El príncipe de Gales rechaza las inversiones en combustibles fósiles

La campaña mundial para poner en la "lista negra" al capital en carbón, gas y petróleo gana adeptos.
El heredero al trono de Reino Unido.
El heredero al trono de Reino Unido. (AFP)

Corresponsal de medio ambiente

El príncipe de Gales es el nombre más importante que surge de una encuesta de Financial Times a personas e instituciones británicas que rechazan la participación de acciones en empresas de carbón, petróleo y gas.

Siete fundaciones, incluidas tres de las organizaciones de caridad de la familia Sainsbury, dicen que decidieron que las compañías de combustibles fósiles ya “no son buenas inversiones”.

El National Trust, la Iglesia de Inglaterra y las universidades de Oxford y de Edimburgo revisan sus participaciones en ese tipo de firmas.

Pero algunas de las voces destacadas de Gran Bretaña en el debate climático, incluida la Royal Society, se mantienen con sus inversiones en combustibles fósiles que, afirman los científicos, impulsan el calentamiento global.

Esas participaciones de acciones están bajo un escrutinio cada vez mayor, mientras las campañas populares que tomaron el modelo del movimiento de desinversión de la década de los 80 para terminar con el apartheid en Sudáfrica se extienden por todo el mundo.

El esfuerzo para convertir los combustibles fósiles en el nuevo tabaco llevó a los herederos de la fortuna petrolera de los Rockefeller, a la Universidad de Stanford en California, al Consejo Mundial de Iglesias y a la Universidad Nacional de Australia a anunciar en los últimos 12 meses sus planes para reducir o frenar sus participaciones.

En Reino Unido, la Universidad de Glasgow, la British Medical Association, la SOAS, la Universidad de Londres y los editores del periódico The Guardian —que lanzó su propia campaña contra los combustibles fósiles: Mantenlo en la tierra— anunciaron sus planes para desinvertir.

Otras instituciones y personas más también decidieron abandonar esos activos, supo el Financial Times, entre los que se encuentra el heredero al trono.

El príncipe Carlos, defensor vocal para la acción climática, no comenta públicamente sobre sus actividades financieras personales, pero fuentes del Palacio de Buckingham confirmaron que “sus inversiones privadas y sus fundaciones de caridad no tienen participaciones en combustibles fósiles”.

Sir Richard Branson tomó un enfoque similar en sus inversiones personales, dijo un portavoz del fundador de Virgin Group.

Greenpeace UK dijo que no tiene portafolio de inversión y la WWF-UK señaló que excluyó de sus inversiones los activos en gas, petróleo y carbón al menos desde 2005.

No se puede decir lo mismo del National Trust o de la Iglesia de Inglaterra, que se vuelven cada vez más directos al hablar sobre el cambio climático, pero ambos dijeron que revisan sus inversiones.

“Tienen mucha vigilancia y con nuestro compromiso para hacer frente al cambio climático sabemos que tenemos que ver cuidadosamente este tipo de cuestiones”, dijo un portavoz del National Trust, que cuenta con aproximadamente 5 millones de libras invertidas en empresas relacionadas con los combustibles fósiles, alrededor de 0.5 por ciento del total de sus inversiones.

“El debate en torno a la desinversión de estas compañías es una cuestión muy importante y compleja, que necesita considerarse cuidadosamente, tomar en cuenta la efectividad de ese tipo de enfoque y el impacto que puede tener”, agregó.

La Iglesia de Inglaterra, que tiene una cartera de inversión de 9 mil millones de libras, cuenta con participaciones en mineras de carbón como Anglo American y grupos petroleros como Shell y BP.

Ayudó a llevar la presión de los accionistas para alentar a BP a ser más abiertos sobre el impacto del cambio climático en su negocio a principios de este mes y espera lograr resultados similares el próximo mes con Shell (EDS: mayo).

En lugar de retirar inversiones, hasta el momento la Iglesia opta por colaborar con las empresas para alentarlas a tomar medidas más orientadas al clima. Pero ese apoyo no es automático, dijo Edward Mason, el director responsable de las inversiones de la Iglesia.

“Lo que le digo a las empresas de gas y petróleo cuando nos reunimos con ellas es que nuestro apoyo no es incondicional”, dijo. “Tenemos la opción de desinvertir por razones éticas”.

Por su parte, siete organizaciones de beneficencia, que incluyen a Waterloo Foundation, que tiene un fondo con un valor de 110 millones de libras, y el Ashden Trust, de la familia Sainsbury, con 35.7 millones de libras, dijeron que venderán sus participaciones en empresas de combustibles fósiles para invertir en activos más verdes.

“Nos preocupamos de proteger nuestros rendimientos financieros a largo plazo y creemos que los combustibles fósiles ya no son buenas inversiones”, dijo el grupo a Financial Times, al explicar que la reducción de los costos de energía renovable y las regulaciones sobre el clima cada vez más enérgicas probablemente “paralicen” los activos de petróleo, carbón y gas.

Las fundaciones, cuyo valor combinado tiene un valor de más de 210 millones de libras, dijeron que su trabajo sobre pobreza y medio ambiente también significa que “no pueden, y tener la conciencia tranquila, invertir en empresas que aceleran el cambio climático, que afecta de forma desproporcionada a los pobres, impacta profundamente al medio ambiente, y si no se discute, se prevé que acabe con la mitad del PIB mundial”.

Pero la Children’s Investment Fund Foundation, que es mucho más grande y cuenta con un fondo de 4 mil 400 millones de dólares y hace grandes donaciones para grupos de defensa, como la European Climate Foundation, no adopta esas medidas.

La Oak Foundation, con sede en Ginebra, que el año pasado donó 75 millones de dólares a la ClimateWorks Foundation, se negó a comentar sobre sus inversiones.

La Royal Society, la academia científica más antigua cuya existencia continúa, llamó al cambio climático “una de las cuestiones que definen a nuestra época”, y publicó una serie de informes en los que describe los riesgos de no tomar acciones.

Las empresas de gas y petróleo representan aproximadamente 3.9 por ciento de su portafolio de inversiones, con un valor de 196 millones de libras en diciembre, aunque la sociedad dijo que mantiene todas sus inversiones “bajo una revisión periódica”.

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Monto que tiene invertido National Trust en empresas relacionadas con los combustibles fósiles.

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Cartera de inversión de la Iglesia de Inglaterra; tiene participación en grupos petroleros como Shell y BPen

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Organizaciones de beneficencia, como Waterloo Foundation, dijeron que venderán sus participaciones en firmas de hidrocarburos