Thomas Kaplan, el millonario que dedica su vida al oro

El empresario se interesó por la inversión en  metales desde su estadía en la Universidad de Oxford.
El empresario y su esposa cuentan con la colección privada sobre Rembrandt y los artistas de Leiden más grande del mundo.
El empresario y su esposa cuentan con la colección privada sobre Rembrandt y los artistas de Leiden más grande del mundo. (Moisés Butze)

México

En 2009 Thomas Kaplan se reunió por primera vez con Bill Gates, el hombre más rico del mundo. En un pasaje del libro Caccia all’oro. Vecchie e nuove monete per il futuro, de Mattew Bishop y Michael Green se menciona que en aquel encuentro Gates se rehusó a participar en la propuesta que el inversionista neoyorquino le presentó: invertir en oro.

Aquella no sería la primera vez que Thomas Kaplan, bautizado por Bloomberg Businessweek como “el evangelista del oro”, sería tomado por loco por algún empresario importante gracias a su afición por la moneda que los mayas y los incas consideraban como las lágrimas del sol.

Su interés dentro del mundo de los metales surgió mientras estudiaba en la Universidad de Oxford, institución en la cual realizó su licenciatura en Ciencias y Artes, así como su maestría y doctorado en Historia.  

En 1993 comenzó su participación dentro de la industria metalúrgica y fundó  la compañía de cotización de metales, Apex Silver Mines, la cual abandonó en 2004. Creó también la empresa de exploración Leo Exploration & Production y actualmente dirige Tigris Financial Group.

Aunque el oro es su interés principal, también invierte dinero en la plata y el cobre; además,  continúa invirtiendo en pequeñas compañías de 17 países en los cuales se está explorando la presencia de metales, lo cual lo sigue colocando como el principal inversor de la rama. 

Filántropo

Si hay una característica que puede definir al inversionista de 54 años, probablemente sea  la perseverancia, y es que otro de los sueños que sus cercanos catalogaban como “imposibles” fue  su interés por la preservación de animales en peligro de extinción.

Fue justo en su infancia, transcurrida en Fort Lauderdale, “la Venecia de América”, cuando Kaplan desarrolló su instinto filantrópico.

El norteamericano, contrario a la mayoría de los niños de su vecindario, no participaba en la mayoría de los juegos como el futbol o el béisbol. Kaplan, en cambio, pasaba largo tiempo rastreando linces y otros animales.

Un día que una niña de su vecindario se acercó a él porque un grupo de infantes quienes habían encontrado una serpiente  estaban a punto de matarla. 

El animal resultó ser una Drymarchon couperi, la serpiente más grande de norteamérica (mide alrededor de 10 pies); el niño la llevó a casa y fue en ese momento cuando inició su misión  que culminó en la creación de Panthera, organización dedicada a la preservación del gato montés, y Orianne Society —bautizada con el nombre de su hija—, para la  preservación de la serpiente que arrancó su vida filantrópica a la cual ha dedicado cerca de 75 millones de dólares.

Coleccionista

El empresario, cuya fortuna según la revista Forbes asciende a los 1.3 mil millones de dólares, ha impulsado su interés en el arte a través del coleccionismo.

Desde el 2003 comenzó a adquirir al menos una obra por semana. Su interés particular fue el trabajo del pintor barroco Rembrandt, lo cual le ha valido la posesión de la colección privada del artista holandés más grande del mundo.

Además fue presidente de 92Y, una organización fundada hace 140 años, en la cual se preserva la cultura judía y el arte.

“Queremos compartir nuestra convicción de que el arte clásico es importante, duradero y universal”, menciona el empresario en A portrait in oil, la presentación de la muestra The Leiden Colection, que presenta el repertorio  de 250 dibujos y pinturas que él y su esposa Daphne Recanati Kaplan han recopilado.

Sueño

Desde pequeño, Kaplan deseó hacer algo en favor de las especies de felinos y animales en peligro de extinción, lo cual ha impulsado.

Arte

El empresario y su esposa cuentan con la colección privada sobre Rembrandt y los artistas de Leiden más grande del mundo.

Riqueza

1.3 mil millones de dólares posee el inversionista, producto de sus negocios en la industria de metales.