"México tiene y quiere más energía": Sener

Nuestro país está listo para aprovechar el sector energético. También enfrenta un reto que podría cambiar el paradigma de uso de energías limpias, lo que lo convertiría en referente mundial.
Además, sostuvo que con la reforma habrá una logística más eficiente que reducirá los costos de transporte de gasolina y más inversión privada.
Pedro Joaquín Coldwell. (Héctor Téllez)

Previo a la aprobación de la Reforma Energética, el precio de la gasolina era decisión del gobierno; ahora se espera que el costo se rija por las reglas de la oferta y la demanda, así como por la cotización internacional del petróleo y un aliado estratégico: las energías renovables. ¿México tendrá un ahora y un después en el sector? Pronto lo veremos.

¿Cómo ha cambiado el concepto de “energía” en los últimos 20 años en México, es decir, qué hemos adoptado y cuáles son los retos a los que nos enfrentamos hoy?

Hasta hace unas décadas, el modelo energético de México se basaba en la producción de energía derivada de recursos fósiles. Hasta entonces, un mayor consumo energético significaba progreso, sin que la afectación al medio ambiente se percibiera como una amenaza. Sin embargo, esa perspectiva ha cambiado drásticamente, la quema de fuentes fósiles ha provocado una excesiva emisión de carbono a la atmósfera, lo que lesiona gravemente la calidad de los recursos naturales.

Por ejemplo, en el mercado eléctrico mayorista, ya son 34 empresas las ganadoras de las dos subastas de electricidad limpia, que construirán en los próximos tres años, 52 nuevas centrales que adicionarán 170% de la infraestructura para la generación solar y eólica que se ha desarrollado en el país en las últimas dos décadas.

Asimismo, creamos los certificados de Energías Limpias, que han sido adquiridos por los suministradores y los usuarios del mercado eléctrico, para cumplir con su obligación de consumo mínimo de electricidad renovable. El requisito es de al menos 5% en 2018 y 5.8% para el 2019, y éste seguirá aumentando de forma gradual: en 2022 será de 13.9%.

Al mismo tiempo, expandimos las líneas de transmisión para poder evacuar la energía producida en aquellas zonas de la República con alto potencial de generación limpia y llevarla al resto del país.


Tras cuatro años como secretario, y pensando que vienen casi dos más, ¿cuál es su legado o marca personal en la Secretaría de Energía (Sener)?

A lo largo de los últimos cuatro años, en la Sener se fortalecieron los órganos reguladores y se les dotó de autonomía técnica, operativa y de gestión; al mismo tiempo que se crearon operadores independientes del sector. Transitamos hacia un nuevo paradigma energético de libre mercado, el cual es posible debido al entorno de inversión adecuado y confiable para los inversionistas. En esta tarea, uno de los elementos más importantes -por su impacto en la credibilidad de los inversionistas y de la sociedad mexicana- es la transparencia.

En el sector de hidrocarburos, los niveles de transparencia nos han permitido contar con procesos altamente competitivos, al emprender -hasta ahora- porcentajes de adjudicación de 70% de los bloques ofertados, muy por encima de las tasas registradas en la región.

Cada uno de los procesos han garantizado el mayor beneficio para el Estado, un promedio de 68% de utilidad. Las inversiones comprometidas con la Ronda Uno, cercanas a los 49,000 millones de dólares a lo largo de la vida de los contratos, son reflejo de la confianza de los nuevos operadores en nuestro sistema licitatorio, que además ha sido reconocido por expertos internacionales.

En materia de electricidad, las dos subastas que hemos concluido, se diseñaron bajo los más estrictos estándares de transparencia. El éxito alcanzado en los dos concursos no tiene precedentes.

Las ofertas presentadas por los participantes, fueron altamente competitivas, logrando precios muy económicos de las energías renovables, particularmente los de la solar fotovoltaica, que fueron de los más bajos del mundo.


Durante 80 años, se optó por invertir en exploración y producción, más que en infraestructura para el sector de hidrocarburos. Ahora, con la apertura del sector, ¿de qué tamaño es el reto de la infraestructura y cómo enfrentarlo?

