Robots, y no mexicanos, son responsables del desempleo en EU

Aunque Trump dice que México y China se han llevado millones de puestos de trabajo en EU, un estudio concluyó que el año pasado 88% de los empleos perdidos fueron por la automatización.
Los brazos robóticos mejoran cuando elevan su eficiencia, y no por hacerse más grandes o más chicos, como sucede con otros avances tecnológicos.
(Shutterstock)

Washington, Estados Unidos

Donald Trump dice que México y China se han llevado millones de puestos de trabajo en Estados Unidos, pero tal vez debería responsabilizar a los robots. 

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Cuando el candidato republicano a la presidencia dice que "ya no fabricamos nada aquí", ignora el hecho de que Estados Unidos tiene una pujante producción industrial. El problema es que las fábricas ya no necesitan emplear tanta gente como antes porque buena parte del trabajo está automatizado.

Estados Unidos ha visto desaparecer más de 7 millones de empleos desde 1979, en que la producción industrial empleó más gente que nunca. Sin embargo, la producción industrial, sin contar las materias primas y otros costos se incrementó más del doble desde entonces y llegó a 1.91 billones de dólares el año pasado, según el Departamento de Comercio.

Es cierto que  el comercio le ha costado algunos puestos de trabajo industrial al país, Las industrias que pagan mucho por la mano de obra, como la textil y la fabricación de muebles, emplean menos gente y su producción bajó por la competencia extranjera, que paga salarios inferiores.

Pero las estadísticas indican que el principal factor en la desaparición de empleos fue la automatización, no el comercio exterior. Un estudio del Center for Business and Economic Research de la Ball State University concluyó el año pasado que el comercio fue el responsable de la pérdida de menos del 13 por ciento de los empleos en fábricas de EU, mientras que la gran mayoría de las plazas desaparecidas, casi el 88 por ciento, fueron víctimas de la automatización y de otros factores que hicieron que ya no se necesite tanta gente.

"Producimos más con menos gente", explicó Howard Shatz, economista del grupo de estudios Rand Corp.

General Motors, por ejemplo, emplea casi una tercera parte de los 600 mil obreros que tenía en los años 70. Y produce más autos y camiones que nunca.

Lo mismo sucede con la industria metalúrgica. Desde 1997, desaparecieron 265 mil plazas de trabajo en Estados Unidos, un 42 por ciento de los empleos en ese ramo, pero la producción subió un 38 por ciento.

Y la revolución de los robots está apenas empezando.

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El Boston Consulting Group pronostica que la inversión en los robots industriales subirá un 10 por ciento anual en las 25 naciones que más exportan de aquí al 2025.

La conveniencia de la automatización no admite discusión. Cuando se reemplaza o actualiza un producto, se puede reprogramar un robot mucho más rápido de lo que se entrena a una persona.

Y los costos de la automatización están bajando: La compra y operación de un soldador automático costaba un promedio de 182 mil dólares en el 2005, 133 mil en el 2014 y se calcula que costará 103 mil dólares en el 2025, de acuerdo con Boston Consulting. Los robots reducirán los costos laborales un 22 por ciento en Estados Unidos, un 25 por ciento en Japón y un 33 por ciento en Corea del Sur, según la firma.

La planta metalúrgica Kennametal de Pittsburgh piensa invertir entre 200 y 300 millones de dólares para modernizar sus operaciones y deshacerse de entre mil y 12 mil empleados. "La idea es automatizarse y eliminar plazas en forma natural, sin reemplazar a quienes se van", dijo el director general Ronald De Feo.

La automatización puede tener un efecto positivo para los trabajadores de Estados Unidos. El uso de robots, combinado con el aumento de los costos laborales en China y otras naciones en desarrollo, reduce los incentivos para que las empresas se vayan en busca de bajos costos en el exterior.

Por eso muchas empresas están volviendo a Estados Unidos, aprovechando los ahorros derivados de la automatización, una energía barata y la proximidad a los clientes.

Harold Sirkin, socio de Boston Consulting, afirma que la búsqueda de mano de obra barata en el exterior llegó a su fin.

"Dicen que (otros países) se quedan con nuestros puestos de trabajo, pero no, no lo hacen", asegura.


GGA