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Miércoles , 26.09.2018 / 02:31 Hoy

Posadas Reloaded

El Grupo Posadas quiere adelantarse a las nuevas necesidades del mercado y, aunque hubo un cambio de estafeta, pretenden que su visión de negocio avance todavía más.


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Millennial de corazón porque, dice, de edad ya no podría serlo, José Carlos Azcá­rraga Andrade, CEO de Grupo Posadas, afirma que está convencido de que los cambios siempre son necesarios, por lo que todas las empresas deben adaptarse a las nuevas características del mercado.

“Durante los últimos tres años hemos vivido el cambio generacional más importante, tanto en Grupo Posadas, como en el compor­tamiento de nuestros clientes, y el cambio constante va a ser la regla de aquí en adelante”, dice Azcárraga Andrade para definir el mo­mento que vive la empresa, que es la operadora hotelera mexicana más grande del país.

Y el cambio en el negocio ya empezó porque, entre 2016 y 2017, Grupo Posadas prevé invertir más de 500 millones de dólares en 34 hoteles (unos 5,000 cuartos) para llegar a 164, poco más de la mitad de su meta para 2020, que es de 300 hoteles (50 mil habitaciones).

Actualmente, cuentan con unas 22,000 habitaciones repartidas en más de 140 hoteles, 14 de ellos inaugurados en 2015; para 2016, tienen previstos 17 nuevos hoteles en Mon­terrey, Puebla y en los límites de la Ciudad de México con el Estado de México. También están interesados en un nuevo proyecto inmo­biliario sobre Paseo de la Reforma y en el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Apuestan por la tecnología

A sus 50 años,Azcárraga Andrade es inseparable de su tablet, además de ser usuario de redes sociales, sobre todo, de Facebook, y es precisa­mente en la tecnología donde detecta una de las mayores oportunidades de crecimiento para Grupo Posadas.

En años recientes han invertido en estudiar más a fondo el mercado y cambiar sus sistemas de reservación con el fin de captar más usua­rios de dispositivos móviles y ofrecer diversos adelantos tecnológicos en las habitaciones, que son algunas de las nuevas demandas de los clientes, que también exigen experiencias personalizadas.

“Renovamos marcas como Fiesta Ameri­cana, Fiesta Inn y Grand Fiesta Americana, redefiniéndolas con la mentalidad de las nuevas generaciones”, explica. Asimismo, Grupo Posadas está cambiando de ser dueña a ser una operadora, por lo que solo 20% de los 500 millones de dólares que se invierten actualmente en 34 hoteles, es capital de Grupo Posadas, y el resto es de terceros.

“Cada vez somos más una compañía de generación de marcas y de canales de distri­bución y menos de inversión en ladrillos, porque es lo que mejor hacemos y es donde están las posibilidades de mercado a futuro”, subraya el egresado de la Universidad de Ke­llogg. “En el futuro, la generación de nuevas marcas va a ser una parte importante para Grupo Posadas, con el fin de hablarle a los nuevos nichos de clientes que busquen ex­periencias específicas”.

Empresa familiar

En noviembre de 2011, la llegada de José Carlos a la Dirección General de Grupo Posadas se dio en circunstancias difíciles, sustituyendo a su hermano, Gastón Azcárraga Andrade, quien enfrentaba diversas demandas por supuestos malos manejos de la aerolínea Mexicana, la que había adquirido en 2005 y que tuvo que suspender actividades en 2010.

La situación de Gastón afectaba a la empresa familiar que gozaba de una excelente reputación en el mundo de los negocios.

A mediados de los 60, Gastón Azcárraga Vidaurreta (hermano del fundador de lo que hoy es Televisa) se dedicaba al negocio automo­triz, cuando era dueño de las concesionarias Automex, pero en 1967 decidió iniciarse en el negocio del turismo. Ese año, sobre el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, se inauguró el hotel Fiesta Palace (hoy Fiesta Americana), y fue el inicio de la nueva em­presa que desde 1969 se llamó Promotora Mexicana de Hoteles.

Al frente de esa compañía hotelera estuvo su hijo, Gastón Azcárraga Tamayo, quien durante los primeros años se asoció con el grupo American Hotels, una empresa subsi­diaria de American Airlines, y junto con la cual abrió en 1972 el Hotel Condesa del Mar (hoy Fiesta Americana) en Acapulco.

En 1982, después de disolver su sociedad con American Hotels, Promotora Mexicana de Hoteles se fusionó con el grupo que operaba los hoteles Holiday Inn en México, con lo que se creó lo que hoy es Grupo Posadas. Para 1990 después de constantes crisis eco­nómicas, Azcárraga Tamayo logró adquirir la totalidad de las acciones en 1990. Gastón Azcárraga Andrade, empezó a trabajar en Grupo Posadas en 1984 y asumió la dirección de la empresa cinco años más tarde.

En 1992, el grupo empezó a cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores y en 1993, después de la muerte de su padre, Azcárraga Andrade llegó a la presidencia de Grupo Posadas.

Días difíciles

Los momentos difíciles llegaron en 2005, cuando compró al gobierno la aerolínea Mexicana, la más antigua del país y la que operaba un mayor número de rutas. Factores como la situación negativa de la aviación que perdía terreno a nivel internacional compi­tiendo con aerolíneas de bajo costo y precios elevados del combustible, aunados a supuestos malos manejos financieros y la prohibición de fusionarse con Aeroméxico, provocaron que Mexicana dejara de funcionar cinco años después y fuera declarada en quiebra.

Para 2012, Azcárraga Andrade ya se había retirado de los dos puestos más importantes de Grupo Posadas: la Dirección General y la Presidencia de Consejo de Administración, de­jando a la empresa con pasivos de 100 millones de dólares (mdd) y hasta una demanda penal del Servicio de Administración Tributaria.

Los puestos que dejó vacantes fueron ocu­pados por dos de sus hermanos, José Carlos y Pablo, lo que fue aprovechado por la empresa hotelera para marcar un cambio generacional que la proyectara hacia las nuevas necesidades el siglo XXI.

Esta administración tuvo que sobreponerse a una deuda de más de 650 mdd y a bajos márgenes de ganancia, pero para 2016, el panorama es más optimista.

El proceso del cambio

José Carlos califica de “agridulce” el proceso de cambio porque, para convencer a una compañía líder que lleva 45 años haciendo las cosas bien, primero hay que explicar muy bien las decisiones y enfrentar algunas resistencias.

“Hacia los inversionistas, accionistas y otras áreas involucradas tuvimos que explicar a fondo los resultados de la investigación de mercado y las tendencias, así como tener una estrecha comunicación desde el Consejo para que todos estuvieran de acuerdo y fueran impulsores de estos temas. Nos consumió tiempo, pero en realidad no fue difícil”, asegura.

“El lado dulce es que nuestra genética está hecha para estar a la vanguardia y adelantarnos a las necesidades del cliente”, señala el directivo de este empresa que fue la primera en lanzar al mercado un programa de lealtad, llamado el Fiesta Rewards.

Entre las 15,000 personas que colaboran en Grupo Posadas, cuyo promedio de edad hoy es de 29 años, también hubo un cambio generacional para adaptarse a las nuevas ne­cesidades del mercado.

“Un cambio requiere del compromiso de toda la empresa de arriba hacia abajo, y lo logramos, porque somos una compañía donde estamos acostumbrados a reinventarnos para ser los líderes del mercado”, asegura.

Aunque el cambio en la dirección de Grupo Posadas se dio entre hermanos, parece que la visión de negocio avanzó, al menos, una generación.

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