Nunca separar subsidiarias de Berkshire Hathaway, la promesa

En los 50 años del conglomerado no ofreció pistas sobre su sucesión, solo dijo que el próximo director será “racional, tranquilo y resuelto”.
El multimillonario presumió fortaleza.
El multimillonario presumió fortaleza. (Carlos Barria/Reuters)

Nueva York

Warren Buffett prometió nunca dividir ninguna de las subsidiarias de Berkshire Hathaway, en una defensa intensa del “extenso conglomerado” que armó en los últimos 50 años.

En la carta a sus accionistas por su aniversario de oro, Buffett dijo que Berkshire pasó de ser un vehículo de inversión a propietario y operador de empresas, y predijo que en las próximas décadas seguirá superando al resto del mercado.

En una carta con muchos recuerdos, Buffett, de 84 años, no ofreció más pistas sobre su sucesión, y solo dijo que el próximo director ejecutivo dará “todo” por Berkshire y será “racional, tranquilo y resuelto”, capaz de evitar la arrogancia corporativa que afectó alguna vez a las enormes corporaciones, como US Steel y General Motors.

“Mi sucesor necesitará de otra fortaleza: la capacidad para combatir el ABC de la decadencia de las empresas, que son la arrogancia, la burocracia y la complacencia. Cuando estos cánceres corporativos llegan a la metástasis, incluso las empresas más fuertes pueden fallar”, escribió.

“Solo un CEO vigilante y determinado puede dar protección contra esas fuerzas debilitantes mientras Berkshire se hace más grande”.

La junta de consejo de Berkshire ya eligió al sucesor que puede ocupar los zapatos de Buffett inmediatamente, pero el nombre todavía no es revelado.

En un intrigante colofón en la carta, Charlie Munger, vicepresidente de largo tiempo de Berkshire, dio sus pensamientos sobre la sucesión, y dio los nombres de dos candidatos que se mencionan reiteradamente.

“Bajo el supuesto de que Buffett se vaya pronto, sus sucesores no solo serán de capacidad moderada. Por ejemplo, el desempeño de Ajit Jain y Greg Abel ya está comprobado y probablemente no son descritos lo suficiente como de clase mundial”, escribió.

“En algunos aspectos importantes, cada uno (de ellos) es mejor ejecutivo de negocios que Buffett. Y creo que ni Jain ni Abel pueden (1) salir de Berkshire, sin importar lo que les ofrezca alguien más o (2) desean cambiar mucho el sistema Berkshire.

Buffett dio a conocer que amplió las funciones de Todd Combs y Ted Weschler, sus dos directores adjuntos de inversión, a quienes les dio a cada uno la presidencia de una de las subsidiarias de Berkshire. El objetivo, dijo Buffett, es que esto los haga “incluso mejores inversionistas de lo que ya son”.

Berkshire era un pequeño fabricante textil en Nueva Inglaterra cuando Buffett tomó el control en 1965. Actualmente sus operaciones abarcan ferrocarriles, seguros, servicios públicos, comercio minorista, manufactura y muchas industrias más, que le dan a la compañía un valor de mercado de 370 mil millones de dólares.

“Aunque las divisiones voluntarias no tienen sentido para nosotros”, dijo Buffett. “Perderíamos valor de control, la flexibilidad de asignación de capital, en algunos casos, importantes ventajas fiscales. Los directores ejecutivos que brillantemente manejan nuestras subsidiarias tendrían la dificultad de ser efectivos al manejar una operación dividida, dadas las ventajas financieras y de operación que se derivan de la propiedad de Berkshire”.

La carta del 50 aniversario de Buffett era muy esperada por los accionistas de Berkshire, desde que dio un guiño de que contendría tanto recuerdos como expectativas sobre los próximos 50 años de la compañía.