El tabaco volverá a los aviones, pero en forma de combustible

Las empresas Boeing, South African Airways y SkyNRG se unieron para hacer bioturbosina a partir de un híbrido de esa planta que casi no tiene nicotina.

México

Boeing anunció ayer que el tabaco volverá a sus aviones, pero “no para fumar”—acotó en un comunicado—, sino en forma de bioturbosina gracias a un proyecto que realiza con la aerolínea South African Airways (SAA) y la empresa europea SkyNRG para fabricar el combustible ecológico.

Esta iniciativa amplía la colaboración entre Boeing y SAA para desarrollar un combustible de aviación que contamine hasta 80 por ciento menos y además apoye los objetivos de Sudáfrica en materia de desarrollo económico y rural, así como en los esfuerzos de salud pública contra el tabaquismo, al dar una alternativa a esa industria en un negocio que no propicie el consumo de cigarros.

Boeing es el líder de la industria de aviación en el desarrollo de biocombustibles sostenibles y trabaja junto a socios en México, Estados Unidos, Europa, China, Oriente Próximo, Brasil, Japón, Sudáfrica y Australia, entre otros.

Las aerolíneas asociadas con esa empresa han realizado más de mil 500 vuelos con pasajeros usando biocombustible desde que éste fue aprobado en 2011, año en el que Aeroméxico realizó el primer vuelo interoceánico con ese tipo de turbosina en la ruta México-Madrid.

No obstante, un problema para el uso del bioturbosina comercialmente es que no resulta económicamente viable; por ello, el proyecto de Boeing, SAA y SkyNRG en Sudáfrica adquiere mayor relevancia, ya que es el primero que apunta a obtener ese combustible a escala industrial y con costos accesibles para la operación de las aerolíneas.

Cambio de giro

La colaboración entre la empresa estadunidense y la aerolínea africana inició en octubre de 2013, cuando decidieron desarrollar una cadena de suministro de biocombustible de aviación sostenible en Sudáfrica proponiendo un cambio de giro para los agricultores.

“Para Boeing es un honor trabajar con SAA en un proyecto pionero en la creación de combustible de aviación sostenible a partir de una planta de tabaco rica en energía”, dijo Joao Miguel Santos, director ejecutivo de Boeing International en África.

Para lograr el objetivo, las empresas trabajan con una instancia del gobierno llamada Mesa Redonda de Biomateriales Sostenibles (RSB, por su sigla en inglés), por medio de la cual consiguen que pequeños agricultores produzcan los cultivos bioenergéticos necesarios, lo que aportará valor socioeconómico a las comunidades sin mermar la producción de alimentos, la calidad del agua o la planificación agraria.

“Al usar la especie híbrida de esa planta podemos aprovechar el conocimiento de los agricultores de tabaco sudafricanos para que produzcan un cultivo bioenergético rentable sin fomentar el tabaquismo”, dijo Ian Cruickshank, especialista en asuntos del medio ambiente de SAA.

“Se trata de una nueva manera en la que SAA y Boeing impulsan el desarrollo del biocombustible sostenible a la vez que aumentan las oportunidades económicas de nuestra región”, opinó.

Santos añadió que “Sudáfrica lidera la iniciativa para comercializar una valiosa nueva fuente de biocombustible que puede reducir aún más la huella de carbono de la aviación e impulsar la economía de la región”.

La fábrica

SkyNRG, una firma de origen holandés que se dedica a la producción de combustible ecológico, se sumó a la iniciativa de Boeing y SAA expandiendo la producción de su planta híbrida en Sudáfrica, denominada Solaris.

Los ensayos de cultivo de la nueva planta de tabaco, que apenas contiene nicotina, ya han comenzado en Sudáfrica y se espera que las explotaciones, tanto grandes como pequeñas, produzcan biocombustible en los próximos años.

Inicialmente, se fabricará la bioturbosina a partir del aceite obtenido de las semillas del tabaco; sin embargo, Boeing prevé que las tecnologías emergentes en Sudáfrica permitan aprovechar el resto de la planta para aumentar la producción.

“Creemos firmemente en el potencial de Solaris en la región sudafricana para impulsar combustibles sostenibles y asequibles”, comentó Maarten van Dijk, director de tecnología de SkyNRG.

La empresa europea destacó que la industria aérea comercial es responsable de hasta 3 por ciento de las emisiones globales de bióxido de carbono provocadas por el ser humano.

Además —destacó SkyNRG—, a diferencia de otras formas de transporte como los automóviles, que pueden cambiar fácilmente a fuentes de energía alternativas (etanol, hidrógeno o electricidad), la aviación no tiene opciones tan ecológicas para reducir significativamente sus emisiones contaminantes.