La reconstrucción del presupuesto

Los sismos de septiembre obligaron a ajustar el paquete económico de 2018, a fin de destinar más recursos para atender las necesidades por el desastre natural.
El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, al entregar a la Cámara de Diputados el paquete económico 2018.
El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, al entregar a la Cámara de Diputados el paquete económico 2018. (EFE)

Con los terremotos del 7 y 19 de septiembre no solo se tendrán que reconstruir viviendas, escuelas, carreteras e inmuebles culturales, también el paquete económico 2018con el objetivo de enfrentar las afectaciones que estos fenómenos naturales dejaron en 11 estados del país, principalmente en Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla y Ciudad de México.

La Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF) deberá ser analizada y aprobada por el Pleno de la Cámara de Diputados antes del 20 de octubre, mientras que las modificaciones que proponga el Senado deben ser avaladas por el Congreso de la Unión antes del 31 del mismo mes. Por su parte, el Proyecto de Presupuesto de Egresos (PPE) debe tener luz verde de los diputados a más tardar el 15 de noviembre.

El gobierno federal entregó el 8 de septiembre, mediante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la propuesta del paquete económico que deben estudiar y avalar los legisladores, la cual estima ingresos totales por 5.2 billones de pesos, 6% más que en 2017.


Sin embargo, el propio secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, reconoció que esta propuesta debe tener una reconstrucción con el objetivo de hacer frente a los desastres generados por los sismos, pero sin comprometer el marco macroeconómico establecido ni el plan de consolidación fiscal que se fijó para 2018.

Durante su comparecencia en la Cámara de Diputados, el encargado de las finanzas públicas del país pidió a los legisladores modificar la propuesta que envió el gobierno federal.

“No será la primera vez que el análisis del paquete económico exija ajustes para complementar esos mecanismos con recursos presupuestales. Lo hemos hecho desde Wilma y Stan, pasando por Jimena y Alex, Ingrid y Manuel, y hoy lo vemos necesario frente a las contingencias del mes de septiembre”, comentó.

Meade Kuribreña reconoció que los recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) estimados para 2018 son insuficientes para atender las necesidades que demanda esta tragedia.

La Ley establece que el Fonden tenga un saldo permanente cercano a 0.4% del gasto programable, nivel al que se ajustó Hacienda en el presupuesto, explicó.

“Evidentemente, frente a un daño de la magnitud del que hoy estamos viendo, ese 0.4 es insuficiente”, dijo.

Estos cambios entrarían en el PPE, es decir, en la segunda parte del análisis del paquete económico, considera Jesús Sánchez Arciniega, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“Sí debe haber ajustes. Por una parte deben destinarse más recursos a los fondos de infraestructura y desastres naturales para enfrentar esta situación y, por otra, una partida de previsión para futuras eventualidades”, comenta. 


Los números

Los Criterios Generales de Política Económica para el próximo año estiman un crecimiento de entre 2 y 3% para la economía mexicana. Prevén una inflación de 3%, que contrasta con lo estimado por especialistas. Tan solo la Encuesta Citibanamex de Expectativas, en la que participan 23 grupos de análisis, proyecta una cifra anual de 3.8%.

El documento estima un tipo de cambio de 18.10 pesos; una plataforma de producción petrolera de 1.98 millones de barriles diarios, uno de los niveles más bajos en la historia, con un precio promedio de la mezcla de exportación de 46 dólares por barril.

La ILIF estima una recaudación tributaria de 2.9 billones de pesos, es decir, 7% más que en 2017, lo que genera ingresos totales por 5.2 billones, cerca de 25% del Producto Interno Bruto (PIB) nominal de México estimado para 2018, refiere David Cuellar, socio líder de Impuestos y Servicios Legales de PricewaterhouseCoopers.

El especialista destaca que esta miscelánea fiscal no considera nuevos impuestos ni aumentos en los ya existentes, en línea con el Acuerdo de Certidumbre Tributaria, pero tampoco contempla bajarlos, tal como lo propuso la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex)

“El incremento en la recaudación obedece, principalmente, al crecimiento económico del país para 2018 y a la actualización por inflación de algunos impuestos y tarifas, como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas saborizadas”, explica.

En su contraparte, el gasto previsto para el próximo año es por 5.24 billones de pesos, un aumento de 2.2% respecto de lo que se aprobó para 2017, que representa 22.9% del PIB.

“Sí debe haber ajustes. Por una parte deben destinarse más recursos a los fondos de infraestructura y desastres naturales para enfrentar esta situación y, por otra, una partida de previsión para futuras eventualidades”.

Si este presupuesto se repartiera entre todos los mexicanos, refiere el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), a cada uno le tocarían 41,979.10 pesos, esto es, 2,748.49 pesos menos de lo que se gastó por persona en 2013.

“En otras palabras, aunque el presupuesto es mayor que el del año anterior, no alcanza a compensar el efecto inflacionario y el aumento de la inflación a través del tiempo”, señaló en su análisis Implicaciones del paquete económico 2018.

Cabe destacar que para 2018 habrá un nuevo recorte al gasto público de 28,300 millones de pesos, el tercero de forma consecutiva, según informó Hacienda, que destacó que este será menor al observado en 2016 y 2017.

En materia de deuda, 2017 será el primer año, desde 2007, que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), mejor conocido como deuda ampliada, se reduzca, al pasar de 50.1 del PIB, en 2016, a 48% en 2017. Para 2018, esta tendencia continuará, pues se prevé que descienda a 47.3%.

“Sin embargo, de 2013 a 2018, el SHRFSP estimado de la Secretaría de Hacienda creció 9.6% del PIB”, destaca el CIEP. Mientras que el costo financiero de la deuda ascenderá a 2.9% del PIB, con un incremento real de 9.7% comparado con lo estimado para 2017.



Fallas estructurales

De acuerdo con Héctor Villarreal, director general del CIEP, el sistema fiscal mexicano es resultado de inercias de muchas décadas, aunque con cambios en ciertas administraciones que, casi siempre, han tenido resultados “modestos”.

5.2 billones de pesos es la propuesta para el paquete económico, 6% más que en 2017.

Básicamente hay dos fragilidades importantes, dice. La primera es la estructura de ingresos donde no se ven incrementos mayores en el corto plazo, porque para lograrlo se tendrían que modificar impuestos, parámetros o procesos.

El segundo es el hecho de que el gasto público enfrenta muchos compromisos: gasto federalizado, servicio de deuda, presupuestos de los ramos autónomos y, por supuesto, las pensiones.

“Esto, aunado a un bajo crecimiento en ingresos, ha ocasionado un espacio fiscal en contracción”, dice.

Villarreal añade que el incremento acelerado de la deuda pública en este sexenio y el pacto fiscal actual, que genera una gran dependencia en los estados de la Federación y responsabilidades no del todo claras de cada nivel de gobierno, complican aún más el sistema fiscal.

“Más allá de los méritos del presente paquete económico, es indispensable trabajar en estos cuatro ejes para integrar un nuevo sistema fiscal”, dice Héctor Villarreal.