Cambio climático afecta al sector asegurador

Mientras que los efectos del cambio climático representan un alto costo, las nuevas tecnologías auguran crecimiento a doble dígito.
La bancada del PRI en el Senado impulsará reformas para combatir el cambio climático, que son parte de los compromisos adquiridos por México en el Acuerdo de París.
El cambio climático eleva los costos que tienen que pagar las empresas para asegurar sus activos. (Shutterstock)

México

La modernidad presenta claroscuros para el sector asegurador. Dos signos de nuestros tiempos, el cambio climático y el avance tecnológico, ponen a prueba la capacidad de este negocio para adaptarse, reinventarse y salir ganador.

El análisis de riesgos es clave para el sector y, en cierta forma, se encuentra en fase de alerta. Las variaciones en el clima han aumentado el surgimiento de fenómenos naturales, los cuales al impactar en las localidades provocan importantes pérdidas económicas que muchas veces debe asumir el sector asegurador.

De acuerdo con Gabriel Holschneider, presidente de Rainmaker Group, firma especializada en análisis de riesgo, de los más de 100 mil millones de dólares en pérdidas que hubo en 2015 a nivel mundial, alrededor de 30 mil millones fueron absorbidos por las aseguradoras, y de esta cifra, 93 por ciento (cerca de 28 mil millones), estuvo directamente relacionado con el clima y el cambio de temperatura.

En entrevista, Holschneider destacó que las afectaciones del cambio climático en la industria del seguro se han dado en dos sentidos: primero en un aumento en los precios de las pólizas de seguro que adquiere la población, y segundo, en el desarrollo de una mayor cultura de la prevención a fin de identificar y asegurarse ante los fenómenos naturales.

Sobre el impacto en México, destacó que no existe un dato puntual, pero al ser un país con mucha costa siempre está latente el riesgo de huracanes e inundaciones, que son, junto con las sequías, dos de las tres principales afectaciones derivadas del cambio climático.

“Los principales eventos están relacionados con afectaciones de agua, en particular, inundaciones y huracanes que están viviendo incrementos muy importantes año con año”, apuntó.

En México, la venta de seguros contra riesgos catastróficos, que contemplan las afectaciones relacionadas al cambio climático, tuvo un crecimiento de 27 por ciento durante 2015. La colocación de estas primas cerró en 15 mil 156 millones de pesos, monto superior a los 11 mil 876 millones de pesos que se contrataron en 2014.

Información de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) indica que los bienes afectados por fenómenos hidrometeorológicos en México casi se duplicaron al final de 2015, con un avance anual de 97.6 por ciento. Además, las reclamaciones por esta causa han crecido 36.6 por ciento anual, al situarse en 10 mil 337.

Las pérdidas en el sector asegurador por el cambio climático son fuertes, por esta razón, Axa Seguros, una de las firmas más grandes del mundo, decidió retirar todas las inversiones que tiene a nivel global en empresas vinculadas con las energías contaminantes y las redireccionará hacia firmas con un enfoque sustentable.

“Venderemos todo: acciones, financiamientos, proyectos, obligaciones, en total son más de 500 millones de euros los que vamos a dejar de invertir en esas empresas”, dijo en su momento a Milenio Xavier de Bellefon, presidente ejecutivo de Axa Seguros México.

El Informe Stern sobre la economía del cambio climático, elaborado por el economista Nicholas Stern, destaca que con un calentamiento global de entre 5 y 6 grados, es posible que se tenga una pérdida económica que puede ir de 5 a10 por ciento del producto interno bruto global.

Horst Agata, director general de la reaseguradora General Reinsurance México, destacó que el calentamiento global ha provocado que sea más difícil detectar en dónde sucederán los siniestros; además, las pérdidas para las aseguradoras son cada vez menos predecibles y más frecuentes, lo que sin duda pone en tela de juicio la solvencia de las firmas de seguros.

Desde su punto de vista, hay que trabajar y reconocer los verdaderos riesgos del cambio climático, mediante una asociación entre el gobierno, científicos y empresas, al tiempo de mejorar la recolección y el análisis de datos de pérdidas, sin olvidar analizar las implicaciones para los seguros, las inversiones y los clientes.

Holschneider señala que el riesgo más caro para una aseguradora es el de huracán, sobre todo el de pólizas que dan cobertura en playas.

Esto se debe a que además a la infraestructura turística hay pérdidas colaterales que deben protegerse, como los relacionados con infraestructura en comunicaciones (carreteras y antenas), así como la red eléctrica, elementos que no puede demorar en volver a funcionar.

“Los hoteleros de México han pagado el precio caro de la afectación del cambio climático porque cada año sus pólizas de seguro son más caras, porque cada año es más probable que exista una afectación de huracán y cada año se ha aumentado el costo para ellos de proteger esos activos”, destacó el especialista.

El planeta dejará de ser asegurable

El presidente de Rainmaker Group destacó que los accionistas de las aseguradoras buscan ofrecer un servicio a través de un producto que represente un negocio rentable, pero si los factores medioambientales siguen causando altas pérdidas, lo que pasará es que el planeta quedará transformado en un bien no asegurable.

Destacó que actualmente ya hay elementos que no se pueden asegurar, como por ejemplo, la falla de San Andrés, el riesgo de terremoto más importante de América Latina y que atraviesa todo el estado de California, lo que ocasiona que actualmente el riesgo de terremoto en esa entidad ya sea no asegurable, es decir, ya no hay dinero suficiente dentro del mercado de seguros para pagar esa cobertura.

“Ni los 22 billones de dólares, que es el valor de la industria de seguros global, alcanzaría para cubrir el riesgo de terremoto en California, ya que podría perderse todo”, destacó Holschneider.

