de más los límites en su esfuerzo por superar al iPhone de Apple.

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Pocos dispositivos tuvieron un ciclo de vida tan corto como el alguna vez elogiado Galaxy Note 7 de Samsung: menos de dos meses y medio, que quedaron marcados por teléfonos que explotaban y la evaporación de 19,000 millones de dólares (mdd) del valor de mercado de la compañía en un día.

Aún no hay una claridad real sobre las causas, ahora que es objeto de investigaciones dentro del grupo de productos electrónicos de Corea del Sur y del organismo de protección al consumidor de Estados Unidos (EU).

La suposición inicial de Samsung, de que era culpa de las baterías, quedó desmentida porque el problema continuó incluso después de que se cambiaron las baterías de los teléfonos de reemplazo. “Hacemos un gran esfuerzo para encontrar la raíz del problema del Note 7 a través de varios canales, pero todavía no la encontramos”.

Si bien las baterías pueden quedar libre de culpa, los analistas y expertos técnicos creen que esto puede ser un problema relacionado a ella y a la determinación de Samsung por superar a Apple al poner más en menos.

El Galaxy Note 7 utiliza una batería más grande con una mayor densidad de energía que la de los teléfonos iPhone S7 Plus de Apple, lo que lo obliga a meter componentes de forma más ajustada, dijo Peter Yu, analista de BNP Paribas.

“Creo que Samsung presionó al máximo los límites de la tecnología actual de baterías”, dijo. “Por eso se volvió inestable. Para las baterías de iones de litio, una mayor densidad de energía significa que un mayor potencial de explosión”.

Lejos de limitarse a Samsung, el deseo de hacer más con dispositivos más delgados significa que “esto le puede suceder a cualquiera”, dice Kyle Wiens, director ejecutivo de iFixit, el sitio en de reparaciones en línea para consumidores.

“Hacer millones de cosas con una enorme fuente de energía que presione los límites de la física y tenga 100% de seguridad, ese es el reto”, dijo. “A medida que se presionen los límites de la química de las baterías, va a ser más difícil”.

Un intento similar para lograr un gran avance hizo que Samsung adoptara separadores ultradelgados para mantener los elementos ánodos y cátodos separados en las celdas de la batería y evitar un cortocircuito. Al hacer las separaciones más delgadas, las baterías son más ligeras, lo que deja más espacio para empacar densidad en partes de la celda con cargas negativas y positivas.

“Samsung fue audaz al adoptar los separadores ultradelgados. Y tal vez tengan que esforzarse para enfrentar ese reto antes de que salga el iPhone 7”, dijo Noboru Sato, profesor visitante de la Universidad de Nagoya y ex ejecutivo del proveedor de baterías Samsung SDI.

Sato dijo que es poco probable que la falla sea de los separadores. En lugar de eso, cuestionó si Samsung tuvo el entorno tecnológico para manejar los separadores de última generación. “Debes ser extremadamente preciso al manejar los nuevos separadores, pero es posible que el problema se dio porque no hubo suficientes pruebas”.

Un participante de la industria en Europa sugiere que la sobrecarga del procesador puede ser el problema, dijo que el cambio rápido de las exigencias de los consumidores para construir algoritmos en un procesador para “empujar más energía” en los dispositivos, fácilmente puede sobrecargar la batería, lo que causa el sobrecalentamiento.

Para Kim Young-woo, analista de SK Securities, la obsesión de Samsung para que fuera a prueba de agua fue en detrimento de la tecnología de control de calor, que no fue un problema en el pasado. “Básicamente, parece que hay algo mal con el control de la gestión de energía de los teléfonos Note 7. No pueden enfriarse adecuadamente cuando se cargan rápido o cuando se utilizan al mismo tiempo demasiadas funciones”.

Lograr que los teléfonos sean más resistentes al agua -una tendencia que buscan todos los fabricantes de dispositivos- y que también sean más delgados llevó a que Samsung descartara las baterías desmontables el año pasado a favor de baterías integradas. Eso, de acuerdo con Wiens, hace que los teléfonos sean menos resistentes y que los reemplazos sean más costosos.

Pero al final, todo se reduce a que Samsung pueda responder a la pregunta que aún afecta al precio de sus acciones -y sus ganancias- y mancha su reputación a nivel mundial. Según una persona cercana a la situación, se investigan todas las teorías expuestas: y también los “problemas de software, hardware y producción”.

Todo eso puede llevar tiempo. CW Chung, analista de Nomura, dijo: “Puede haber 100 razones distintas por las que explotan las baterías”.

Información adicional de Tim Bradshaw, Kana Inagaki y Nic Fildes.


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