La reforma no llega en refinación

A pesar de la apertura energética, los actores del sector no prevén inversiones; la demanda seguirá cubriéndose con importaciones principalmente de EU.
La intención es que la refinería cumpla los estándares ecológicos, afirman.
"Lo que no es atractivo para los inversionistas es venir a operar alguna de las refinerías en las condiciones en las que están ahora" (Roberto Alanís)

Por lo menos en los próximos 10 años en México no se tendrán inversiones en concreto para nuevas refinerías por parte de la iniciativa privada. A pesar de ser uno de los sectores que se abrieron con la reforma energética, será un negocio que tardará en despegar.

“Efectivamente no contemplamos a corto o mediano plazos la creación de refinerías en nuestro país por parte de Pemex o privados, debido a la situación que se tiene en el sur de Estados Unidos, que tiene una capacidad ociosa”, explicó José Ángel García Elizondo, presidente de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo.

Aun cuando Petróleos Mexicanos muestra un estancamiento en el proceso de crudo para la elaboración de petrolíferos y deficiencias
en la operación de sus refinerías (Tula, Salamanca, Cadereyta, Salina Cruz, Minatitlán y Madero), los privados analizan el mercado para competir con la empresa que por 75 años mantuvo el control del mercado mexicano.

De acuerdo con datos de la empresa productiva del Estado, en la última década el procesamiento de crudo más alto fue en 2004, año en que se alcanzó un millón 303 mil barriles diarios, mismo que para el cierre de 2014 se redujo a un millón 155 mil, es decir, una caída de 11.3 por ciento.

Para los primeros nueve meses de 2015, este proceso se ubicó en promedio en un millón 58 mil barriles diarios de crudo, una disminución de 10 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado.

Pese a la alta demanda en México de petrolíferos, sobre todo de gasolinas y diésel, de los cuales se importa más de la mitad de lo que se consume, no se prevé el surgimiento de nuevas refinerías en un buen tiempo.

El combustóleo, las gasolinas automotrices y el diésel contribuyeron con la mayor parte de la producción de Pemex-Refinación en 2014, pues el combustóleo representó 21.5 por ciento, las gasolinas 35 por ciento y el diésel 23.8 por ciento del total.

Desde 1979, año en que se inauguró la Refinería “Ingeniero Antonio Dovalí Jaime” en Salina Cruz, Oaxaca, no se ha construido una nueva en México. Además, en 1991 quedaron fuera de operación las refinerías de Azcapotzalco y Poza Rica, por lo que la capacidad de proceso de crudo se redujo a un millón 525 mil barriles diarios.

Ante esto se piensa en una reconfiguración en el esquema de refinerías en México, pues ya no pensaría en “grandes plantas”.

“Quizá en el largo plazo sea más viable, pero se empezaría con refinerías más modulares que crezcan de acuerdo a las necesidades”, mencionó García Elizondo.

Abasto local

Con esta misma visión coincide el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Petróleo (Amipe), Erik Legorreta, pues señaló que es de su conocimiento que muchas empresas están interesadas en desarrollar a pequeña escala y para abastecer las regiones.

“Hay nichos de mercado que no son atendidos y que requieren de un abasto; la refinación en México no va a desaparecer, lo no atractivo para los inversionistas es venir a operar alguna de las refinerías en las condiciones en las que están ahora.”

Entre los motivos más sobresalientes que detienen a los inversionistas privados para entrar al negocio, es que la refinación es sumamente riesgosa y volátil, y Estados Unidos tiene una cantidad muy grande de refinerías con capacidad que no usa.

“No están trabajando al ciento por ciento, entonces será más económico logísticamente poner a trabajar esa capacidad para producir el combustible que se necesita en nuestro país y simplemente trasladarlo vía ducto o mar; esto va a retrasar el desarroll de proyectos de refinerías en nuestro país”, abundó García Elizondo.

El presidente de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo destacó el caso de Puerto Arturo, en el norte de Houston, Texas, el cual es muy pequeño, pero alrededor de este existen seis refinerías, misma cantidad que se tiene en México.

