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Martes , 23.10.2018 / 03:55 Hoy

Revelación en la Patagonia

Se fue a vivir a Argentina, como psicóloga, allá descubrió un mundo de estilos y sabores de cervezas que nunca había probado y regresó a México decidida a convertirse en cervecera.
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María Antonieta Carreón es cofundadora de Casa Cervecera Madrina. Es una de las pocas mujeres que hay en la industria de la cerveza artesanal en México. Estudió la carrera de Psicología, y esta profesión la llevó a vivir a Argentina seis años.

Ahí empezó a beber estilos de cervezas que nunca había probado en México. En un bar de la Patagonia, coincidió con una reunión de socios cerveceros que hablaban de su trabajo, de qué tipo de cervezas estaban haciendo y cuáles planeaban elaborar. Fue entonces que María Antonieta decidió que ese iba a ser su trabajo de ahí en adelante.

A su regreso a México, María Antonieta empezó a estudiar y a producir cerveza en la casa de sus padres. Luego estudió para somelier y la cerveza empezó a estar mucho mejor.

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Empezaron tres personas, platica María Antonieta, ella, un químico y su padre, que también es su socio capitalista. Tardaron cerca de un año y medio en afinar los procesos y adquirir el equipo para que, en 2015, cristalizara su deseo de convertirse en cervecera.

En México hay pocas mujeres en la industria de la cervecería artesanal, comenta María Antonieta, y si bien tiene sus dificultades, para ella ha sido una experiencia muy positiva y le gustaría ser “fuente de inspiración para otras mujeres que quieran emprender”.

La planta de Casa Cervecera Madrina está en Huixquilucan, produce cuatro estilos de línea y algunas de temporada como la de bombones, para el 14 de febrero, o la de maíz para el 15 de septiembre. Su cliente más fuerte es la cadena Friday’s, pero también se vende en tiendas, restaurantes y bares de la de la Ciudad de México y, en menor escala, en Tamaulipas, Puerto Escondido, Guanajuato y, desde hace poco en Cancún.

María Antonieta asegura Casa Cervecera que Madrina aún es un negocio pequeño que se ha desarrollado por el apoyo de la familia, “hasta su mamá ayuda a embotellar”, sin embargo, ella está tratando de acercarse a una aceleradora para agrandarla.

María Antonieta, quien tuvo que ir a la Patagonia para encontrar su verdadera vocación, recomienda a quienes quieren que su trabajo sea hacer cerveza “paciencia, mucho esfuerzo y constante estudio, porque ser cabeza de cervecería, no sólo es hacer cerveza sino estar metido en finanzas, administración, promoción y buscando gente que te apoye”.

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