CFE, ¡lista para competir!

Con la nueva estructura, la empresa se prepara para competir hacia dentro y fuera, con locales e internacionales.
Jaime Hernández, director general de CFE.
Jaime Hernández, director general de CFE. (Cortesía)

Los cambios suelen resultar más complicados al ejecutarlos que lo que lucen en papel; pero en el caso de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) -que fue sacudida con la Reforma Energética-, el resultado es más que alentador. La empresa supo adaptarse a la transformación, la nueva estructura y las reglas que colocan a todos los jugadores en igualdad de condiciones para competir por el mercado es positivo, según Jaime Hernández. Además, por primera vez a partir de la Reforma, la CFE entra de manera directa al comercio de los combustibles.

¿Cuál ha sido reto más importante que enfrenta hoy la CFE?

Uno de los retos más grandes, desde el punto de vista financiero que tenía la empresa, era su pasivo laboral, la carga futura de las pensiones de nuestros trabajadores. Se hizo una primera reforma en el 2008. La generación anterior tenía un sistema que lo aumentaba anualmente en cerca de 60,000 millones de pesos.

La Reforma permitió establecer un incentivo a partir del cual, al llegar a un acuerdo entre las partes, el gobierno federal a través de la SHCP aporta un peso por cada peso de ahorro. Esa negociación concluyó en mayo del 2016 y alcanzó un ahorro de 161,000 mdp en la negociación, que se suman a otros 161,000 mdp del gobierno federal, que entraron al balance antes del cierre de 2016, en las últimas semanas de diciembre, y con eso el pasivo laboral disminuyó en cerca de 50%.


La CFE todavía pierde 12% de la generación de energía, ¿qué significa esa cifra?

La referencia internacional es que los países de la OCDE pierden 6% de la energía que generan; nosotros cerramos el año pasado en un nivel cercano a 12%. Pero si te vas hacia atrás, al cierre del 2009, cuando la CFE toma el control de la zona centro, en el centro del país se perdía cerca de 40% de la energía.

La CFE debe transitar a este entorno de competencia cambiando de manera relevante la cultura de la empresa para desarrollarse donde hay participantes privados que, por cierto, en su gran mayoría han estado en el país desde hace unos 15 o 20 años, pero siempre vendiéndoles la energía a la CFE.

El mercado eléctrico funciona a partir de un principio central que es la energía más barata se despacha primero. Así que iniciamos una estrategia muy ambiciosa de sustituir combustibles para que podamos usar los menos caros y menos contaminantes, como el gas natural. En los primeros tres años de esa estrategia logramos disminuir en cerca de 50% el consumo de combustóleo y diésel; en consecuencia, también disminuimos, de acuerdo con el Centro Mario Molina, cerca de 50% nuestras emisiones de CO2.


¿Cuál es la marca personal que quiere dejar en CFE, después de dirigirla por poco más de dos años?

Me he propuesto ser un director general cercano a los trabajadores. Pienso que esta Reforma no se podría desplegar de forma adecuada a lo largo de todo el país, siendo una empresa de cerca de 100,000 trabajadores, sin una comunicación adecuada entre el equipo directivo y la parte más importante, que son los trabajadores, quienes al final del día son los responsables de que el servicio de energía eléctrica que nos llega todos los días, sea de buena calidad y tenga precios competitivos.

Si somos capaces de materializar esos dos objetivos acompañados del despliegue de nuestro plan de inversiones, creo que el legado debe ser una CFE que tomó ventaja de las herramientas que le dio la Reforma, supo transformarse y ahora competirá hacia adelante con éxito en el nuevo mercado eléctrico.