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Viernes , 17.08.2018 / 14:51 Hoy

Qué le puede enseñar el Brexit a Estados Unidos

Aunque las votaciones sean muy distintas, existen por lo menos seis lecciones en el referéndum del Reino Unido que pueden ser importantes para las elecciones del próximo mes de noviembre.

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Hasta hace poco, mis amigos obsesionados por la política en Estados Unidos (EU) no expresaban mucho interés en las elecciones británicas. No es de extrañar.

Aunque la icónica figura de Margaret Thatcher inspiró una fascinación hace unas décadas, al igual que un poco después lo hizo Tony Blair con sus dientes blancos, las elecciones británicas de 2015 apenas provocaron un bostezo. Los políticos de Westminster, hombres como David Cameron, parecen demasiado aburridos para ofrecer alguna lección para EU.

Eso ya no ocurre. En este momento, los estrategas republicanos y demócratas se preparan para las campañas electorales de EU 2016. Y, sentados alrededor de las mesas en los últimos días escuchan los angustiados e interminables debates entre los encuestadores, los activistas y los expertos, a menudo se escucha la pregunta: ¿Cuáles lecciones deja el voto del Brexit para EU?

¿El “sorprendente” resultado del referéndum del Reino Unido sugiere que una persona externa como Donald Trump puede ganar? ¿O la comparación es demasiado simplista?

Según mi opinión, la respuesta es tanto “sí” como “no”. El Brexit fue una votación muy diferente, pero hay cerca de media docena de lecciones en el referéndum del Reino Unido que pueden ser importantes para EU este noviembre. En primer lugar, y la más obvia, el Brexit muestra lo ciega que está la élite política sobre un mundo social y económicamente polarizado.

Como escribieron hace poco mis colegas Gideon Rachman y Edward Luce, la votación del Brexit fue en parte un voto de protesta, un grito de rabia contra el dolor económico, la inmigración y la pérdida de identidad cultural.

La única cosa que sorprende más de este voto fue que la élite del Reino Unido se sorprendió con el resultado, y el campo demócrata fácilmente puede repetir ese error.

La segunda lección es que el electorado le pierde el miedo a saltar a lo desconocido. Nadie puede suponer que Trump va a perder “solo” porque representa un riesgo.

En un mundo donde los electores están enojados, tomar un riesgo ya no parece tan arriesgado. Y hay otro asunto psicológico importante aquí, el electorado acaba de experimentar una década en la que la mayoría de las reglas de las finanzas y la economía se pusieron de cabeza, como consecuencia de la crisis financiera.

Voltear las reglas políticas ya no parece tan extraño, al menos, no tan extraño como ver que las tasas de interés llegan a ser negativas y el colapso de los grandes bancos.

Esto lleva a una tercera lección: no se puede aplastar la revolución con puras estadísticas o historias de miedo. Los políticos como Cameron trataron de derrotar el voto por el Brexit al citar datos económicos que mostraban lo peligros que podría traer el Brexit; pero los electores le restaron importancia porque ya estaban demasiado enojados como para escuchar, y desconfiaban demasiado de la élite.

El voto de Brexit se decidió sobre la base de las emociones (y el campo de permanecer no logró darle a los electores una visión realmente positiva de Europa). Por el contrario, el lado de separarse invocó la imagen de un país independiente y orgullosamente soberano, que atrajo a muchos votantes.

Esto destaca la cuarta lección, que es fundamental: Si los demócratas quieren derrotar a Trump, no pueden depender únicamente de la versión estadounidense del “Proyecto Miedo”; también necesitan una imagen positiva y optimista.

Durante la semana de la convención demócrata en Filadelfia trataron de crear eso. Pero deben de reconocer que Trump hace campaña tanto en las emociones negativas como en las positivas; de alguna manera, los demócratas tienen que encontrar un lema tan memorable y optimista como el “Hacer a Estados Unidos Grande Otra Vez” de Trump.

Una quinta lección es que no solo se trata de las emociones: los detalles sobre el entusiasmo del proceso electoral también importan. Una razón por la que en el Reino Unido perdió el lado de Permanecer fue que el índice de votación entre los posibles votantes jóvenes (quienes generalmente favorecen Permanecer) fue bajo.

Otro problema fue un detalle técnico que pocos notaron: los padres podían registrar automáticamente para votar a sus hijos adolescentes, pero eso cambió recientemente.

Hay numerosos detalles técnicos en el proceso electoral de EU que podrían llegar a ser incluso más importantes; sobre todo porque los estrategas, de ambos campos, son muy hábiles para usar todos los vacíos legales que pueden encontrar para lograr que salgan sus partidarios, o suprimir a los del otro lado. Los expertos que quieren predecir los resultados de noviembre deben examinar cuidadosamente entre la paja electoral.

Y eso lleva a la sexta lección del Brexit, la más importante: la democracia por su naturaleza es impredecible, sobre todo cuando aumenta la polarización social.

Las élites deben odiar esto. Al igual que los inversores o las empresas que tienen que hacer planes a largo plazo. Pero si el punto central de la democracia es darle una voz a la gente, siempre se correrá el riesgo de que esa voz sea un grito de rabia, o que se sienten en su casa y no digan nada. Los estadounidenses tienen más esperanzas de que los expertos aprendan esta lección antes de tiempo y, especialmente, que los políticos estén dispuestos a escuchar.


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