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Domingo , 23.09.2018 / 17:41 Hoy

Stephen Ross, de inmobiliario a deportista

Hace cuatro años, en una noche lluviosa en Miami, Ross tuvo la epifanía que lo llevaría a la puerta de la Fórmula Uno


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El multimillonario inmobiliario ya era propietario del equipo de futbol americano de los Delfines de Miami, pero esa noche vio que Estados Unidos (EU) podría estar listo para acoger deportes extranjeros. El Barcelona estaba de visita en el estadio para un partido “amistoso” de futbol de pretemporada, y se agotaron los 71 mil lugares.

Esa noche, Ross decidió invertir en futbol soccer, a pesar de que todavía era un deporte de nicho en Estados Unidos. Este año, el torneo de la Copa Internacional de Campeones que creó se jugará en diferentes ciudades de Australia, China, EU y Europa, y se presentarán equipos estelares como Manchester United, Real Madrid, París Saint-Germain, Barcelona y Chelsea. “Esto del futbol se convirtió en un gran negocio”, dice Michael Rubin, amigo de Ross quien es copropietario del equipo de futbol americano de los 76ers de Filadelfia.

Ahora Ross intenta repetir el truco con otro deporte a que adoran en Europa, pero que siempre tuvo obstáculos para entrar al mercado de Estados Unidos: la Fórmula Uno.

Esta apuesta puede llegar a valorar a la F1 entre 7 mil y 8 mil millones de dólares (mdd) y puede significar un cambio radical para el campeonato élite del automovilismo. Muchos dentro de la F1 estarían felices de ver de regreso a CVC Capital Partners, el grupo de adquisiciones más grande de Europa, que es dueño de 35.5% de la compañía que tiene los derechos comerciales de la F1.

Ross celebró su cumpleaños 75 con una fiesta llena de celebridades en un piso en el distrito artístico de Chelsea en Nueva York. Nacido en Detroit, hijo de un inventor fracasado, ahora vive en un penthouse en una de las torres gemelas de Time Warner Center, uno de sus propios desarrollos inmobiliarios. Con su esposa, Kara, quien diseñó joyas para Michelle Obama, tiene cuatro hijas. Sus amigos dicen que también tiene una colección de “pseudo-hijos”, gerentes leales al mando de sus negocios.

Después de trabajar en el departamento de finanzas corporativas en Bear Stearns, un banco de inversión que ya desapareció, empezó su verdadero ascenso a la riqueza en 1971. Se dio cuenta de que los créditos fiscales que ofrecía el gobierno para promover la vivienda asequible sería atractivo para los inversores ricos, y entre 1972 y 1980 construyó 5 mil casas de bajo costo. Sus proyectos se volvieron cada vez más grandes y más complejos. En la actualidad, construye Hudson Yards, un desarrollo de 20 mil mdd a la orilla del río en el lado oeste de Manhattan, que algunos afirman es el mayor desarrollo de propiedad en la historia de Estados Unidos.

“Es una persona muy especial”, dice Douglas Harmon, un banquero que conoce a Ross desde hace 30 años. “Se ganó el respeto que tiene en el mundo de las bienes raíces. Es muy difícil para otros hacer lo que él hace. Hay muchos inversionistas que quieren trabajar con él”.

Esos inversionistas incluyen a varios fondos soberanos de Medio Oriente, por décadas trabajan con él en el sector de la propiedad y que ahora lo siguen en el deporte. City Football Group, la compañía propiedad de Abu Dhabi que maneja al Manchester City de la Liga Premier de Inglaterra, es inversionista en Related Companies. Y Qatar, a través del vehículo Qatar Sports Investment, lo respalda en la F1. Los banqueros de Ross en el acuerdo también tienen vínculos cercanos con la región.

Si se da el acuerdo de la F1, Ross lo necesitará. Después de años bajo el control de Bernie Ecclestone y CVC, la estructura y las políticas de la operación son arcanas. Hay importantes obstáculos en el camino, el mayor de ellos es el mismo Ecclestone. El controlador británico de 84 años mantiene el suficiente poder después de 37 años como presidente ejecutivo del grupo Fórmula Uno, que tiene la capacidad de echar a perder cualquier acuerdo que no le beneficie, como lo descubrieron otros postores en el pasado. Los equipos y circuitos pueden entrar en caos. Se podría persuadir a la FIA, el regulador del deporte, de vetar un acuerdo.

La pregunta, según un experto en la industria, es si a Ecclestone le desagrada más CVC que Ross. Los expertos dicen que las enormes sumas que ganó CVC de la F1 también le duelen a Ecclestone.

Otro problema también puede ser llegar a un acuerdo en el precio, porque la F1 es un activo a la baja. Las audiencias para el deporte se reducen, un hecho del que muchos culpan a la mala administración. Entre 2010 y 2014 100 millones de espectadores abandonaron la F1. Un contrato que vincula al equipo más importante, Ferrari, con la competencia, expira en 2020. Pero CVC hace ofertas en euros, algo que le da a Ross -quien hará la oferta en dólares- una ventaja debido a las fluctuaciones en el tipo de cambio.

Si lo logra, sus amigos predicen que Ross llevará a la F1 algo del bombo publicitario estadounidense y la astucia de mercadotecnia para vender el deporte en EU y Asia. Después de los retos del proyecto de Time Warner Center y de Hudson Yards, Ross tiene una reputación como un hombre que realizar proyectos que parecen imposibles. Probablemente requiera de toda su paciencia poder ganar la F1.


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