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Tecnología, herramienta para la inclusión laboral

Facilita la vida y genera un mundo más humano, además las mujeres tienen influencia, ya que cada vez son más las que la usan.

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Controlar mis tiempos me permitió tener flexibilidad para adaptarme al trabajo de acuerdo con mi vida personal. Me gusta en la mañana ser lo más productiva posible para en la tarde trabajar desde casa y estar con mi familia. Esto permitió mi desarrollo como persona y ayudar a otras mujeres a conseguir este esquema laboral. Antes no era posible por la falta de tecnología, pero ahora ya no hay excusas”, explicó en entrevista Ana Lucía Cepeda, fundadora y directora de Bolsa Rosa, una empresa que busca vacantes que se adapten a las necesidades de las mujeres.

“Cuando era pequeña mi madre pensó en renunciar a su empleo, ya que trabajar tiempo completo implicaba el descuido de sus dos hijas. Ella quería seguir laborando y la empresa no quería dejarla ir, por lo que le propuso trabajar medio tiempo. Actualmente aún labora allí”, destacó Cepeda, quien tiene un bebé de apenas tres semanas.

NO ES NORMAL

“Yo crecí con ese ejemplo en casa y pensé que era normal, pero cuando hice mis prácticas profesionales tuve compañeras embarazadas que cuando tuvieron a su bebé dejaron de trabajar. Yo me preguntaba: ‘¿Por qué si han estado ocho años en esta empresa no les ayudan a quedarse?’ y no lo hacían. También había mamás laborando tiempo completo y andaban como locas por desatender a sus hijos. Entonces me di cuenta que trabajar de esta manera no era posible para todas y de que no se aprovechaba todo el potencial por no haber flexibilidad”, recordó.

Desde el punto de vista de Cepeda, “no es necesario hacer 40 horas de oficina si mi trabajo está terminado. La comparación entre lo que viví en casa y el mundo laboral me hizo ver una oportunidad en el mercado y en 2011 desarrollé el proyecto Bolsa Rosa, que mediante una plataforma en internet ofrece servicio headhunter y vincula a mujeres con empresas que se preocupan por el desarrollo humano de sus colaboradoras. No fue fácil desarrollar esta idea, pero en el camino se han sumado socios y equipo. El reto es evangelizar al cliente ante estas tendencias y que entienda los beneficios para el negocio al permitir que las mujeres exploten su talento de manera flexible”.

Bolsa Rosa se basa en tecnología, “porque el servicio que ofrecemos es a través de una plataforma en línea y las colaboradoras tienen que adaptarse a esa flexibilidad”, explicó Cepeda. De manera externa, su empresa hace una campaña en redes sociales llamada El futuro de la productividad, con la que busca atraer a más candidatas. “Cuando tenemos un puesto disponible enfocado en ingeniería, química o tecnología se da pauta a esa Vacante del Día, de esta manera promovemos esta inclusión que permite el desarrollo humano de las profesionistas”, concluyó.

EL PANORAMA

ONU Mujeres calcula que para 2025 el incremento mundial del producto interno bruto (PIB) puede llegar a 26 por ciento si las mujeres tienen una mayor participación en la economía y el mercado laboral. Belén Sanz Luque, representante de ese organismo de Naciones Unidas, aseguró en entrevista que el tema de la desigualdad laboral existe en todo el mundo. “Por ejemplo, la brecha salarial a escala global se calcula en 23 por ciento y la tasa de actividad en el mercado es de 63 por ciento para mujeres y 94 por ciento para hombres”. A escala regional, “en América Latina existe una evolución en ambos rubros, pero sigue siendo muy baja. Entre 1990 y 2014 se redujo la brecha salarial; sin embargo, todavía hay un hueco importante de por lo menos 12 por ciento”, explicó.

En México, agregó, “la brecha salarial a 2016 está en 16.5 por ciento, según datos de la OCDE, y la participación en la economía formal de las mujeres es de 43 por ciento, comparado con 78 por ciento de los hombres, situación considerada como una de las tasas más bajas de empleo femenino después de Turquía y Grecia, y muy por debajo del promedio de la OCDE, que es de 60 por ciento”, detalló la experta.

Entre los factores que influyen en la baja intervención de las mexicanas en el mercado formal destaca la informalidad en la que muchas trabajan, la cual al no ser reconocida carece de derechos. En comparación con los hombres dedican tres veces más tiempo a tareas de cuidado del hogar y atender familiares enfermos e hijos.

“La contribución que hacen las mujeres en la llamada Economía del Cuidado, según cifras del Inegi de 2015, equivale a 24 por ciento del PIB. Por ese motivo es necesario trabajar en la implementación de políticas de equidad laboral, tanto en el sector público como en el privado, influyendo directamente al garantizar mayor empleo para ellas”, destacó Sanz Luque.

ONU Mujeres incentiva cuatro acciones. La primera es promover los siete principios de empoderamiento económicos asumidos en el marco de Naciones Unidas para el Pacto Mundial. Otro es que las empresas se adhieran a esos principios a través de la campaña He For She, diseñada para involucrar a los hombres en el cambio por la equidad. También acompañan a los gobiernos con el diseño de políticas públicas. Finalmente, buscan ratificar los convenios internacionales de la Organización Internacional del Trabajo en los que se reconocen todos los derechos de las mujeres.

“Colaboramos también con el sector privado y las empresas para que incorporen principios de empoderamiento económico que permitan el desarrollo de políticas y protocolos internos para favorecer que haya más mujeres en su mercado laboral, pero también para fomentar mayor liderazgo al interior de las empresas y que se erradiquen todas las prácticas de violencia y acoso sexual”, finalizó Sanz Luque.

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