ENTREVISTA | POR REGINA REYES-HEROLES C.

Federico de Arteaga Director de Planeación de Grupo JB

Grupo JB, la división de negocios de Casa Cuervo, quiere que Tequila, Jalisco, sea una ciudad inteligente para el año 2040, en parte, gracias a una asociación público-privada que ya desarrolló un modelo. La inversión podría ser de más de 150 millones de dólares.

Cómo construir una ciudad inteligente

Federico de Arteaga.
Federico de Arteaga. (Cortesía)

¿Qué es una ciudad inteligente?

Es integrar tecnología en una ciudad, pero no se trata solo de meter sensores; es un concepto integral que incluye inteligencia no tecnológica. Algunas áreas son: estrategia, administración de la ciudad, salud y cultura; sustentabilidad ambiental, energía y agua; desarrollo económico y planificación urbana; servicios sociales y transporte. En la ciudad se genera información en tiempo real para tomar decisiones rápidas y lograr la experiencia.

Convertir una ciudad en inteligente es un proceso de maduración a nivel de comunidad, poderes públicos y sector privado; se debe impulsar de forma armónica con el objetivo de fortalecer la conectividad, movilidad, trazabilidad y Big Data en concordancia con la lógica de Tequila.


¿Cómo va el plan y por qué eligieron a Tequila?

Se han fijado metas territoriales y temporales. Nos enfocamos principalmente en el centro y en la parte turística del municipio. Después hay objetivos para 2030 y 2040 con el objetivo de generar soluciones para toda la ciudad.

El caso de Tequila es singular, implica conceptualizar un municipio pequeño a través de un modelo de prevención. Participamos porque es el legado de la familia Beckman, es un tema de responsabilidad social para generar un modelo que rescate un ayuntamiento. No es nuestro negocio, pero sí una encomienda de contribuir, y si el modelo funciona puede ser una aportación a México que retome otro Pueblo Mágico o municipio.


¿Cómo genera una derrama económica?

Tenemos una aplicación con toda la oferta del destino. Por medio de ella, el visitante elige qué quiere hacer y dónde. Esto genera negocio. Pero también, por medio de mapas de calor, se relacionan con la trazabilidad, vemos dónde están las concentraciones de personas y tratamos de desconcentrarlas a través de ofertas. Por ejemplo, si un restaurante tiene una gran fila, ofrecemos opciones de otros o actividades para hacer en lo que esperan. Así, la gente conoce el pueblo y genera más derrama en otros servicios. Combinamos diferentes mecanismos para usar la información de Big Data y activar más la derrama económica.


¿Esto implica una alianza con toda la oferta?

Exacto. En la aplicación cada negocio sube su foto, su oferta, sus horarios. Al llegar a Tequila aparece la red de WiFi y bajas la aplicación para decidir dónde ir. Nos interesa que vean que hay una oferta turística interesante como para quedarse a dormir o para volver.

A Tequila, 70% de los visitantes solo pasan el día, pero poco a poco se ha generado un turismo que se queda, con el tiempo habrá más tipos de viajeros y de ofertas.

El destino crece alrededor de 15% por año. El reto está en los servicios públicos, pues no llegan a 15%, pero es parte del clima inteligente: ¿cómo hacer alianza con la parte municipal, estatal y federal para que esos servicios lleguen? Nosotros ya hicimos las alianzas y trabajamos para resolver el reto.


¿Ayuda a la seguridad del destino?

Cuando hay tecnología, hay una percepción de mayor seguridad, las cosas se pueden comunicar en tiempo real porque hay coordinación. Tenemos cámaras y pantallas conectadas trabajando por la seguridad turística: si se pierde un chico, se envía un mensaje a los padres; si se cae una persona, mandas un mensaje a la Cruz Roja. Pero no es un proyecto que tenga que ver con seguridad policial.


¿Cuándo se puede llevar el modelo a otro municipio?

Para 2020 el proyecto debe estar maduro y tener los primeros impactos definidos. No es comprar sensores o la infraestructura, lo importante es cómo se comportó la gente y en qué se benefició. Todo el mundo quiere una ciudad inteligente, pero los procesos de maduración nos llevaron 10 años para entender la ciudad y tener un modelo consolidado.

Siempre documentamos las cosas para que haya un manual o handbook. El Consejo de Desarrollo Integral de Tequila, que es la alianza público-privada, fue de gran ayuda porque ya se ha replicado en otros municipios que vinieron, entendieron la experiencia y les pasamos el know how. Así será todo el proceso de la ciudad inteligente. Esto no es fácil, no es comprar tecnología y ponerla, eso no la convierte en una ciudad inteligente, hay que ir más allá.