Steven Ballmer, el "geek" más odiado y amado del mundo

Junto a Bill Gates, revolucionó el mundo de la informática, pero cuando estuvo al frente de Microsoft no fue capaz de hacer despegar la pesada nave.
Su carrera en Microsoft le valió para hacerse de una fortuna que supera 30 mil mdd.
Su carrera en Microsoft le valió para hacerse de una fortuna que supera 30 mil mdd. (Mauricio Ledesma)

En el mundo de la tecnología nadie es tan amado y odiado al mismo tiempo como Steven Ballmer, el eterno coequipero de Bill Gates, que tras su retiro en el año 2000 se convirtió en el CEO global de Microsoft durante 14 años, firma donde amasó una cuantiosa fortuna de más de 30 mil millones de dólares.  

A pesar de ser criticado y señalado por no lograr que Microsoft lograra despegar en la década de mayor crecimiento tecnológico, no hay duda de que Ballmer es un personaje de enorme importancia en el mundo tecnológico.

Un verdadero showman que nos regaló momentos épicos como aquella noche en que salió en una presentación de Microsoft bailando como mono, o aquella ocasión donde en plena firma de autógrafos plasmó su rúbrica en una MacBook de su rival Apple.

Es considerado por los expertos en tecnología como una pieza clave en el desarrollo de los ordenadores en las décadas 80 y 90, pero también la revista Forbes lo etiquetó como el peor CEO del 2012, por nunca haber enderezado una nave que tenía el potencial para ser la más grande del mundo.

El camino de un geek”

Steven Anthony Ballmer nació el 24 de marzo de 1956 en Detroit, Estados Unidos. Su infancia la pasó sin grandes novedades, pero todo cambió cuando ingresó a la Universidad de Harvard para estudiar la licenciatura en Economía y Matemáticas.

El destino del joven Steve —como le dicen sus amigos— estuvo marcado desde el primer día que pisó la famosa casa de estudios de Cambridge, Massachusetts, pues su compañero de habitación era Bill Gates, un desconocido que daba sus primeros pasos en la informática.

Ballmer y Gates hicieron buenas migas de manera inmediata y se convirtieron en grandes amigos; sin embargo, antes de concluir sus respectivas carreras sus destinos se separarían, pues Bill estaba decidido a hacer despegar un negocio que se le había ocurrido. La universidad le estorbaba para desarrollar Microsoft.  

Ya sin su inseparable compañero, Steve se centró en sus estudios, y al egresar tomó el puesto como asistente de gerente de producto en Procter & Gamble, donde no se sintió del todo a gusto y abortó para hacer una maestría. 

En 1980 el destino le recordó un viejo rostro. Bill Gates se acercó a él para proponerle que se uniera al grupo relacionado con una naciente empresa que prometía revolucionar la informática en el mundo; fue así como se convirtió en el administrador y dueño del 8 por ciento de las acciones de Microsoft. 

Con el paso de los años se afianzó como el brazo derecho de Bill Gates y juntos transformaron una pequeña compañía en un gigante global que revolucionó el mundo con sus famosas computadoras. 

Durante las décadas de los 80 y 90 —cuando mayor crecimiento y innovación mostró la empresa— Ballmer pasó por diversos sectores, desde la división de sistemas operativos hasta ventas, lo que le valió para convertirse en una de las figuras emblemáticas de una de las más grandes empresas que haya visto la humanidad.

Llega a la cima

Amado y odiado, llegó al nuevo milenio con la noticia de que Bill Gates había decidido dejar la compañía para dedicarse a otros proyectos. Así, Steven Ballmer se convirtió en el CEO de Microsoft.

Sin embargo, no puedo haber tenido más mala suerte. Solo unos meses después explotó la burbuja de las puntocom y las acciones de las empresas tecnológicas comenzaron a caer.

Posteriormente, firmas como Google, IMB, Samsung y, sobre todo, Apple, entendieron que era necesario innovar, convirtiéndose en rivales inalcanzables para Microsoft.

Cuando Apple anunció su iPhone, Steve se burló del dispositivo por no tener botones: ese fue el punto de quiebre con el que, hasta su salida de Microsoft en 2014, se ganó el mismo número de enemigos que amigos en toda una vida en Microsoft.

Suerte

Ballmer conoció a Gates en la universidad, lo que le serviría para años después unirse al equipo de la naciente Microsoft.

Cima

Su desenfada personalidad y la experiencia en la empresa lo llevaron al máximo puesto en 2000, donde duró 14 años.

Suma

Su carrera en Microsoft le valió para hacerse de una fortuna que supera 30 mil mdd.