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Domingo , 23.09.2018 / 13:56 Hoy

Quien no establezca alianzas “está destinado a no ser exitoso”

Para poner en marcha programas sociales que funcionen realmente, hay que contemplar la participación de empleados, gobierno, consumidores y organizaciones civiles.

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La Responsabilidad Social (RS) permea cada vez más las empresas mexicanas —en 2016, mil 388 recibieron el distintivo del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi)—. Sin embargo, para lograr un impacto significativo no basta con que las compañías pongan en marcha ese tipo de gestión por sí solas, sino que las organizaciones de la sociedad civil, el gobierno y los consumidores generen presión y alianzas.

"El público está en su derecho de exigir más para que, en caso de que los legisladores no mejoren las reglas, o las empresas, a través de la autorregulación, no mejoren su desempeño y disminuyan su impacto negativo, mediante la presión del consumidor o de la sociedad, esos estándares se fortalezcan", opinó en entrevista Felipe Cajiga Calderón, director de Responsabilidad Social Empresarial en el Cemefi. "Si la compañía es consciente y valora los pros y los contras, cada comprador tiene la opción de no elegir una empresa o irse con otra que apoye cierta causa social".

En otro tenor, Diego Díaz Martín, director general de Ashoka para México, Centroamérica y el Caribe, opinó que la implementación de programas sociales debe contemplar también alianzas estratégicas, pues "el que trabaja solo y en forma aislada está destinado a no ser exitoso o a no tener el impacto que busca".

Al preguntarle si la ONG tiene iniciativas que trabajen con consumidores, respondió que "lo hacemos, pero no de manera intencional. En el sector textil aparecieron muchos consumidores y emprendedores vinculados. Lo hemos hecho también con derechos humanos, pero el trabajo de Ashoka es integral: llega a todos los sectores de la sociedad".

Díaz Martín, biólogo con estudios de maestría y doctorado en gestión ambiental, dijo que, desde la experiencia de la ONG en la que trabaja, "en la medida en que actores de diferente procedencia están co-creando en la misma mesa, aportando sus visiones y construyendo en forma colectiva e integrado ese saber a la reflexión de nuestros grandes problemas, esa estrategia será mucho más eficiente a que tú solo te pongas a promover, desde el gobierno o desde una empresa o sociedad civil, una solución a un problema".

"No aliarse con otros actores es una desventaja porque los asuntos sociales nos afectan a todos por igual; temas como el acceso al agua, energía, servicios públicos, alimentación segura, involucran a todos los sectores, incluyendo a la empresa privada. Necesitamos más espacios y más trabajo en conjunto", aseguró Díaz Martín

Desde adentro

Felipe Cajiga destacó que ser un empresario socialmente responsable "es estar preocupado por la cadena completa, no solo por la producción y distribución". Los cambios profundos deben empezar en las mismas compañías, ya que en ocasiones lanzan "programas muy cosméticos. Por ejemplo, instalan botes de reciclado para que no digan que no lo hicieron, pero de qué sirve tenerlos si no buscan recompensar a sus clientes por seguir una cultura de la reutilización ni que entiendan que es parte de su negocio. Se trata de generar confianza como empresa".

De acuerdo con el directivo del Cemefi, es importante "que una empresa sea clara. Volvamos a la transparencia, y que no solo sea de números, sino de intenciones, para que comunique qué es lo que ofrece a la sociedad para actuar de la manera en que afecte lo menos posible, tomando en cuenta las necesidades de las comunidades donde opere, antes que privilegiar el modelo de negocio".

Para que funcione no basta la buena intención de las empresas. "Si eso lo respaldan con acciones y son consecuentes, el público les va a creer, confiará en ellas y terminará eligiendo sus productos o servicios", destacó Cajiga.

Por su parte, Díaz Martín coincidió en que, "tomando en cuenta la misma definición de RS que plantea el Cemefi, la congruencia entre el compromiso de la empresa y lo que realmente hace debería estar en sintonía, considerando todas las expectativas y toda la dimensión en cuanto a los aspectos sociales, ambientales y económicos".

El directivo de Ashoka recalcó que algo que ha funcionado para esa organización al hacer sinergia con el sector empresarial es empezar por dar un espacio para que los mismos empleados innoven para la implementación de programas de RS.

Por eso, al realizar alianzas con las empresas "hemos estado orientados a mostrarle al sector privado las posibilidades que tienen para crear impacto a través de su cadena de valor y en sus estrategias de negocios mediante una participación directa de sus trabajadores en iniciativas sociales. Nuestro propósito es crear los espacios que hacen falta en la sociedad moderna para transferir y ayudar a desarrollar habilidades, conocimientos y herramientas que permitan a cada persona, primero, que se identifique como agente de cambio, y, segundo, se atreva a cambiar la realidad", destacó Díaz Martín.

"Las empresas ocupadas en las necesidades sociales suman en su cadena de valor una mejor imagen y una mejor competitividad. Tienen una menor rotación de trabajadores, porque hay una mayor identificación con la marca, con la misión y con sus propósitos. Cuentan también con una interesante apertura en el mercado". Cajiga concluyó que, "en términos de RS, la empresa debe ser cada vez más proactiva, pero están los otros actores: la autoridad debe exigir mayor cumplimiento en términos de los impactos negativos y la comunidad requiere consumidores más informados y conscientes de lo que eligen".

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