Consumidores, clave para pagar lo justo a campesinos

“En México cuando hablamos del campo como negocio, la gente piensa en una yunta y un productor jodido”, afirma Eduardo Orihuela.
Participantes en el programa Todos Sembramos Café, que desde 2014 apoya a productores cafetaleros en Chiapas.
Participantes en el programa Todos Sembramos Café, que desde 2014 apoya a productores cafetaleros en Chiapas. (Especial)

Ciudad de México

Los agricultores, las empresas que forman parte de su cadena de valor y los consumidores finales tienen un papel indispensable en generar calidad de vida para los trabajadores del campo en México, para lo que la implementación de la Responsabilidad Social (RS) es clave, explicó en entrevista Eduardo Orihuela Estefan, presidente de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR).

"Todavía existen modelos explotadores del campo, pero también hay otros esquemas que son rentables, con una manera distinta de hacer las cosas. Pero parece que en México cuando mencionamos al campo como negocio, la gente piensa en una yunta y un productor jodido; eso hay que cambiarlo", señaló.

Las empresas socialmente responsables que se dedican al sector primario "con buenas prácticas, certificaciones e iniciativas para dar valor agregado, son un detonante esencial para generar una mejor calidad de vida para los que trabajan en el sector rural, pues obtienen más utilidades y generan una percepción sólida de lo que hacen", explicó.

Consumidores y coyotes

El presidente de la CNPR destacó que, a fin de mejorar las condiciones de vida en el área rural y frenar la migración a las ciudades, se requiere que varios actores pongan su grano de arena, empezando por los consumidores finales.

"Necesitamos concientizar a la gente sobre los procesos para que lleguen las frutas y hortalizas a su mesa. Es necesario que la sociedad en general entienda al campo para dignificar ese trabajo y recuperar el valor de lo que se produce", señaló.

Los consumidores necesitan, "primero, conocer lo que está sucediendo en el sector y estar bien informados, porque la sociedad puede ayudar mucho si se acerca a las empresas y los centros de consumo donde sepa que se paga un precio justo al campesino; segundo, generar conciencia la importancia de comprar productos nacionales, así podemos consolidar un rubro que está teniendo logros muy importantes; en 2015, por primera vez en más de 20 años, el sector primario mexicano exportó más de lo que importo".

De acuerdo con Orihuela, para que el trabajo del campo sea un empleo digno y bien remunerado es necesario impulsar el rubro como empresa y dejar de enfocar el apoyo a trabajadores rurales en un "modelo de asistencialismo".

Para dignificar el campo, subrayó, "necesitamos capacitar a los pequeños productores, organizarlos, acercarles herramientas administrativas y darles financiamiento y acceso a la tecnología apropiada a su escala y a sus condiciones. Si queremos frenar la migración a las zonas urbanas debemos generar incentivos, porque actualmente alguien que tiene cinco a 10 hectáreas no gana lo suficiente para mantener a su familia, hay que evolucionar el modelo de manera que permita a esos productores que sus hijos sean parte del negocio".

Además, desde el punto de vista de Orihuela se requiere "tener empresas socialmente responsables que paguen de forma justa eso cada día se vive más"; sin embargo, "también seguimos teniendo problemas por el coyotaje y el intermediarismo, que muchas veces le paga al campesino hasta por debajo de los costos de producción. Debemos acabar con esas prácticas que lastiman al productor".

El presidente de la CNPR acotó: "No quiero decir que esté mal tener intermediarios, es necesario que alguien genere ese servicio, pero lo que necesitamos es que sean justos, no deben tener ganancias mucho más grandes que aquellos que todos los días ponen esfuerzo, capital y trabajo en la producción de nuestros alimentos; necesitamos intermediarios que entiendan al productor y que le den una rentabilidad apropiada".

Apoyo de los grandes

"Es importante que las compañías grandes apoyen a las pequeñas, eso funciona muy bien, pero para eso necesitamos empresas socialmente responsables", subrayó Orihuela.

Un ejemplo de ello es lo que realizó la cadena Starbucks, que en los últimos años ha invertido a escala mundial más de 70 millones de dólares en apoyo productores.

En el estado de Chipas la compañía se convirtió en uno de los principales compradores de café desde 1998, lo que ha mantenido una estrecha relación entre ellos y los productores que hace pocos años empezaron a tener problemas con una plaga de roya.

Al respecto, Daniela Ortiz, directora de Mercadotecnia de Starbucks México, señaló que "en 2014 iniciamos nuestro programa Todos Sembramos Café con el objetivo de unir a toda la cadena productiva (productores, distribuidores, empleados y clientes), y este 2016 se anunció la tercera edición de esta iniciativa, que busca contribuir a la renovación de cafetales de Chiapas, mediante la donación de plantas resistentes a enfermedades como la roya".

La directiva de la cadena de cafeterías resaltó que "creemos en el fomento de comunidades prósperas, es por ello que tenemos una participación activa", además de explicar que no solo ayudan a mejorar la calidad de vida de su cadena de valor, sino que extienden esas acciones a sus empleados.

"Starbucks destina más recursos a capacitación y beneficios para nuestros partners (trabajadores), que a campañas de publicidad", subrayó Ortiz.

A propósito del programa de apoyo a cafetaleros, Orihuela opinó que es un gran acierto acercarse a los pequeños productores, pues la roya "es un problema gravísimo". Además, la relación estrecha de esas empresas con los agricultores ayuda porque, "en la medida en que en la cadena el consumidor esté más cerca del productor, rompemos muchos vicios que existen", para lograr ingresos justos y una calidad de vida digna en el área rural.

"Necesitamos generar otra vez este enamoramiento por el campo. Queremos que en México una de las actividades a las que aspire la gente sea tener una huerta de aguacates, mangos, cacao o café y que la actividad campesina retome la idea de ser exitosos, que con una hectárea y media cultiven cosas que los diferencien y los acerquen a mercados internacionales", concluyó Orihuela.