Prevén menor liquidez de estados por recortes

Afectará "las transferencias para proyectos de infraestructura y otras acciones acordadas entre las entidades y las secretarías federales", anticipa análisis de Moody's.
Las obras entre lo más afectado por el recorte presupuestal, incluso canceladas.
Las obras entre lo más afectado por el recorte presupuestal, incluso canceladas. (Juan Carlos Bautista)

México

Los estados enfrentarán presión en sus finanzas públicas y menor liquidez por el recorte hasta de 0.7 por ciento del PIB al presupuesto federal, que Hacienda hará en el paquete económico de 2016, según un análisis de Moody's.

La agencia de calificación crediticia prevé un recorte a "las transferencias para proyectos de infraestructura de los estados y para otros proyectos acordados entre los estados y las secretarías federales", indica el documento.

Por lo general, el gobierno recorta gasto en infraestructura por su alto costo y porque es más sencillo reducir esos proyectos que revisar cada línea del gasto corriente, dijo en entrevista Francisco Vázquez, analista de Moody's y coautor del informe.

"Además, esos proyectos se negocian a escala federal, que es la instancia que otorga los recursos. Es muy común que los gastos en bienes de capital sean las variables de ajuste", explicó.

Un ejemplo para ilustrar esa estrategia es la suspensión definitiva, en enero de este año, del tren de pasajeros transpeninsular Yucatán-Quintana Roo, así como el de alta velocidad México-Querétaro, al tiempo que Hacienda anunció un recorte de 124 mil millones de pesos para 2015 ante el desplome de los ingresos petroleros.

Las aportaciones, participaciones y otras transferencias de recursos que se otorgan a los estados representan 40 por ciento del gasto federal aprobado para 2015, por lo tanto, Moody's pronosticó que se ajustarán algunos de estos segmentos en 2016.

La agencia calificadora indicó que tanto las aportaciones como las participaciones que reciben los estados continuarán al alza —según la tendencia histórica y como indicó la Secretaría de Hacienda en los precriterios de política
económica.

Por ello, el apartado de "otras transferencias" al que se refiere Moody's, en especial el ramo 23 y otros subsidios, "serán las áreas en las que se lleve un ajuste presupuestal", las cuales están encargadas de "financiar proyectos de infraestructura local y regional".

Además, el ramo 23 representa 38 por ciento de todo el segmento, por lo que es probable que sufra un ajuste.

El segmento "otras transferencias" también incluye gasto en recursos para protección social en salud —como el seguro popular, que utiliza recursos federales pero es administrado por otras entidades—, convenios y programas entre estados y secretarías federales, y subsidios para "diversos objetivos", lo cual hace que sean poco probables los recortes en cualquiera de estas áreas, señaló el informe de la agencia.

LIQUIDEZ ESTATAL EN RIESGO

El problema es que la categoría del ramo 23 y otros subsidios crecieron de manera sostenida entre 2012 y 2014 a una tasa de más de 25 por ciento anual, de acuerdo con datos de Moody's.

Y el gobierno federal podría mantener el mismo flujo de recursos que fijó en 2015 para el próximo año, lo que generaría una reducción presupuestal federal de 0.25 por ciento del PIB —más de una tercera parte del objetivo de 0.7 por ciento.

"Nosotros estimamos que ese segmento ya no va a crecer a 25 por ciento y va a recibir lo mismo que en 2015. Ese crecimiento de cero por ciento representa una caída de 2 y 5 por ciento de los ingresos propios de las entidades", indicó Vázquez.

El especialista indicó que una reducción en ese segmento propiciaría distorsiones en el ejercicio presupuestal y un aumento en la deuda con proveedores del gobierno; es decir, estados y municipios tendrán menos capacidad de pago para empresas que les ofrecen bienes y servicios.

Y las entidades podrían recurrir a solicitar más financiamiento o en el peor de los casos cancelar proyectos por falta de liquidez.

"La marcada desaceleración del ramo 23 y otros subsidios tendrá consecuencias negativas para los estados", precisó Moody's en el reporte.

"Dado que la mayoría de ellos está destinado a proyectos de infraestructura, el ramo 23 y otros subsidios han estado vinculados a la desaceleración en la obtención de préstamos en el sector".

Ese es un factor crediticio negativo debido a que ahora el presupuesto de los estados es rígido en cuanto al gasto; es decir, tiene dificultad para realizar acomodos para optimizar su balance.

Además Moody's considera que si bien la Ley de Disciplina Financiera de Estados y Municipios es positiva porque hará más transparente la adquisición de deuda, puede hacer más "estricta" la contratación de financiamiento para algunas entidades, lo que a su vez reduce aún más su margen de maniobra, "ya sea en disponibilidad de efectivo o por una acumulación de cuentas por pagar".

Recientemente, el gobierno federal envío al Congreso el proyecto de Ley Secundaria de Disciplina Financiera, pero podría generar incertidumbre entre las entidades financieras que otorgan crédito a los estados si no se mantienen las regulaciones que darán mayor certidumbre jurídica al financiamiento.

"Un escenario que puede ocurrir es que en los siguientes meses, en lo que se aprueba la nueva ley, el crédito va a estar limitado (para las entidades) por la incertidumbre de cómo va a quedar el nuevo marco jurídico, y cuando se apruebe los bancos evaluarán el financiamiento de acuerdo con la nueva ley", puntualizó Vázquez.