De acuerdo con la Prospectiva de Petróleo y Petrolíferos 2014-2028 de la Secretaría de Energía, en Estados Unidos existen 142 refinerías en funcionamiento; en conjunto representan una capacidad de proceso de 17 millones 815 mil barriles diarios, lo que lo coloca como el país con la mayor capacidad de refinación a escala mundial.

Lo anterior significa que las refinerías estadunidenses en conjunto poseen una capacidad 10 veces mayor a la que se cuenta en México.

Escenario Pemex

Durante el tercer trimestre de 2015, la elaboración total de petrolíferos (turbosina, gas licuado de petróleo, diésel, combustóleo y gasolinas automotrices), disminuyó 9.2 por ciento, derivado de la disminución en el proceso de crudo, de acuerdo con la información de Pemex.

En este periodo, la producción de gasolinas en las refinerías de la empresa cayó 11 por ciento respecto al mismo lapso de 2014.

De acuerdo con las estadísticas de la elaboración de productos petrolíferos por refinería, de julio a septiembre de 2015 en las seis refinerías que operan en el país se produjeron en total 375 mil barriles diarios, mientras que para el mismo trimestre del año pasado fueron
421 mil barriles diarios.

La refinerías en dicho periodo que presentan el mayor declive en su producción de gasolinas automotrices son la de Cadereyta y Tula, con una caída de 27.2 y 26.4 por ciento, respectivamente.

En septiembre pasado, Miguel Tame, director de Producción de la empresa productiva subsidiaria (Transformación Industrial (fusión de Pemex Refinación, Pemex Gas y Petroquímica Básica, y Pemex Petroquímica), comentó que será que se deje de importar gasolinas porque no hay producción suficiente en este momento.

Reconoció que en cuanto a infraestructura realmente hay pocos cambios, con serios cuellos de botella en los procesos secundarios mismos que le dan valor a la refinación.

De las seis refinerías con las que cuenta el país, solo tres han sido modernizadas; Cadereyta, Minatitlán y Madero, y se avanza en la de Tula, pero las de Salina Cruz y Salamanca se mantienen en rezago.

Reducir el proceso de crudo es consecuencia de que tres refinerías tienen una reconversión a productos de alto valor a agregado del 60-62 por ciento, cuando las reconfiguradas convierten 82 por ciento de cada barril de crudo que procesan.

Ante esto, reconoció que la sobrevivencia de la refinación está basada en que se logre terminar con éxito la reconfiguración de Salina Cruz, Salamanca y Tula, para lo cual Pemex está negociando con fondos financieros para reanudar los proyectos de reconfiguración, según informó la semana pasada Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía.

Es por eso que la petrolera busca alternativas “frescas” de sociedades para obtener recursos y reconvertir las refinerías que faltan, toda vez que tuvo que aplazar esos proyectos debido al recorte presupuestal de 62 mil millones de pesos que el gobierno federal aplicó este año por la caída en los precios del crudo.

Pemex reconoció que, por jerarquización, se afectó aquellos proyectos “menos rentables” como la reconfiguración de estas refinerías. Tan solo en este rubro se planeó una inversión presupuestal de 12 mil millones de dólares a aplicarse en cuatro años.

Para el senador del PAN, Jorge Luis Lavalle, lo que más preocupa de la empresa petrolera es la transitoriedad de combustibles, porque ya traía un plan para reconvertir sus refinerías y operar con los crudos mexicanos, esto para que en 2018, año en que se tenga la libre importación, estuviera mucho mejor preparada y competitiva.

Esta área denota ineficiencia operativa, pues dijo que por ejemplo, la refinería en que Pemex y Shell son socios —Deer Park, en Texas— opera con solo 500 trabajadores, mientras que una de aquí ronda los 5 mil empleados y producen tres veces menos.

Por este tipo de situaciones expertos del sector energético ponen en entredicho la permanencia de las refinerías en el mercado nacional, García Elizondo apuntó que las seis refinerías en el país son un activo importante que no solo se debe de conservar, sino modernizar.  


10%

cayó la producción de refinados del petróleo en los primeros nueve meses de este año, informó Pemex.

11%

cayó la producción de gasolinas en el tercer trimestre, y 9.2% bajó la elaboración de petrolíferos.

43.5%

ronda la dependencia de México de las gasolinas importadas, de acuerdo con la Secretaría de Energía.




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