Una lucha por la inclusión laboral de las personas con discapacidad

Por razones que van desde la desidia hasta la marginación, este sector de la población cuenta con pocas oportunidades de trabajo.
Apac cuenta con una panadería donde se capacita a los jóvenes para integrarlos al mundo laboral.
Apac cuenta con una panadería donde se capacita a los jóvenes para integrarlos al mundo laboral. (Especial)

Ciudad de México

Para el desarrollo personal y del propio país hace falta ampliar la inclusión laboral. Uno de los esfuerzos en esa dirección es el que protagoniza la Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral (Apac), que pretende abrir camino en el ámbito laboral a ese sector de la sociedad para que pueda mostrar sus capacidades e impulsar la responsabilidad social de las empresas.

La institución, fundada en 1970, "fue creada por la necesidad que existía en México de tener un lugar especializado para gente con parálisis cerebral", explicó en entrevista para MILENIO Leonor Ortiz Monasterio, presidenta del Patronato de Apac.

"La institución tiene varios centros, como los educativos, donde cursan primaria, secundaria y preparatoria; el de rehabilitación, que da terapias, y el de preparación para el trabajo. En este último, Apac cuenta con una panadería donde se capacita a los jóvenes para integrarlos al mundo laboral: no solo adquieren habilidades, también aprenden a tener una buena presentación y a socializar con sus compañeros. Le damos mucha importancia a esta tarea porque sentimos que el trabajo es la única manera de tener una vida digna".

Sobre los egresados de la asociación, Ortiz Monasterio explicó: "No todos pueden trabajar debido a su grado de discapacidad y porque la sociedad no está preparada para ello". Destacó asimismo que la mayor dificultad es encontrar empresas dispuestas a ofrecer empleos para personas con discapacidad: "pueden alegar que son gente poco productiva. Nosotros decimos que son parte de la Responsabilidad Social. Si cada compañía empleara a una persona con discapacidad el panorama sería otro".

Reconoció que no es fácil para las empresas ya que sus instalaciones deben estar acondicionadas, por ejemplo, para personas en silla de ruedas, y son muy pocas las que cumplen con este requisito. A ello se suma que para el empleador implica un esfuerzo extra de capacitación.

Otro problema es la discriminación: "Las personas con parálisis cerebral son inteligentes y sienten como todos, aunque no controlan sus movimientos. Su aspecto físico es algo que llama la atención y a muchas personas no les gusta. Las empresas casi no contratan a gente con discapacidad, y una vez que lo hacen, cuesta que los compañeros de trabajo las acepten".

Ortiz Monasterio destacó los logros que han tenido pese a dichas dificultades. Habló de Félix Carreón Ortiz, un joven que salió de Apac y que estudió sistemas computacionales. El presidente Enrique Peña Nieto le otorgó el Premio Nacional de la Juventud y ahora trabaja en la Universidad de Morelos como investigador. Diseña un sistema computacional muy sofisticado que permitirá manejar un automóvil con la vista.

Éntrale

Ortiz Monasterio resaltó los esfuerzos en su lucha por la inclusión de este sector de la población en el ámbito laboral: "entre las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) que se encargan de estos temas se ha discutido mucho sobre si las contrataciones de estas personas deberían ser por ley. Trabajamos para dar incentivos fiscales a las empresas que contratan a personas con discapacidad, porque queremos que les den oportunidad con todos sus derechos laborales, pues no se vale que los contraten por un sueldo pequeño y sin prestaciones. Buscamos que para el próximo año las firmas deduzcan la caja fiscal laboral al contratar a una persona con discapacidad".

Éntrale es una plataforma digital que fomenta la inclusión a través de la vinculación entre empresas y OSC. De la mano de Apac, ayuda a la inclusión laboral con actividades y servicios como bolsa de trabajo e informes de vacantes en las empresas aliadas.

La plataforma muestra que, este año, 55 empresas (como Aeroméxico, Banamex, Jose Cuervo, Grupo Bimbo, Televisa y HSBC) se sumaron a la iniciativa, se ofrecieron 534 vacantes y hubo 383 contrataciones de entre 647 candidatos.

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LA INCLUSIÓN EMPIEZA EN LA ESCUELA


Bárbara Anderson

¿El huevo o la gallina? Existen hermosos discursos oficiales que hablan de las bases y cuotas que se asignarán para que las personas con discapacidad puedan acceder a un empleo, pero esta promesa carece de cimientos. Sí, de los cimientos de cualquier salida laboral como es la educación.

México no es incluyente desde el punto de vista educativo. Lo viví en carne propia.

Mi hijo Lucca está a días de cumplir los cinco años y su parálisis cerebral infantil (PCI) parece ser una capa que lo ha impermeabilizado para acceder a un derecho constitucional: todos los mexicanos tienen derecho a elegir la escuela en la que quieren estudiar. Todos, sí. No hay un apartado al pie que explique "que aplica restricciones".

Lo cierto es que en México, 47% de los niños con discapacidad no accede a su derecho de ir al preescolar (¿y luego queremos incorporarlos a la vida laboral?), 17% no va a la primaria y 27% no termina la secundaria.

Según el último censo del Inegi (que tampoco ahondó en la escolaridad ni en el número exacto de personas con discapacidad que hay en el país, un dato aún vago en pleno siglo XXI), 55% de los niños con alguna discapacidad NO va a la escuela. Y si uno escarba en los datos hay números muy tristes: solo 10% de los niños con discapacidad motriz severa asiste a clases. Lucca está dentro de esa pequeña cifra, porque tiene la posibilidad de contar con una sombra (con una asistente terapéutica) que lo asista en el salón de clases de la única guardería que le abrió las puertas hasta ahora. Pero hay un 90% de niños que no tiene esa enorme ventaja. La discapacidad es mucho más profunda en las clases sociales más desprotegidas. Es una doble vulnerabilidad.

Estamos con un grupo de "inquietos" padres y abogados trabajando para que la SEP incluya en su moderna reforma educativa la inclusión REAL. Y para que esto ocurra, para que en unos años Lucca pueda ser una persona con chamba, debe primero ir a la escuela. Y para que pueda ir a la escuela, primero las maestras deben estar capacitadas. ¿Sabían que en ninguna Normal hay materias relacionadas con inclusión y discapacidad para formar y sensibilizar en el tema a los futuros maestros y maestras?

Esta es la génesis, el primer paso. Luego, con maestras y directoras que sepan cómo sumar a alumnos con discapacidad en sus aulas, hay que adecuar las escuelas (que hoy no son accesibles), hay que apoyar desde otras secretarías —como Sedesol— para que los papás en situación de pobreza puedan contar con un apoyo extra. Un hijo con discapacidad equivale a tener triates (en costos monetarios y de energía).

Y hay que tener un censo concreto del número exacto y la discapacidad detectada de cada una de estas personas para que los planes, los presupuestos y las "propuestas políticas" sean realistas.

La inclusión laboral no empieza en una empresa o en un discurso político.

Empieza en la escuela.