La industria que se mueve entre letras

El sector editorial factura al año más de 10 mil mdp; sin embargo, lleva dos años de contracciones y pide mejores políticas públicas.
Durante 2015 la industria literaria facturó 10 mil 288 mdp, 4 por ciento menos respecto a los 10 mil 693 mdp de 2014.
Durante 2015 la industria literaria facturó 10 mil 288 mdp, 4 por ciento menos respecto a los 10 mil 693 mdp de 2014. (Shutterstock)

México

Comala, Macondo, Cuévano, Hogwarts o hasta Westeros son solo algunos de los escenarios que enmarcan los viajes a diferentes ciudades, mundos y hasta dimensiones. El reloj apunta a las siete de la tarde, el Metro está en su hora pico, escurren gotas de sudor por la frente de los pasajeros, un vistazo por la ventana basta para saber que aún faltan 10 estaciones para llegar a mi destino, agacho la mirada y me sumerjo en un mundo imaginado por alguien más.  

A lo lejos se escucha la voz de un vendedor: “Esta tarde pongo a su alcance este título, en un esfuerzo de la casa editorial por poner la lectura al alcance de todos”. En sus manos tiene varios ejemplares de un libro azul marchito, deteriorado por los rayos del sol o producto de una mala impresión. Un par de manos alzan una moneda de 10 pesos y el vendedor acude a sus lugares. Dos libros han encontrado ojos que postren la mirada entre sus líneas. Se trata de un par de ejemplares que nunca salieron de la casa editorial sino del mercado pirata, es una fuga que contribuye a la caída de 4 por ciento que registró la industria en 2015, cuando facturó 10 mil 288 millones de pesos.  

Carlos Anaya Rosique, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), señaló que el gran problema del mercado es que los libros no son visibles, e incluso hay algunas personas que creen que se trata de un producto aburrido y desechable. “Lo peor de todo es que muchos piensan que el libro debería ser regalado, pero nadie dice lo mismo de los videojuegos”.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que de cada 100 personas, solo 45 han leído al menos un libro en el último año. En tanto, la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo arroja que en 2014 los jóvenes de 15 a 29 años usaron mínimo 4.3 horas de la semana en videojuegos y solo 3.1 horas en actividades de lectura.

La industria del libro atraviesa por momentos complicados; según datos del Inegi, en 2012 su facturación creció 3 por ciento y en 2013 lo hizo 5 por ciento; sin embargo, para 2014 registró una caída de 2 por ciento y una de 4 por ciento en 2015.   

Un factor de este estancamiento es el mercado de libros pirata. “La defensa del derecho de autor es un elemento de legalidad, tenemos un grave problema de piratería y retrografía —fotocopias—.

Datos del Inegi cuestionan esta situación, toda vez que las dos principales razones por las que no se lee en México son falta de tiempo e interés. En tanto, la escasez de dinero figura en penúltimo lugar.

Otras cifras del instituto indican que el valor del sector cultural —donde se inscribe la industria editorial con una participación de 6.6 por ciento— en 2015 ascendió a 490 mil 446 millones de pesos, 2.9 por ciento del producto interno bruto del país. Sin embargo, pese a esta aportación a la economía nacional y los más de 24 mil empleos que genera, cada año se enfrenta a retos como la falta de políticas públicas que incentiven su dinamismo.  

“Debemos trabajar juntos, sociedad, gobierno y organizaciones sociales, en proyectos de políticas públicas como el desarrollo de puntos de venta y librerías. Por ejemplo, tenemos que llevar libros de la Ciudad de México (donde está 95 por ciento de las editoriales) a Tijuana; hablamos de 3 mil kilómetros, el costo es muy alto, si hubieran tramos de control podríamos reducirlos”, señaló Carlos Anaya, presidente de la Caniem.

En 2015, los libros que mayor facturación presentaron fueron los destinados al gobierno. Según el Inegi, los de educación básica aportaron 39 por ciento de las ventas totales del sector, mientras que los de enseñanza de la lengua inglesa, 17 por ciento.

Más de la mitad del valor de la industria se debe a la distribución de libros dedicados a nivel primaria y secundaria.

“El gobierno es nuestro competidor —mediante la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos—, nosotros no le competimos a ellos”, resuenan las palabras del presidente de la Caniem.