Advirtió que la industria aseguradora debe trabajar para generar una conciencia del cuidado del medio ambiente, ya que de lo contrario, en un futuro cercano, el mercado se quedará con activos no protegibles que pueden provocar que las aseguradoras se queden sin clientes.

De México, comentó que el país aún está a tiempo de implementar programas de aseguramiento catastrófico de muy buena calidad.

Añadió que el gobierno ya hace gran parte del trabajo a través de programas del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), pero falta mucho por hacer. “Estamos a varios años de encontrarnos en una situación donde ya no sean asegurables muchos bienes; el objetivo es que mitiguemos ese efecto y hagamos conciencia de ello lo antes posible”, concluyó.

El otro lado de la balanza

Frente a los riesgos que encuentra, el sector asegurador también tiene oportunidades de crecimiento. La penetración que han tenido los productos tecnológicos y el llamado Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT) ha encontrado un gran potencial en sectores como el de la salud, deporte y bienestar, entretenimiento, industrial y militar, y tiene un alto potencial para las aseguradoras, que podría favorecerse con la mejora de técnicas de información y analítica.

De acuerdo con la consultora Accenture, 45 por ciento de las aseguradoras cree que los dispositivos conectados serán uno de los motores de crecimiento en los próximos tres años.

El estudio Redefiniendo la distribución de seguros reveló que estas instituciones están acelerando sus planes de conversión digital, impulsadas por una creciente adopción de tecnologías del IoT, herramientas de información, analitica y modelos de distribución digitales.

El 45 por ciento de los líderes de la industria consultados ya ha lanzado o está desarrollando proyectos piloto utilizando técnicas de analítica y big data, y 58 por ciento confirma que el análisis de la experiencia del cliente en el punto de venta, es una prioridad fundamental.

Matías Llosas, director de la Industria de Seguros de Accenture México, indicó que este año se prevé un crecimiento de 7.4 por ciento en la industria aseguradora en el país, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

“Este impulso en el sector se acelerará a medida que las aseguradoras se transformen hacia un modelo de distribución omnicanal, habilitado por lo digital y por el IoT; el cual permitirá ofrecer un portafolio de servicios integrados, personalizados y que respondan en tiempo real a las necesidades y deseos de los clientes”.

Explicó que aprovechar el poder digital en este sector ya no se refiere a la incorporación de la tecnología a la organización, sino de reinventar a las aseguradoras, tanto su portafolio como su cultura organizacional.

Aunque la mayoría de los programas piloto de tecnologías IoT están relacionados con los sistemas conectados en vehículos, en los últimos meses aumentó el interés por otros productos.

“Este año 39 por ciento de los encuestados ha lanzado una oferta para el hogar conectado y fitness, y el 37 por ciento para wearables, como relojes inteligentes”, detalló.

La consultora IDC, prevé que al finalizar el año se superen los 110 millones de estos dispositivos, lo que representa 38 por ciento más respecto a 2015; además, estima que para 2020 el número de wereables alcanzará los 237.1 millones de unidades

Y es que muchos de estos dispositivos que llevamos puestos tienen como propósito mejorar la salud, monitoreando nuestra actividad, y esto puede ser utilizado por estas entidades para valorar a los sujetos en las condiciones de los seguros que le va a ofertar, lo que se puede traducir en una reducción de costos.

Durante la 26 Convención de la AMIS, su director general, Recaredo Arias, puso como ejemplo los autos que cuentan con dispositivos que detectan los hábitos de manejo de un usuario y con base en eso, aplicar tarifas especiales, algo que ya sucede en otros mercados.

Dijo que la tecnología permitirá al sector abaratar los costos y llegar de manera electrónica a lugares que físicamente no han llegado.

“No me sorprendería que en los siguientes diez años estemos muy cerca del doble dígito en el crecimiento del sector asegurador y eso creo que va a ser muy positivo, porque vamos a poder ayudar a que exista esa inclusión financiera, a que en México se dé la formalidad. El seguro es una herramienta para formalizar la economía”.

Por su parte Charles Lutz, jefe de productos L&H Latinoamérica Swiss Brokers México, explicó que la abundancia de datos (big data) sobre los consumidores y las nuevas formas de evaluarlos crean oportunidad para innovar en términos de prevención, suscripción y distribución.

“Se estima que el universo digital entre 2013 y 2020 va a crecer con factor de 10, es decir, que la cantidad de información generada a través de diferentes dispositivos prácticamente va a duplicarse cada año. La ventaja competitiva de las compañías va a ser captar esta información pero, sobre todo, van a tener que interpretar y usar de manera eficiente esos datos”.

Explicó que la industria aseguradora tradicional está muy atrasada si se compara con otros sectores, por lo que es necesario reaccionar antes de que llegue un nuevo actor que podría llegar a cambiar las reglas del juego.

Al cuestionarlo de si empresas, como Google o Amazon que no están en el sector, podrían llegar como nuevos jugadores y vender seguros para los millennials, comentó que ya existen modelos donde, con toda la información disponible en todas las redes sociales, puedes hacer un perfil de riesgo de las compañías con la probabilidad de 80-85 por ciento de fiabilidad.

“Aquí el modelo deben ser sumas, bajas y probablemente hasta sea entregado a una tarifa normal, y probablemente entrar en el mercado”, afirmó, por lo que consideró que eso realmente podría pasar.

Efecto

El cambio climático eleva los costos que tienen que pagar las empresas para asegurar sus actives en la zona de costas.

Alerta

El Informe Stern señala que si sube entre 5 y 6 grados la temperatura del planeta se podría perder hasta 10% del
PIB mundial.

Invierte

La venta de pólizas de seguros contra riesgos catastróficos tuvo un crecimiento de 27% en México el año pasado.