Actualmente, nuestro país cuenta con únicamente dos o máximo tres días de inventarios con disponibilidad inmediata de combustibles. De acuerdo con las prácticas internacionales, la recomendación es de 30 días de venta.

Para fortalecer la seguridad energética y el abasto de combustibles, creamos un documento de política de almacenamiento, en el que nos planteamos alcanzar un mínimo de 15 días de inventarios de combustibles en el año 2025.

Empresas privadas emprenden proyectos para ampliar la red de ductos de transporte de petrolíferos, lo que complementará el sistema que actualmente opera Pemex.

Recientemente, Pemex concretó la primera asociación para el suministro de hidrógeno por un periodo de 20 años de la refinería Miguel Hidalgo, en Tula. Con ello, podrá disminuir los paros no programados e incrementar la capacidad de refinación de crudo.

En cuanto al transporte de gas natural, está en marcha un ambicioso plan para ampliar la red nacional de gasoductos, lo que beneficiará a 20 estados del país. En lo que va de esta administración, hemos concluido 2,386 kilómetros de ductos y están comprometidos -o en construcción- otros 7,586, que representan inversiones por 12,000 millones de dólares.


Es un hecho que no existe la capacidad de almacenamiento de hidrocarburos que necesitamos. ¿Cómo enfrentar este problema?

El año pasado, publicamos un diagnóstico de petrolíferos, para identificar la demanda potencial, la infraestructura logística existente y la capacidad de almacenamiento, reparto y suministro de combustibles.

También, el adelanto a la libre importación de petrolíferos envía una señal positiva al mercado, para que las empresas puedan ir programando sus inversiones en este tipo de infraestructura.

Además, y quizá la medida más importante en términos de fortalecimiento de la seguridad energética, es el diseño de la Política de Almacenamiento. Ésta tiene el objetivo de incrementar de forma gradual el nivel mínimo de inventarios con disponibilidad inmediata, para pasar de tres a cinco días de venta para 2019; 10 para 2021 y 15 días para 2025.


¿Qué tan importante es y de qué manera va a cambiar al sector la relación “público-privado” que por primera vez estamos viendo?

La modernización del sector energético en México requiere de grandes montos de inversión para la renovación, construcción y ampliación de su infraestructura. En el caso del sector hidrocarburos, ahora es posible llevar a cabo alianzas estratégicas que permitirán acceder a recursos petroleros con un alto componente de riesgo, localizados en las aguas profundas del Golfo de México.

Es así que, el pasado 5 de diciembre de 2016, Pemex celebró sus dos primeras asociaciones con empresas petroleras internacionales. El primero de ellos en el bloque Trion, el cual requiere montos de inversión cercanos a los 8,000 millones de dólares. El segundo, es el primer contrato que Pemex concursa y gana junto con una petrolera de gran escala: Chevron.

Llevar a cabo este tipo de asociaciones no solo es benéfico para Pemex sino también para el Estado, pues es posible desarrollar recursos sin comprometer el gasto público o incrementar la deuda.


¿Cómo será, en su conocimiento y visión del sector, la Sener en el 2045? Tomando en cuenta los retos y metas fijadas para el 2025 en temas energéticos.

Espero que para entonces, los procesos desatados por la Reforma Energética estén en plena marcha y se consoliden sus beneficios en materia de empleo, formación de capital humano, nuevas perspectivas para los jóvenes, el reimpulso al desarrollo regional, así como haber logrado introducir al mercado energético mexicano nuevos productos y servicios, para que los consumidores tengan más oportunidades para elegir a quién comprarle y a qué costo.

Mientras tanto, enfocaremos nuestros esfuerzos en cuatro rubros: detonar mayores inversiones públicas y privadas en hidrocarburos y electricidad; consolidar los mercados energéticos e impulsar las nuevas opciones de suministro y oferta para los usuarios; impulsar las energías limpias para cumplir las metas de generación del país, y ampliar la Red Nacional de Gasoductos, como parte de la Estrategia Integral de Suministro de Gas Natural.