Del papel a la pantalla

Paso la página y sin querer mi mirada se sitúa en otra persona que comparte esa dimensión donde las letras sirven como el más infalible transporte a otros mundos. Entre sus manos no hay un libro de papel, sino un e-book —libro electrónico—.

El mercado editorial ofrece nuevas vías para sus consumidores, entre ellos la opción del mercado digital. Según el Informe Bookwire sobre la evolución de los libros electrónicos en América Latina y España, Latinoamérica ha sido un gran nicho de crecimiento en la venta de e-books, al representar 34% de las ventas electrónicas a escala mundial.

México lidera las ventas de contenidos digitales publicados por las editoriales en español con 16 por ciento dentro del rubro que concentra a América Latina .

“México está en un punto de inflexión y hemos identificado un interés creciente de editores y desarrolladores por incursionar en la industria digital. El libro digital está pasando de ser una amenaza a una oportunidad de negocio, dado que es posible acercar contenido a más lectores sin las restricciones del papel”, explica Aránzau Núñez, account manager de Bookwire México.

Los avances en telecomunicaciones ayudan al sector, toda vez que, según la Asociación de Internet, el promedio de conexión de los mexicanos es de 8 horas diarias; en este tiempo, la publicidad para el rubro de libros asciende a 38 por ciento. Esta cifra es relevante debido a que 50 por ciento de los usuarios que realizan compras en línea lo hace a partir de observar publicidad.

Los libros digitales van al alza en México, por este motivo, en mayo pasado Bookwire México y la Caniem unieron esfuerzos con la firma de un convenio para que los afiliados del organismo tengan la facilidad de distribuir de forma electrónica los contenidos digitales de los fondos editoriales en más de 600 canales alrededor del mundo.

Asimismo, se estableció brindar apoyo a editores en actividades de difusión, capacitación permanente, asesoramiento de los modelos de negocio óptimos para cada editorial y trasladar tarifas preferenciales de conversión a formatos digitales, entre otras cosas.

 “Los márgenes de ganancia y recuperación de la industria editorial han sido muy reducidos, pero eso no quiere decir que no sea una industria fundamental. Veo que 2017 ha sido un año para el cambio de mentalidad hacia lo digital”, argumenta la representante de Bookwire México. 

El TLC y los libros

El 28 de agosto pasado, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (Amacc), junto con productores, actores y directores nacionales, unieron sus voces para exigir que las industrias culturales quedaran fuera del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC).

Entre las peticiones de la Amacc resalta que “en la discusión los negociadores consideren, incluyan y respeten las obligaciones contraídas por México en los diferentes tratados internacionales relativos a derechos fundamentales como el acceso a la cultura, a la diversidad cultural, a la libertad de expresión y al derecho a la información plural y diversa”.

Entre los firmantes de dicha petición están Alfonso Cuarón, Damián Alcázar, Diego Luna, Gael García Bernal, Joaquín Cosío, Juan Carlos Rulfo y Guillermo del Toro, entre muchos otros.

Al respecto el presidente de la Caniem afirma que se ha de regular el tema de comercio electrónico, no solo para los libros sino para todo el ramo de ventas electrónicas.

“Espero que el TLC logre igualar las cosas que son desiguales. La industria editorial tiene un papel estratégico en nuestra relación con el mundo y en el desarrollo de la sociedad. Seremos ciudadanos reflexivos, y eso es lo que nos puede convertir en un mejor país”, dijo Carlos Anaya, presidente de la Caniem. 

Ya lo decía el historiador escocés Thomas Carlyle, “los libros son amigos que nunca decepcionan”. Se trata de una frase que repito mientras veo con melancolía el ejemplar que reposa entre mis manos, siempre dispuesto a ofrecerte una amena compañía en cada viaje y trayecto de la vida, sea cual sea el formato.

Baja

Durante 2015 la industria literaria facturó 10 mil 288 mdp, 4 por ciento menos respecto a los 10 mil 693 mdp de 2014.

Alza

En cuanto a producción, datos de Inegi indican que en 2015 el incremento fue de 3 por ciento al pasar de 141 a 145 millones.

Empuje

Según representantes del sector, el crecimiento de los e-books será un impulso importante para la industria.


-Los libros que dejaron mayor facturación en 2015 fueron los destinados al gobierno, es decir, los de texto gratuito.

-Otro rubro importante para la industria editorial son los títulos relacionados con la enseñansa del idioma inglés.

-El principal canal de colocación de esta industria son las ventas al gobierno, las librerias y las escuelas.



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