Una pieza destinada a la singularidad

Benito Cabrera Orozco es un artesano originario de Oaxaca y en el TlaquepArte 2017 de Torreón, presentó una obra única creada con más de 6,400 partes y con un peso de 170 kilos.
Benito Cabrera, artesano oaxaqueño, presentó su trabajo en el TlaquepArte 2017.
Benito Cabrera, artesano oaxaqueño, presentó su trabajo en el TlaquepArte 2017. (Luis Carlos Valdés)

Torreón, Coahuila

Pieza a pieza, se van uniendo. Su diseño está pensado para ser único en su tipo. Pasa un día, otro más y al fin se logran recolectar todas las piezas que formarán parte de su obra.

El artista oaxaqueño Benito Cabrera Orozco, quien al mismo tiempo es comerciante, llevó para el el evento latinoamericano TlaquepArte, una de sus máximas creaciones.

Una carreta realizada con piezas recicladas, dando forma a una gran cava que tiene un peso de 170 kilos.

La elaboración de esculturas utilizando fierro viejo no es algo nuevo en la región, casos como Roberto Huerta son prueba de ello.

Sin embargo, darle el valor agregado con que va más allá de lo meramente artístico trascendiendo al valor utilitario, fue parte de lo que dio origen a esta producción de Cabrera Orozco con al menos 6 mil 400 piezas que van desde pistones, engranes, tiras de metal, entre otros.

"A mi normalmente me gustan mucho las cavas, y todas van empotradas en la pared. A mi se me ocurrió que además de ser atractiva como un producto".

Exhibida en el stand de la firma Macao, el oaxaqueño explicó que esta idea surge de algún modo para aprovechar ciertos materiales que son chatarra reciclables, que en manos del artista y moldeados por su creatividad y visión, se convierten en piezas únicas ya nunca se repite por el tipo de material que se utiliza, salvo excepciones.

Con alrededor de 34 años como artista, explica que su obra tiene todo lo que alguien, no sólo de buen gusto, sino de buen beber y de un buen poder adquisitivo, pudiera requerir.

Está sostenido por dos grandes ruedas de carreta de madera antigua, que permite el desplazamiento de la gran cava de un lado a otro.

Tiene puertas que pueden abrirse y dar paso a un espacio para 32 botellas, así como pequeñas barricas de madera, los vasos correspondientes, entre otros atributos.

"La hechura de una pieza está pensado no en quien la pueda comprar, quien lo haga será alguien especial. No cualquier pudiera poner algo así en su casa, porque tendría que tener la casa adecuada".

Entre el tejido del metal y las piezas, en juntar la chatarra se llevó un mes, pero para hacer el concepto como tal, se llevó poco más de 90 días.

"Esta pieza no existe en ninguna parte del mundo. A mi normalmente me gustan mucho las cavas, y todas van empotradas en la pared. A mi se me ocurrió que además de ser atractiva como un producto, se le da la utilidad para que la gente lo luzca".

El artista recordó que se han hecho otras piezas más pequeñas y otras incluso más grandes. En cuestión de figuras se han hecho cabezas de animales, figuras de Don Quijote en chatarra, motos, grupos de mariachi en su natal Oaxaca.

JFR