¿Cómo hacer negocios jugando?

Vestidos en tonos pasteles, shorts y playeras de súper héroes, 34 niños de todo el país y Guatemala participaron en el primer Congreso de Emprendimiento Infantil organizado por BusinessKids.
Primer Congreso de Emprendimiento Infantil organizado por BusinessKids.
Primer Congreso de Emprendimiento Infantil (Miriam Castro)

Cancún, Quintana Roo

¿Cuánto dinero necesito para empezar un negocio?, ¿cómo le pongo el nombre?, ¿dónde lo pongo?, ¿cuánto voy a cobrar?, son preguntas que se hace todo emprendedor que empieza la aventura de tener su propia empresa, pero también son las preguntas que hicieron niños de entre 4 y 14 años que participaron en el primer Congreso de Emprendimiento Infantil organizado por BusinessKids.

Vestidos en tonos pasteles, shorts y playeras de súper héroes, los 34 niños congresistas escucharon emocionados a Alberto Mar, director de la película Don Gato y su Pandilla, hablando de creatividad. Luego crearon sus propios personajes y escribieron una historia. Los que aún no sabían escribir, solo dibujaron, pero todos aportaron ideas.

“Es como cuando se hace una canción para el jingle de un producto, todos damos ideas y las más bonitas ganan”, dijo Samuel de 6 años.

En el programa sigue Xavier Briseño, propietario de la cadena de helados Neve Gelato y Le Patat, quien les contó la historia de su empresa. Los niños escucharon poco, pero preguntaron mucho. Algunos levantaron la mano, como en la escuela, pero otros simplemente tomaron la palabra: ¿cómo le hizo?, ¿compite con McDonald’s?, ¿dónde puso su primer negocio?, ¿qué sintió cuando se quedó sin dinero?

Xavier respondió como pudo. -¿Cómo se te ocurrió poner un negocio?-, preguntó Abraham de 13 años. –Así como ustedes juegan a tener un negocio- respondía Xavier, cuando fue interrumpido por José Pablo de 14 años –Nuestros negocios no son un juego, son negocios.

Empezar un negocio

El propietario de Neve Gelato está convencido de que a los niños hay que prepararlos más para los negocios, porque salen de la escuela “sabiendo los nombres de todos los ríos y planetas, pero no saben cómo ganar dinero”.

“En México está mal visto hablar de dinero a los niños, pero hay que hablarles de negocios y del dinero como consecuencia de los negocios”, explicó mientras los niños organizaban sus empresas.

Se dividieron en equipos para idear un plan de negocios que más tarde presentarían a un jurado. “Son los inversionistas”, dijo Luna, de 4 años, mientras corrió de la grabadora de audio porque le da pena que la graben.

En el jurado no había ningún inversionista, en realidad eran los conferencistas, pero “a los niños les gusta jugar a que son inversionistas y a que ellos deben convencerlos de que su negocio es lo suficientemente bueno como para recibir dinero”, dijo una de las responsables de los niños.

En el salón no había papás. Ellos estaban en otro lugar, siguiendo su propio ciclo de conferencias. “Queríamos que los niños se reunieran con otros niños emprendedores, pero teniendo a sus papás lejos de ellos para irlos empoderando”, explicó Mary Carmen Cabrera, directora General de BusinessKids.

Al final, el equipo de niñas de entre 5 y 7 años ganó el concurso. Su empresa tuvo la mejor propuesta de nombre, slogan, jingle, precios y oferta.

La falsa idea de perder la niñez

En el salón hubo gritos y risas. Desde atrás de la puerta del salón cualquiera podría pensar que se trataba de una fiesta infantil, pero cuando presentaron sus productos las risas cesaron y los pequeños empresarios surgieron.

“Los niños tienen que aprender a través del juego. Mucha gente piensa que les quitamos su infancia, pero es como jugar al doctor o a hacer películas. Ellos se divierten, nadie los obliga, van a su propio ritmo y en ese contexto de libertad el niño disfruta de emprender y aprender conceptos”, explicó Mary Carmen.

“Hay que enseñarles cuáles son las herramientas para poder tener un negocio. No les estás quitando su infancia, los estás enseñando a vivir de manera independiente cuando sean grandes. Ahorita todos quieren hacer pasteles y chocolates, y está bien, pero con el tiempo vendrán ideas más revolucionarias”, aseguró el propietario de Neve Gelato.

Luna fue la congresista más pequeña, con apenas 4 años, pero con casi un año dedicado a la venta de paletas de chocolate y figuras de bombón.

La mamá y la abuelita de la niña se encargan de la elaboración de los productos. “Ellas son mi mano de obra”, aseguró Luna.

Mientras ellas se encargan de revolver los ingredientes, Luna pone los palitos a las paletas y le da el toque final a la envoltura al cortar listones con los que la amarra.

“La envoltura es importante, si no está bonita a las personas no les gusta comprar”, dijo la niña de 4 años.

Con el dinero que gana, el 10 por ciento lo reinvierte para comprar más chocolate y bombones y otra parte la destina para comprar juguetes y zapatos. El resto del dinero lo administra su mamá porque ella todavía no sabe contar.