La IP es fundamental para los objetivos de la ONU

“El que cree que la RS es sembrar arbolitos y portarse bien, no va a caminar”, señala el presidente de Pacto Mundial.

Ciudad de México

Cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030, fijados en julio por la Organización de las Naciones Unidas, depende en gran medida de la participación de las empresas a través de sus programas de Responsabilidad Social (RS) para lograr así una transformación de los principales problemas a escala global, aseguraron especialistas.

"Estuve en julio de este año en Nueva York, en la Asamblea General de la ONU en la que se hablaba del lanzamiento de los ODS. Ban Ki-moon, presidente de ese organismo internacional, dio una plática que me llamó la atención al establecer que la ONU ha trabajado con los gobiernos desde su fundación, pero aquella era la primera vez que el salón tenía más representantes de empresas que políticos", dijo en entrevista Jesús González, quien preside Pacto Mundial en México.

Amanda Berenstein, directora general del Grupo Weber Shandwick de México, agregó que "la visión de los objetivos globales es que tiene que haber una relación entre la IP, la administración pública y las organizaciones de la sociedad civil, es decir, alianzas multisectoriales para resolver problemas globales. Ya no puede haber una visión unilateral para la resolución de problemas sociales".

Al respecto, González destacó que "si hablamos de las economías más grandes del mundo, existen 53 empresas que generan más dinero que el producto interno bruto (PIB) de muchos países. Entonces te das cuenta de que el poder y la influencia de la IP son enormes", detalló González

De acuerdo con el representante de Pacto Mundial —iniciativa de la ONU para integrar a las empresas en acciones de Responsabilidad Social (RS) y sustentabilidad—, en México hay 5.6 millones de empresas censadas, de las cuales 0.2 por ciento son grandes, 0.8 por ciento medianas y 99 por ciento son micros y pequeñas bajo la definición de la Secretaría de Economía. Además, siete de cada diez no sobreviven más de tres años.

"No estoy hablando de algo sencillo, intento simplificarlo para que sea comprensible. Hay variables muy complejas alrededor de cada ODS y las empresas no pueden hacerlo todo de manera independiente. Necesitan el apoyo de gobiernos y sociedad civil", señaló González.

Cuatro pasos

El representante de Pacto Mundial comentó que para que la IP se involucre en ayudar a cumplir los ODS debe seguir cuatro pasos. "El primero es aceptar que esos objetivos son un tema relevante para su negocio y no una cuestión de altruismo. El que cree que esto no es importante o que la RS tiene que ver con sembrar arbolitos y portarse bien, no va a caminar".

De acuerdo con González, es importante que los empresarios "no vean esto como un tema bonito, altruista y de plática de café. Cuando uno habla de objetivos como erradicar el hambre, eliminar la violencia o dar educación a todos, la verdad es que los conceptos, desde una perspectiva general, suenan a bonitos deseos y el hombre de negocios puede preguntarse: '¿Y qué tiene que ver mi compañía con eso?' " Por ello, abundó, las empresas deben pensar en los 17 ODS como un asunto de gestión integral de riesgos, ya que son un tema de negocios.

El segundo paso es que las empresas "deben entender que es estratégico y que hay que tomar opciones. Debe ponerse en una agenda de análisis para ver qué acciones les compete tomar, lo que implica un esfuerzo e inversión de tiempo y recursos". El especialista recalcó que ninguna empresa acatará los 17 objetivos, porque "eso sería un error".

Por eso, "el tercer paso es identificar qué objetivos son más relevantes para el bienestar del negocio. El objetivo 14, por ejemplo, se refiere al cuidado de la vida submarina y a muchas empresas eso no les compete. Cada sector es diferente y considera aspectos que le afectan. Si tengo una empresa que se dedica a las bebidas, el cuidado del agua será un objetivo relevante. Si soy una cementera, la energía será fundamental".

El cuarto paso es establecer un plan de acción que responda a los objetivos que eligió la empresa. "En el objetivo Hambre Cero, las organizaciones del agro que hacen su tarea correctamente ofrecen un desayuno a sus trabajadores para que estén bien alimentados. No lo hacen por amabilidad, sino porque así logran un mejor desempeño y rendimiento. No es un gasto, es una inversión que da un beneficio".

González destacó que "cuando se oyen los ODS es muy fácil perderse, suenan a las metas que se han planteado los países toda la vida y parecen cartas de buenos deseos, pero cuando una empresa los traduce a su ámbito de operación cobran sentido".

Acompañamiento

Las empresas que deciden colaborar con los ODS cuentan con organizaciones de acompañamiento como Pacto Mundial o la consultora Shandwick. "Trabajamos en tres áreas. Una es cómo alineamos los objetivos del negocio con los ODS y el propósito social de la empresa. Hoy en día la narrativa que vemos con nuestros clientes no es filantropía, sino que entrelaza los propósitos sociales", explicó Amanda Berenstein, directiva de Shandwick.

Señaló asimismo que hay empresas que se fijan propósitos como objetivos globales y los entrelazan con los de su negocio. "En tu actuar no puedes ser irresponsable y no tomar en cuenta temas climáticos, uno de los ejes horizontales de los objetivos globales".

Otro punto que recibe asesoría está relacionado con cómo desarrollar campañas para llegar a los empleados, pues un factor clave del éxito es que compartan la visión de la empresa. También importan las estrategias de comunicación que conecten y hagan sentir a los consumidores.

Un ámbito esencial, según Berenstein, "es la transparencia. Las buenas intenciones eran la visión de la RS en el pasado. Hoy no son suficientes. Las historias deben apoyarse en datos duros y una medición real. Por eso ayudamos a las empresas a reportar mejor sus resultados y a mostrar el impacto real de sus acciones. Las empresas se han dado cuenta de que o se suben al barco social o se quedan atrás. Ya no es un lujo ser una empresa con un propósito social; es una forma para ser negocio".

Los miembros de Pacto Mundial reciben también ayuda para aterrizar los ODS y volverlos parte estratégica del éxito de su empresa. "No queremos ser un sello, ni un membrete en la papelería para que se vea bonito. Pretendemos ser un órgano transformador. Nuestras estrategias están basadas en otorgar valor a las empresas. No queremos ir con ellas y decirles que entren a Pacto Mundial, queremos que se acerquen y quieran pertenecer porque les damos entrenamientos gratuitos, experiencias valiosas y una red de colaboración, entre otras cosas", destacó González.

La división mexicana de esa iniciativa de la ONU, desde el punto de vista de Jesús González, "tiene un aspecto agridulce: es la tercera red más grande del mundo con 811 organizaciones afiliadas, pero ese número no es nada en un país de 5.6 millones de empresas. Si bien somos la tercera más grande del mundo, la brecha para alcanzar una transformación a escala nacional es muy amplia".



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